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Sobran planes sociales, faltan políticas de empleo que alivien el problema

En todos los países del mundo las crisis económicas vienen acompañadas por un aumento del desempleo. Sucede cuando la causa de la crisis es global, como lo fue la pandemia, o cuando la coyuntura golpea con más fuerza a algunos sectores puntuales, como pasó en el 2009 con los bancos o en las últimas semanas con las grandes compañías tecnológicas globales.

La primera reacción de los Estados es auxiliar a los desocupados con algún tipo de asistencia monetaria o seguro de desempleo, un aporte que debe ser transitorio hasta que la economía recomponga el nivel de empleo perdido. Para aquellos países que tienen recursos, es una acción fácil de resolver. Para aquellos deficitarios, como el caso de la Argentina, es un auxilio costoso, porque además de que el Estado asume una obligación con aquel al que le entrega el beneficio, también tiene que conseguir la forma de financiarlo.

A nivel local, la respuesta que se le da al problema es parcial, incompleta. El Gobierno habilita la entrega de planes sociales (la versión más extendida a nivel local de un subsidio a los desempleados), pero sin acompañar ese esfuerzo con acciones de capacitación que mejoren la chance de que quien recibe ese dinero, esté más preparado para buscar o conseguir un empleo. Eso significa que resuelve la coyuntura pero no se ocupa de que su gasto en este tipo de ayuda baje. De hecho, año tras año la cantidad de beneficiarios crece, con lo cual la conclusión más inmediata es que el formato con el que se entrega debería ser revisado.

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El Ministerio de Trabajo tiene como objetivo central conciliar las discusiones paritarias. Pone la fuerza que puede ejercer el Estado en un objetivo comprensible, que es tratar de sostener el poder de compra de los asalariados. Pero tiene poca intervención en políticas que ayuden a mejorar la empleabilidad de los desocupados.

Un veterano dirigente sindical, que tiene en su gremio varios centros de formación profesional, subraya que cada seis meses le preguntan a quienes pasaron por sus aulas si buscaron empleo o lo consiguieron. "Yo necesito saber si mi sistema funciona, si a las empresas les sirve: por suerte el 75% logro conseguir un trabajo, pero no veo que alguien les pregunte algo similar a los que tienen un plan, si se capacitó en algo o si se presentó en alguna búsqueda. Eso debería corregirse", se sinceró.

En la Argentina las empresas tienen problemas para conseguir empleados, porque muchos desocupados no están calificados. Diseñar políticas que atiendan esta necesidad no cuesta plata. Solo requiere foco y un correcto diseño de prioridades.

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Comentarios

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  • RN

    Raul Nieto

    Hace 14 días

    El título refleja con claridad la decadencia en que los gobernantes sumen al país y con el agravante que los gobernantes usan la pobreza como su fuente de poder y así poder gozar de los privilegios económicos que engrosan su patrimonio y les permiten un estándar de vida extraordinario Pero nosotros los elegimos y parece que olvidamos ese hecho

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