Análisis

Violencia de género y acoso laboral: qué deben analizar Estado, sindicatos y empresas

El 25 de junio entra en vigencia el Convenio 190 de la OIT. Qué analizan los principales actores del mercado laboral para trabajar contra la violencia y el acoso.

El 21 de junio de 2019, en la Conferencia Internacional del Trabajo, fue aprobado el Convenio 190 sobre violencia y acoso laboral por representantes de gobiernos, sindicatos y empresas de los 187 países miembros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)

Fue una jornada histórica: luego de 10 años se alcanzó un consenso que afectará las relaciones laborales de todos y todas los/as trabajadores, sean formales o informales. Desde entonces, al menos seis países lo han ratificado, entre ellos Argentina, Ecuador y Uruguay.

El próximo 25 de junio entrará en vigor, lo cual implica que el Estado, los sindicatos y las organizaciones de empleadores, deben consensuar un plan para su implementación: desde la adaptación de los conceptos de violencia a los nuevos presentados por el convenio, hasta el seguimiento de su correcta ejecución, de manera tal que todos y todas puedan gozar de este derecho: de un trabajo decente libre de violencia.

Desde Grow consideramos que representa un antes y un después en la manera de entender y abordar las relaciones interpersonales en el trabajo, visibilizando la responsabilidad de cada institución en la promoción de culturas de trabajo libres de violencia.

Nuevos paradigmas en relación a la violencia

El espíritu de este convenio es promover la transformación cultural, proteger y resarcir a las víctimas. Esto se observa en el corrimiento del análisis sobre las situaciones de violencia: de analizar la intencionalidad de quién ejerce la violencia, se pasa a escuchar a la persona que la sufre, cuál es el daño físico, psicosocial, económico que sufrió o podría sufrir. 

De esta manera, habilita tratar comportamientos violentos, aún de personas que no perciben que lo están haciendo, y en función de la gravedad de la situación, ofreciéndoles herramientas para que cuenten con la posibilidad de modificar su comportamiento en el futuro.

Esta consideración es de gran importancia, dado que asume, que la violencia no es un tema individual sino un problema social: vivimos en sociedades que han legitimado a la violencia en todos los ámbitos sociales, y que se requiere de una revisión de nuestros códigos de comportamiento para lograr entornos respetuosos de todas las personas.

Otro aspecto clave del convenio es que reconoce que la violencia laboral no afecta de la misma manera a todas las personas, sino que afecta de manera desproporcionada a las mujeres y grupos en situación de vulnerabilidad, como la comunidad LGBTIQ+, personas migrantes, con discapacidad, etc.

Vale destacar también que el Convenio tiene una clara perspectiva de género, no solo porque reconoce que la violencia y el acoso laboral afectan de manera desproporcionada a mujeres y grupos en situación de vulnerabilidad, sino también porque tiene en cuenta que la violencia doméstica -cuyas principales víctimas son las mujeres- tiene un impacto en el desempeño profesional.

Cada vez son más las instituciones que toman medidas para adaptarse al compromiso asumido por el Estado nacional para que los y las trabajadoras puedan desarrollarse profesionalmente en ámbitos libres de violencia, en los que se promuevan culturas y espacios de trabajo inclusivos.

Tags relacionados
Noticias del día

Compartí tus comentarios