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Se alejan las chances de un estallido pero crecen otros problemas en la economía

La operación de deuda despejará parte del horizonte de financiamiento hasta después de las elecciones. La pelea por quién hace la devaluación y paga los costos. Mientras avanza la discusión preelectoral, la inflación y la sequía se instalan en la agenda.

Se juega la gran batalla de las expectativas. Se trata de los números de adhesión que alcancen las propuestas de canje de deuda en pesos, que por un valor de $ 7,5 billones de pesos vencen en el segundo semestre del año.

Saltó el dólar, ¿se viene una nueva carrera alcista? 

 La propuesta de Economía a los tenedores de estos bonos es canjearlos por otros con vencimiento en 2024 y 2025, y una garantía contra la inflación, la devaluación o de la recompra en condiciones ventajosas.

Algunos analistas y el propio Gobierno dejaron trascender ayer la expectativa de una adhesión de 50% a la operación propuesta. Curiosamente otros tantos analistas ven posible una cifra cercana al 70 por ciento.

Los acuerdos logrados hasta el momento entre Economía, bancos y otros inversores institucionales habilitarán un puente para atravesar las PASO y las elecciones generales.

Si tocara la banda superior de las estimaciones, el fantasma de un "reperfilamiento" a cargo del próximo Gobierno podría quedar sepultado. Se trata del máximo objetivo político que podría lograr la gestión de Sergio Massa.

Los acuerdos logrados hasta el momento entre Economía, bancos y otros inversores institucionales habilitarán un puente para atravesar las PASO y las elecciones generales.

La devastación de la sequía no solo sobre las divisas sino sobre sus efectos futuros en la economía real siguen fuera de una agenda seria de la oposición y Gobierno.

Gran alivio para los bancos, pero también para la estabilidad de la economía que requiere anclas. El contexto no viene siendo pródigo en estabilidad. 

La oposición cuestionó la operación pero oculta que, a pesar de patearles la resolución del problema del endeudamiento en pesos al centro de un hipotético mandato suyo, si llegaran al Gobierno tendrían un problema resuelto, o una negociación a encarar con los institucionales.

Por otra parte, algunos analistas señalan que la coyuntura no tan crítica como otras que atravesó la Argentina. 

Miguel Kiguel señaló en una conferencia con inversores que se aleja la posibilidad de un estallido de híper. Aventó riesgos de la "bola de Leliq": a su juicio los análisis adolecen de fallas de cálculo al situar los pasivos por encima de 11,5% del PBI. 

Dólar y reservas son los principales problemas actuales, según Miguel Kiguel

Cree que el foco crítico de la economía son un retraso del tipo de cambio y la escasez de reservas internacionales. Planteó que quedará para la próxima gestión una devaluación "en serio" del peso. Nadie quiere pagar el costo social y político de hacerlo.

"Quedará para la próxima gestión una devaluación "en serio" del peso. Nadie quiere pagar el costo social y político de hacerlo".

Del mismo modo, Kiguel sostiene que el "ajuste" necesario para estabilizar la inflación no es mayor que el pendiente en 2015, ya que se ha realizado un recorte del gasto público y las tarifas estarán menos retrasadas.

Sí, en cambio, los precios seguirán en una dinámica peligrosa y hay menos capacidad de engrosar las reservas del Banco Central, habida cuenta de que ya se usó la bala de plata del FMI.

Los efectos potenciales de la sequía sobre la economía real y no solamente sobre las divisas, la imposibilidad de domar la inflación son temas que siguen sin lograr respuestas adecuadas ni del Gobierno ni de las propuestas de la oposición. Mientras crece su amenaza.

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