

Tras la polémica que generó el anuncio de una reducción en el impuesto a las Ganancias, para la franja de sueldos que van de 15.000 a 25.000 pesos, el ministro de Economía, Axel Kicillof, se pasó buena parte de la semana hablando en radio para defender esa decisión y aclarar algunas dudas. Hoy, previo avisar a su interlocutor que tenía que ser breve porque debía subirse a un avión, su habitual vehemencia le jugó una mala pasada y lo dejó enredado en un juego de palabras entre confusión y Confucio.
“Hubo mucha polémica, mucho confucionismo”, dijo el ministro mientras pretendía aclarar ciertas dudas y sobre todo refutar las tapas de los diarios que hoy advierten que tras las paritarias, los trabajadores alcanzados por el impuesto a las Ganancias pagarán más que hasta ahora.
Aunque es claro que lo que el funcionario quiso decir es que había mucha confusión al respecto, el error produce cierta gracia si se tiene en cuenta que el confucionismo (o confucianismo) es la doctrina asociada al famoso pensador chino Confucio, aquel que introdujo principios de la práctica del bien, la sabiduría empírica y las propias relaciones sociales, que tantas enseñanzas dejó para la sociedad china y para la humanidad.
“Para aclarar vamos al grano”, dijo el periodista Gustavo Sylvestre mientras presentaba a su entrevistado, el titular del Palacio de Hacienda. Lo que siguió fue un divertido gag, del que -queriendo o no- salió con elegancia al meterse de lleno en el tema que verdaderamente importa: Cuánto impactará en el bolsillo de la gente la reducción del impuesto a las Ganancias.









