Opinión

Lo que todavía no sabemos del Plan Milei

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El Presidente Javier Milei se mostró decidido a mantener tanto el rumbo (lo cual no está nada mal) como los métodos (puede ser cuestionable).

En materia política dejó abierta la posibilidad de explorar una integración más amplia con el sector del PRO que lidera Mauricio Macri, pero volvió a hablar de traición, corrupción y de intereses contrarios al bienestar general al referirse a quienes reclaman consenso y/o no apoyaron el proyecto de Ley ómnibus. En materia económica, expresó que ni la 'motosierra' ni la 'licuadora' son negociables y que cada día, gracias a las compras de dólares y a la licuación de los pasivos del BCRA, se está cada vez más cerca de poder dolarizar.

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Con este panorama, vale la pena analizar dónde estamos parados y cuáles son las preguntas que se abren hacia el futuro inmediato.

Lo que sabemos

Cuestiones económicas:

  1. El resultado fiscal de enero no implica que la carrera hacia el déficit cero esté asegurada. En general, los eneros son meses fiscalmente tranquilos. Además se trata de un gobierno recién asumido, que aún no ha completado todos sus equipos y que, además, tiene como marca distintiva de muchos de esos equipos la falta de experiencia en la gestión. En otras palabras, lleva tiempo aprender la tecnología de gasto. Asimismo, lograr bajar el gasto llevando prácticamente a cero ciertos componentes, como la transferencias no automáticas a las provincias y una reducción dramática del poder adquisitivo de los salarios y las jubilaciones, no luce sustentable en el tiempo.. Y hasta tanto no se completen, las 
  2. Las correcciones de precios relativos no se han completado. Y hasta tanto no se completen, las expectativas inflacionarias seguirán incorporando futuras correcciones. Si bien se han anunciado ajustes de tarifas en el transporte y la energía eléctrica en el área del AMBA, sólo el precio de los combustibles ha reducido sustancialmente el atraso. En cuanto al transporte de pasajeros, los nuevos cuadros tarifarios siguen sin cubrir el costo de los servicios. Con estos aumentos el boleto alcanzaría a cubrir sólo el 20% del costo. Todo un progreso si se tiene en cuenta que previamente la cobertura no llegaba ni a un 7,5% del costo. Por su parte, la actualización de las tarifas eléctricas se ha limitado a la actualización (parcial) del valor agregado de distribución para Edenor y Edesur, o sea sólo se actualizó uno de los componentes del costo de la energía. El precio de generación no fue modificado (que es el componente más importante del costo), incluso para los usuarios que pagan tarifa plena. Asimismo está pendiente, por completo, la actualización tarifaria del gas (en todas sus etapas, producción, transporte y distribución). La inflación de enero se benefició de estas actualizaciones parciales y retrasos pero auguran un salto en los índices de febrero y marzo.

Cuestiones políticas:

  1. Milei se sustenta casi exclusivamente en el apoyo de la opinión pública. No cuenta con gobernadores, ni sindicatos, ni organizaciones sociales, ni empresariales propias o leales. Siempre su idea fue la de lograr cada vez más sustento a partir de los buenos resultados esperados por la implementación de su programa. Pero todos, propios y ajenos, sabíamos que esos resultados no iban a ser inmediatos, así que los primeros meses de gestión serían duros y pondrían en riesgo ese sustento. 
  2. Se puede lograr gobernabilidad con alianzas, pero no sirve por sí sola. Hace falta buena economía, mucha gestión y una comunicación efectiva. Esto lo hemos visto en varias oportunidades. No hay viabilidad política, o sea no hay estructura de gobernabilidad que perdure, sin viabilidad económica. O en otras palabras, no alcanza sólo con política.

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Lo que no sabemos

Cuestiones económicas:

  1. ¿Qué alternativas de reducción (sustentable) del gasto tiene en mente el Gobierno para alcanzar el déficit cero? ¿Por dónde pasará la motosierra? La ambigüedad en materia fiscal es riesgosa y genera una incertidumbre muy poco constructiva. Si el ancla es fiscal, lo mejor es que los instrumentos para alcanzar el déficit cero sean lo más claros y explícitos posibles.
  2. En relación al punto anterior, el Presidente Milei afirma que la licuadora no se negocia. ¿Hay que entender entonces que el ajuste fiscal y la corrección del balance del BCRA se harán licuando? ¿Qué tasa de inflación lo permitiría? ¿Y si fuese incluso más alta que la actual? Pero más allá de esta pregunta de casi imposible respuesta, vale la pena remarcar, una vez más, que la licuación pueda ser una parte fundamental del ajuste mantiene las expectativas inflacionarias más elevadas por más tiempo.
  3. ¿Será posible estabilizar y que se recuperen la inversión y el empleo sin reformas estructurales? Otra pregunta de difícil respuesta. El Gobierno sostiene, ahora, que sí, que es posible y que las reformas pueden esperar. Otros episodios previos muestran que es posible obtener algunos resultados rápidos en materia inflacionaria sin reformas, pero esos resultados se ven comprometidos y tienden a ser de corta duración si no hay reformas que mejoren las perspectivas de crecimiento del sector privado.

Javier Milei Presidente: el fin del principio

Cuestiones políticas:

  1. ¿Cuánto dura el apoyo de la opinión pública si los resultados tardan en aparecer? Algunas encuestas muestran que los votantes de Milei (tanto los duros como los que se sumaron en el balotaje) de manera mayoritaria siguen acompañándolo. Pero la mejora inicial de las expectativas respecto del futuro empiezan a mostrar fatiga. Si las dudas sobre la gobernabilidad se generalizan y el clima social se enrarece aún más, ¿podrá la economía ignorar esas dinámicas?
  2. ¿Frente a nuevos/mayores contratiempos, habrá un nuevo Milei o seguirá eligiendo la confrontación? Algunas pistas tuvimos en las entrevistas que mencionamos al comienzo de esta nota. Pero que haya preferido por el momento continuar por el camino de la confrontación, desechando instancias de negociación, no significa que no pueda rever su elección si la situación social, política y económica se torna aún más desafiante y si su programa se vuelve imposible de llevar a la práctica.

En síntesis, el fracaso en el tratamiento del proyecto de Ley ómnibus, el riesgo de que el DNU pueda correr una suerte parecida una vez que se convoque a la comisión encargada de su tratamiento legislativo, y el paquete de emergencia (el plan de estabilización) algo desdibujado y experimentando algunos retrasos importantes en su implementación complican una reducción más contundente de la incertidumbre y una mejora ostensible y sustentable de las expectativas de la opinión pública. Los mercados, por su parte, no han abandonado su optimismo inicial pero, si bien el rumbo es el correcto, si no se reduce la ambigüedad en materia fiscal, monetaria y cambiaria el optimismo podría mutar rápidamente.

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