Barrios populares

Así son las viviendas que construye el Estado por dentro: tres ambientes y un SUM

Las unidades cuentan con hasta 3 ambientes dependiendo de la cantidad de personas que las ocupan, mientras que vienen equipadas con calefactor eléctrico y cocina completa.

Hace cuatro años se inició en la Ciudad de Buenos Aires el proyecto de brindar a uno de los sectores más marginales de la sociedad con la posibilidad de habitar su casa propia, con todos los papeles en regla y en edificaciones construidas por profesionales. Los resultados de este proyecto, llamado "Integración Urbana de los Barrios Populares" y llevado adelante por el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC), se están comenzando a ver hoy en día.

El proyecto fue aprobado por la Legislatura de la Ciudad hace cuatro años y cuenta con una cláusula que lo vuelve inalterable por cualquier nueva administración que tome el Gobierno porteño. Al mismo tiempo, se establecieron cómo zonas objetivo a ocho barrios populares: Rodrigo Bueno, Playón Chacarita, Carrillo, Lacarra, Lamadrid, Padre Ricciardelli, 20 y 31.

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Tomando cómo ejemplo el barrio Rodrigo Bueno, según datos del censo realizado en 2016 vivían 2665 personas -agrupadas en 996 familias- con 563 viviendas disponibles en total. El mismo también apunta a que el 81% de las casas tenían su acceso sobre un pasillo -en lugar de dar a la calle-, el 99,2% no tenía medidor de luz eléctrica, el 88% estaba conectada informalmente a la red pública de agua, el 95,9% tenía acceso a gas solamente por garrafa y el 57% utilizaba pozo ciego.

Las nuevas obras cambiaron por completo al barrio.

LOS CAMBIOS EN EL BARRIO

Pero la llegada del proyecto generó un cambio rotundo en la forma de funcionar que había en el barrio, principalmente porque el acceso al mismo se modificó para que se pudiera realizar por medio de una calle central ancha y bien iluminada. "Las aperturas son recientes y mejoran un montón la seguridad y la iluminación", explicó al diario La Nación el presidente del IVC, Gabriel Mraida.

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En cuanto a la cantidad de viviendas disponibles, el número aumentó de 563 en 2016 a 611 en 2021, pero con la diferencia de que la mayoría de las viviendas actuales son departamentos de uno, dos o tres ambientes, mientras que anteriormente eran construcciones precarias realizadas por personas no capacitadas.

Al mismo tiempo, también se reconvirtió la economía del barrio, incorporando un patio de comida donde funcionan conjuntamente puestos de los vecinos con otros contratado por empresas de comida, lo que le da una nueva dinámica al funcionamiento en la zona.

Las unidades incluyen calefactor eléctrico y una terraza.

LA VIVIENDA DESDE ADENTRO

En cuanto a cómo son las viviendas desde adentro, las mismas vienen equipadas con cocina y calefactor, mientras que el baño también viene completo. Las mismas cuentan todas con un balcón y pueden tener uno, dos o tres ambientes dependiendo de la cantidad de personas que vivirán en la misma.

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Por otro lado, todos los edificios construidos hasta el momento tienen su fachada expuesta -esto fue decidido por los vecinos con el objetivo de mantener la fachada histórica que siempre tuvo el barrio desde su formación en el año 2001-. Además, algunas unidades cuentan con Salón de Usos Múltiples (SUM) mientras que el mantenimiento de los edificios queda bajo la responsabilidad de los vecinos que los habitan.

Todas las unidades vienen con cocina instalada.

Cabe aclarar que todas los departamentos están conectados a la red de gas y que sus calefactores funcionan a energía solar -según lo reportado por el Gobierno de la Ciudad- con el objetivo de reducir al máximo el consumo de energía en el barrio. Sobre esto mismo, Mraida aclaró: "El desafío más grande para quienes se mudan es incorporarse a los servicios, porque los pagan ellos. Hay un equipo que los va siguiendo y acompañando para que eso sea sustentable. En función de los ingresos, tenemos una tarifa social. En general, notamos que hay una disposición para pagar, porque implica apropiarse del lugar".

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