

Las empresas de distribución de energía del área metropolitana presentarán en los próximos días sus balances trimestrales a septiembre, los que mostrarán un deterioro de la grave situación que ya revelaron los estados contables a junio. Disminución de la caja con descapitalización, pérdidas operativas y un dictamen de auditor que habla de una empresa quebrada son los elementos que serán una constante.
Desde lo financiero, Metrogas es la distribuidora que está en la situación más grave. Su directorio se reúne permanentemente para decidir qué pagos a proveedores atrasa o si divide el pago de los salarios, entre otras medidas para paliar la coyuntura crítica, en la que ya perdió más del 50% de los fondos que tenía en caja a diciembre de 2011.
Sigue en gravedad Edesur, que llegó a esta crisis con menos reservas que Edenor, la que de todos modos comparte la situación de caída de la caja, pérdidas operativas y futuro incierto con las otras dos compañías.
Edesur y Edenor paliaban su problema financiero con Cammesa, que arbitra entre los jugadores del sector eléctrico y recibe subsidios del Estado nacional. Pero hoy esa subvención ya no es suficiente, y Cammesa pasa el problema financiero a las compañías distribuidoras.
Hasta el cierre de diciembre las tres firmas tenían pérdida financiera alto endeudamiento con destino a la inversión en mantenimiento, pero obtenían ganancias con la operación del servicio. A partir de 2012, comenzaron a mostrar resultados operativos negativos que se incrementan mes a mes.
Esta situación venía derivando en un menor mantenimiento, lo que podría conducir en el caso de Edenor o de Edesur a un problema para seguir prestando el servicio. Luego de julio/agosto, un pico anual de consumo es habitualmente la segunda quincena de diciembre, ya que en enero y febrero hay menos gente en el área metropolitana. Si no se adelantó, ese sería el test de hasta qué punto pueden seguir prestando el servicio eléctrico.
El futuro de Metrogas está siendo debatido por el Gobierno en el interior de YPF, que es uno de los accionistas, mientras que en Edenor y Edesur, el Gobierno había analizado una propuesta del viceministro de Economía, Axel Kicillof, de asegurarles cierto margen de utilidad sobre los costos operativos. Esto, sin embargo, no avanzó, y entre tanto, la situación de las compañías siguió deteriorándose.
Ya en junio, los auditores en su nota al balance dijeron que existen dudas de que continúen como empresas en marcha, o sea de que sigan existiendo, y seguramente esta será la conclusión de septiembre.









