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En la previa a la semana de su reunión de primavera boreal en Washington DC, el Banco Mundial revisó sus proyecciones para América latina y detalló que la Argentina crecerá un 3,6% en 2026, menos de lo que había previsto en enero.
El organismo financiero había estimado un 4% para 2026 en sus proyecciones anteriores y el cambio se debe a la mayor volatilidad externa derivada de la guerra en Medio Oriente pero también a factores internos. También desacelera contra el 4,4% de 2025.
Pese a eso, el país emerge como una “excepción” a la regla general de leve baja para la región, con mayor “dinamismo” por las reformas pro-inversión, explica el informe.
“Argentina se destaca en este contexto”, indica el BM. Y pone el foco en “un ajuste decisivo impulsado por la política fiscal” con baja de gasto público, focalización de políticas y subsidios, y considera que esto “ha ayudado a anclar las expectativas de inflación y a comprimir el riesgo soberano”.

La baja del riesgo país es otro de los puntos que enfatiza el Banco Mundial, de más de 2200 puntos cuando asumió Javier Milei a los 600 que promedia ahora. Y suma iniciativas como el RIGI para las inversiones y la baja de aranceles y alícuotas impositivas.
Pero además pone le foco en las “anclas externas complementarias” que le permitieron cierto blindaje, como el acuerdo comercial con los Estados Unidos -el swap incluido- y el del Mercosur con la Unión Europea. A eso suma la aprobación de la reforma laboral en el plano doméstico y los “esfuerzos en curso para mejorar el clima de negocios y el entorno regulatorio respaldan las perspectivas para la inversión”.
A la hora de analizar la actividad económica, pese al contexto de cierre de empresas industriales y récords negativos en el uso de su capacidad instalada, el BM se enfoca en los buenos resultados de la cosecha por su impacto en la generación de divisas en “un contexto de reservas internacionales netas negativas y acceso limitado a los mercados internacionales de deuda”.
“En general, una mayor claridad sobre el ancla fiscal y la agenda de reformas ha ayudado a anclar las expectativas, mejorar las condiciones financieras y apoyar la recuperación del consumo privado y la inversión”, plantea el informe.
Pese a eso, el organismo reconoce una mayor debilidad del consumo interno en la región y escaso margen fiscal de maniobra para alentar la demanda. En el caso de la Argentina, plantea que “la composición está cambiando hacia una combinación más equilibrada a medida que el gasto privado y la inversión se estabilizan junto con una mayor credibilidad de las políticas”.
Las expectativas para el crédito en la Argetina
En Chile el crédito al sector privado llega al 125% del PBI, marca el Banco Mundial. En contraste, en Argentina ronda el 15% del PBI. Esto “refleja una prolongada inestabilidad macroeconómica y el desplazamiento del crédito hacia el sector público”, explica el BM.

Y plantea que “la reciente consolidación fiscal tras el cambio de administración podría contribuir a liberar recursos financieros para el sector privado, aunque una recuperación sostenida del crédito dependerá de la continuidad del proceso de estabilización macroeconómica”.
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