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Visto a la distancia, era casi una reacción obvia: si el Gobierno llegó a usar incluso la palabra “tarados” para mencionar a los que hablan de la necesidad de una política sectorial que piense en la industria, los referentes de la producción manufacturera preparan una manera de insistir con el pedido de que se piense más en las fábricas nacionales.

Ahora cuando se acerca el Día de la Industria, hablarán de que hace falta “un RIGI para las empresas que pueden abastecer a los beneficiarios del RIGI”. En definitiva, buscarán traducir a los términos en los que habla el Gobierno, en referencia al Régimen de Incentivos de Grandes Inversiones, la única y más impulsada gama de estímulos que da la administración nacional en este caso a los inversores principalmente de la minería y el petróleo.

Se trata del intento de diálogo que llegará desde espacios de representación como la Unión Industrial Argentina (UIA) o el streaming La Fábrica, que suelen hacer actos a comienzos de septiembre. Será una forma para dejar atrás lo que fue el roce generado por la burla del ministro de Economía, Luis Caputo, en una presentación en la Cámara de Agentes de Bolsa, cuando mencionó a “los tarados que hablan de la industria”.

Sus dichos derivaron en una respuesta institucional desde la central fabril, con matices más fuertes como fue el caso de la Unión Industrial de Santa Fe, desde donde dijeron que si pedir igualdad de condiciones para competir es de “tarados”, se consideran así.

El hecho que gatilló la alarma fueron las primeras grandes contrataciones surgidas de megaproyectos asociados al RIGI. En especial, a los fabricantes nacionales de estructuras metálicas que ya venían poniendo el grito en el cielo por la decisión de las multinacionales de traer del exterior, en especial de China, los galpones llave en mano, se sumó la denuncia puntual del caso del proyecto Vicuña.

Allí, la Cámara Argentina de la Construcción Modular Industrializada cuestionó en un comunicado que “la primera gran contratación” de esa inversión prevista en U$S7100 millones “fue adjudicada a una compañía china que proveerá íntegramente módulos, estructuras y materiales armados desde el exterior”.

Además, se hacía un llamado a la reflexión: “La decisión plantea una discusión clave para el futuro de la minería argentina: cómo garantizar que estas inversiones también impulsen empleo, industria y desarrollo local de las economía nacional y regional”.

La Secretaría de Economía concluye el procedimiento de examen de vigencia de las cuotas compensatorias impuestas a las importaciones de fregaderos de acero inoxidable originarias de China
La Secretaría de Economía concluye el procedimiento de examen de vigencia de las cuotas compensatorias impuestas a las importaciones de fregaderos de acero inoxidable originarias de ChinaShutterstock

A partir de varios mensajes como eso, distintos referentes de la industria trabajan en preparar para acercar al Palacio de Hacienda un paquete de medidas para darles a las empresas que pueden proveer a los beneficiarios del RIGI, ventajas similares, especialmente en busca de lograr una baja en la carga impositiva.

“Un producto chino no sólo está subsidiado en el origen, sino que acá paga cero impuestos, así que con los tributos que paga la producción en la Argentina no se puede competir”, indicaron en una compañía que espera receptividad en el Poder Ejecutivo. El feedback llegará en las próximas semanas.

El “paper” de los industriales

Parte del enfoque detrás de este pedido está sostenido en un paper de los economistas Diego Coatz y Bernardo Kosacoff, que en las últimas horas estuvo circulando por WhatsApp en distintas cámaras que integran la UIA. Se titula: “Transformar la urgencia en oportunidad: industria, capacidades productivas y desarrollo en la Argentina”.

En el documento, se distinguen tres Argentinas. Por un lado, un núcleo moderno exportador, luego un sector intermedio orientado al mercado interno “con capacidades valiosas pero con rezagos tecnológicos”, y por último “un sector informal de baja productividad que crece y profundiza la fragmentación social”.

Para enfrentarse a este escenario, Coatz y Kosacoff hablan de que únicamente se podrá aprovechar como “palanca de desarrollo” a los sectores modernos -el agro, la minería, Vaca Muerta y el software entre otros- si se actúa de manera consciente para que suceda.

“No ocurrirá de forma automática”, explican. Y subrayan que además de una macroeconomía ordenada para potenciar la inversión hará falta “una agenda de competitividad sistémica que reduzca costos tributarios, logísticos, energéticos y financieros”. Además, se indica la necesidad de “una estrategia de productividad puertas adentro basada en digitalización, inteligencia artificial, sustentabilidad y formación de talento”.

De reojo, la mirada está puesta en la influencia que llega desde Asia. “En un mundo atravesado por el China Shock 2.0, subsidios, sobrecapacidad y proteccionismo sofisticado, la Argentina necesita una política productiva moderna, ofensiva y pragmática en el marco de una estrategia de desarrollo”.

Fuente: ShutterstockShutterstock

Frente a un gobierno que repele cualquier rol del Estado, cuyo presidente de hecho hizo bandera con un posicionamiento diametralmente en contrario, ahora la industria intentará casi como una última alternativa sólo plantear extender los beneficios impositivos que ya hay para sectores de capital intensivo a los proveedores, donde la mano de obra pesa más y se hace imposible competir frente a los costos que ofrece China, estimulada además por la guerra comercial con Estados Unidos.

“Contar con una estructura industrial diversificada es un privilegio estratégico que pocos países en desarrollo poseen con la profundidad vigente en la Argentina”, completan Coatz y Kosacoff.

“Contar con una estructura industrial diversificada es un privilegio estratégico que pocos países en desarrollo poseen con la profundidad vigente en la Argentina”

Diego Coatz y Bernardo Kosacoff

El sector manufacturero representa el 19% del empleo y aún más del 22% del total de la masa salarial promedio 2023- 2025, es el 27% en la recaudación de impuestos y concentra 54% de los gastos de investigación y desarrollo del sector privado, detalla el documento.