El boom agroexportador no alcanzará para cubrir el rojo que dejan las importaciones de energía

En el Gobierno y el mercado se hacen la idea de que el saldo favorable por la suba de la soja, el trigo y el maíz no cubrirán del todo el déficit de la balanza comercial energética. El bache podría escalar a los u$s 1500 millones.

A punto de comenzar el segundo semestre, en el Gobierno y en el mercado se van haciendo la idea de que la oportunidad en términos comerciales que avizoraba el conflicto bélico desatado por Rusia en Ucrania y la consecuente -y voluptuosa- suba de las commodities agrícolas terminará siendo, en verdad, una amenaza para la estabilidad de la balanza comercial y las exiguas reservas netas del Banco Central (BCRA).

Esto es así ya que las sanciones introducidas contra el Kremlin por la guerra desatada en territorio ucranio y el consecuente embargo sobre sus combustibles también dejó una disparada de los precios de la energía, exigiendo que el Estado deba volcar una cifra aproximada de u$s 10.000 millones a lo largo del año para cubrir la demanda de combustibles. 

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La crecida en las compras al exterior de gasoil, gas natural de Bolivia, fuel oil y nafta premium podría arrojar un déficit de la balanza comercial energética de u$s 5000 millones, según estimaciones privadas, que no sería del todo cubierta por la mejora en el saldo exportable de la producción agropecuaria.

Manteniendo los precios constantes, el sector agroexportador estima que este año podría aportar alrededor de u$s 3500 millones extra respecto de las ventas del año 2021. 

Con esos números, el Gobierno se vería en obligación a recortar algún recurso importado o vender dólares de las reservas para cubrir el gap de u$s 1500 millones

La encrucijada en la que se encuentra el Gobierno ya preocupa a los actores del mercado y, particularmente, a la industria, que se ve un tercer trimestre sombrío para acceder a insumos del exterior a partir de la nueva regulación vigente que recorta el acceso a dólares, y los forzaría a rediagramar sus planes de producción, o bien financiarse con sus propios recursos o a través de créditos comerciales, sin tocar las divisas que guarda la autoridad monetaria. De allí la Unión Industrial Argentina (UIA) se movilizara para establecer una mesa diálogo permanente con el Banco Central para advertir y corregir irregularidades.

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"Sea cual sea el camino, es imprevisible el impacto en la marcha de la economía", graficó un fuente que intuye un abrupto cese del acceso a dólares a precio oficial como mecanismo abrupto al que el Gobierno recurrirá para atender este contexto.

Al respecto, el presidente del BCRA, Miguel Ángel Pesce, recogió este martes el guante y observó que "el ingreso de la cosecha viene retrasado". De acuerdo a Pesce, el ritmo de liquidación está 18% por debajo de 2021. En los próximos meses, precisó, aguardan el ingreso de unos u$s 2200 millones por el lado de la soja.

Pesce también reconoció que, debido a la situación internacional, la Argentina se ha desprendido de u$s 3600 millones en mayo y junio, y subrayó que "en el contexto internacional estas obligaciones hay que pagarlas al contado y eso nos está trayendo dificultades en la balanza cambiaria".

Al margen, el campo estima que la demanda al alza y los precios internacionales favorables serán en parte licuados por el encarecimiento de los insumos, particularmente los fertilizantes; la escasez del gasoil con el que mover los equipos, y algunos pronósticos que despiertan alarmas en cuanto a las proyecciones de precipitaciones en algunas regiones. Un combo que, indefectiblemente, suma incertidumbre a un escenario de por ya desafiante.

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