

En las últimas semanas, al calor de la aparición de los cuadernos Gloria con anotaciones detalladas sobre pagos privados a altos funcionarios del gobierno anterior en relación a la adjudicación de obras públicas, concesiones de servicios públicos o favores varios, se instaló muy fuerte en el mundo empresarial la necesidad de incorporar valores y avanzar en un cambio cultural a la hora de hacer negocios.
Ese fue el eje convocante del Precoloquio de Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) Región Centro, que tuvo lugar la semana pasada en Rosario, desarrollado en un ambiente en el que flotaba una mezcla de mea culpa y la búsqueda de diferenciación respecto de los hechos que trascienden.
En este contexto, la Universidad Austral difundió un documento que aborda la cuestión de la corrupción y la necesidad de las empresas de cambiar su cultura de negocios y eviten prácticas reñidas con la ética. El informe, elaborado por Silvia Martino, docente de Ética, Empresa y Sociedad de la Austral, sostiene que la colaboración de las empresas es imprescindible en la lucha contra la corrupción y afirma que la agenda empresarial requiere de "más ética, más honestidad, una mirada de largo plazo, de sostenibilidad en el tiempo y de desarrollo". Agrega que la ética no es "la solución técnica, pero no hay solución sin ética".
-¿La investigación de los cuadernos puede ser un punto de inflexión en el modo de hacer en negocios en el país?, preguntó El Cronista a Martino.
-"En los países en los que hubo situaciones de escándalo semejantes a lo que estamos viviendo aquí, como WorldCom y Enron en 2001 en Estados Unidos o casos en Brasil (Odebrecht, etc) claramente, fueron puntos de inflexión, a partir de los cuales se articularon diversos instrumentos, algunos vinculados al compliance, que son más bien formales dentro de las empresas, pero fundamentalmente todo un trabajo de la empresa hacia adentro, un cambio de su cultura empresarial".
En relación a los casos que se involucran a empresarios argentinos, la especialista sostiene que "nunca pasó algo así en el país y todo fue posible gracias al marco institucional que ofrecen la Ley del arrepentido y la Ley de Responsabilidad Penal de las Empresas".
"En el encuentro de IDEA en 2014 se hizo una encuesta anónima entre los empresarios presentes si estaban dispuestos a pagar una extorsión, el 70% contestó que sí. Pero en ese momento no se reflexionó, todo el mundo estaba dispuesto a hacerlo porque no encontrábamos otra salida. Este fenómeno ya se había detectado en 2014 con mucha nitidez, sin embargo, los cuadernos no estaban. Fue necesario que surgieran para que dijéramos que esto no puede seguir así", apunta Martino, y aclara que hoy "la cuestión es si vamos a sostener esta postura o vamos a dejarlo pasar".












