El martes que viene en el Senado se determinará el texto final de la reforma laboral y la Mesa Política del Gobierno, que hasta ahora se mostró intransigente para hacerle cambios al proyecto en la cuestión fiscal, deberá decidir por estas horas qué camino tomar frente al pedido de los aliados de no meterse con las cajas sindicales.
“Ojalá lo saquen, eso propuse. No sé si todavía van a aceptar. Lo iban a plantear, está en a análisis“, aseguró ante El Cronista uno de los senadores aliados cercanos a la senadora Patricia Bullrich, quien lleva adelante las negociaciones entre Balcarce 50 y la Cámara alta.
El debate por el proyecto de ley durante los últimos meses se centró ante todo sobre la baja de impuestos, pero desde antes de que se presente el proyecto el tema sindical fue algo que dividió al oficialismo entre quienes sostenían que no había que ir tan duro en contra de los gremios para conseguir una reforma “votable” y quienes buscan ir a por todo.
El ala más firme en este sentido la abandera el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien ganó la pulseada en diciembre para incluir el tema en el proyecto, incluso después de que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, descartara en conferencia de prensa que se vaya a incluir -“vamos a mandar una reforma sindical más adelante”, había dicho-.

La clave está en el artículo 137 del proyecto de ley, que modifica el artículo 38 de la Ley de Asociaciones Sindicales (23.551). El texto vigente establece que “los empleadores estarán obligados a actuar como ´agente de retención´ de los importes que, en concepto de cuotas afiliación u otros aportes deban tributar los trabajadores a las asociaciones sindicales de trabajadores con personería gremial".
La modificación del Gobierno quedaría de la siguiente manera: “Los empleadores podrán actuar como agentes de retención de los importes que, en concepto de cuotas de afiliación -omite ”otros aportes"- deban abonar los trabajadores afiliados a asociaciones sindicales con personería gremial, siempre que medie la conformidad expresa del trabajador y acuerdo entre las partes“, establece el proyecto.
De esta manera, los empleadores ya no tendrán la obligación de ser agentes de retención ni para las cuotas de afiliación ni para los aportes “solidarios”, que además se convertirán en “voluntarios” por parte de los trabajadores. Se tratan de los desvíos obligatorios de entre el 1% y el 4% que cobran los sindicatos y se regulan por convenio, bajo el argumento de que todos los trabajadores se ven beneficiados por las paritarias.
Según advirtieron a este medio fuentes del Congreso, de mantenerse este punto la reforma podría trabarse porque, de conseguir pasar el filtro en el Senado, es poco probable que lo haga en Diputados, desde donde advierten que la negociación no se está haciendo en espejo entre ambas Cámaras.
“Esa es una gran equivocación que está cometiendo Patricia”, valoró en ese sentido uno de los diputados aliados más cercanos al Gobierno.

Ya de por sí, la reforma ya se demorará en la Cámara baja porque, tal como contó El Cronista, el feriado largo por carnaval deja sin plazos para que dictaminen previo de los 10 días antes de que termine el período ordinario, el plazo que fija el reglamento de la Cámara. Ya de por sí, el debate se aplazará hasta al menos la primera semana de marzo y, si tiene cambios extra en Diputados, deberá volver al Senado.
Además del presidente de la Cámara, Martín Menem, otra de las espadas negociadoras clave en Diputados es el ministro del Interior, Diego Santilli, quien este miércoles volvió a mostrarse con el jefe de bloque del PRO, Cristian Ritondo, en la Casa Rosada y tiene en sus planes volver a mostrarse junto a su par bonaerense y excompañero de bancada en adelante.

La relación de LLA con el PRO se tensó en diciembre luego de que hayan marginado al bloque aliado de los miembros de la Auditoría General de la Nación (AGN), e incluso Ritondo presentó una denuncia ante la justicia en ese sentido. Además, como Bullrich ordenó a su tropa amarilla a pasarse al bloque libertario y desguazó al PRO, la tensión ya venía creciendo desde las elecciones legislativas.
Ahora, con las reformas como meta, Ritondo volvería a cobrar protagonismo en la negociación y, de hecho, luego de la reunión con Santilli fue a ver a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, para ponerla al tanto de cómo fue la reunión con jefes de bloque en Diputados por la agenda de las reformas.
Desde el bloque de LLA que dirige Gabriel Bornoroni y Martín Menem ven como meta a corto plazo primero pasar por la semana que viene y, con la “media sanción” del proyecto laboral, el Régimen Penal Juvenil y la aprobación del acuerdo UE-Mercosur, recalibrar la estrategia. “Vamos paso a paso”, dicen en el oficialismo.
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