Las palabras como oportunidad para dejar de naturalizar la desigualdad

Se acerca el Día Internacional de la Mujer y todavía es común que algunas personas y organizaciones busquen agasajar a las mujeres, felicitarlas ya sea con un mensaje enaltecedor o con un obsequio... pero ¿es realmente ese el objetivo de la jornada? ¡No! No lo es, y realizarlo solo tergiversa el origen del 8M, incluso reafirman estereotipos de género que perpetúan la desigualdad. Definitivamente, ese accionar también forma parte del sistema patriarcal en el que está sumergida la sociedad y por eso, debemos proponernos deconstruir para volver a aprender.

El 8 de marzo es un día de reflexión, en el que se honra y se conmemora la lucha histórica de las mujeres para alcanzar la igualdad de derechos. Una lucha que comenzó a mediados del siglo XIX y que hoy sigue vigente, con grandes avances obtenidos a lo largo de la historia, pero con un largo camino que aún queda recorrer.

Gracias a esta batalla y a través de los años, las mujeres hemos conseguido participar de algunos ámbitos que hoy nos resulta difícil pensar en la posibilidad de no poder hacerlo: tenemos derecho al voto, logramos ir a las universidades, pudimos ser parte del sistema formal de trabajo, conseguimos alzar la voz para tener cada vez más igualdad de condiciones y salarios por una misma labor. Pero las estadísticas y las cifras que surgen de las investigaciones en género desarrolladas por la Organización de las Naciones Unidas indican que aún debemos seguir dando pelea en este camino hacia la igualdad de derechos: son solo 8 las jefas de estado mujeres en el mundo compuesto por 193 países, dentro de los parlamentos el 73% de los miembros son varones y lo mismo pasa en las empresas privadas, donde el 75% de las compañías del mundo están dirigidas por varones.

El 8M es una oportunidad para visibilizar estas desigualdades y promover las transformaciones necesarias para incluir y desarrollar a las mujeres como individuos de pleno derecho y en igualdad de condiciones que los varones.

Por eso, si hay algo que está claro en este recorrido, es que el cambio definitivamente es cultural. Se necesita de cambios profundos y transformaciones urgentes que nos permitan avanzar hacia una sociedad más justa. Pero para ir en esa dirección, primero es necesario aceptar que todas las personas debemos aprender y capacitarnos. Es decir, necesitamos estar dispuestos a desaprender lo aprendido para volver a capacitarnos teniendo en cuenta la perspectiva de género de las que no tenemos conocimiento previo, por el simple motivo de formar parte de una sociedad que creció sobre cimientos desiguales.

En este proceso, cada persona desde su lugar y su profesión, tiene un rol y una posibilidad de aportar positivamente. Por eso, desde mi lugar, como profesional de la comunicación, siento una gran responsabilidad que asumir entendiendo el rol que el discurso y las palabras tienen en este camino hacia una sociedad igualitaria.

Porque los mensajes que damos a través de los medios y las publicidades son agentes centrales, construyen sentido, educan, inciden en la cultura y tienen una función fundamental en la reproducción de los estereotipos de género, roles y mandatos.

El cambio es cultural y está compuesto esencialmente por aquello que individualmente hacemos en nuestra vida cotidiana personal y profesional, así como también por lo que decimos. Y a partir de ello, la importancia que tienen el discurso y las palabras en el camino hacia la igualdad que debe ser responsable en la misma medida que la amplitud de la audiencia.

El esfuerzo individual y colectivo, la sinergia entre el sector público y privado, la empatía y solidaridad, son las claves para transitar este camino de profundo cambio cultural. Por eso, buscando generar un aporte a esta transformación, es que trabajamos esta temática en el episodio número 11 de #ConsejoPR, el podcast del Consejo Profesional de Relaciones Públicas, donde te invitamos a reflexionar, pero también aportamos herramientas concretas para comunicar con perspectiva de género en las organizaciones en las que formamos parte.

Un espacio en donde realizamos un análisis acerca del verdadero sentido de esta fecha, su origen, propósito y nuestro rol como comunicadores. Un episodio que cuenta con grandes testimonios de ONU Mujeres y del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de La Nación. Es una invitación a que repases, con más herramientas, los mensajes y contenidos que están preparando para este 8M. Es un camino en el que todos y todas estamos aprendiendo y lo importante es dar el mensaje correcto para construir una sociedad más igualitaria y justa.

Con las palabras construimos sentido, con nuestros mensajes también educamos y tenemos la oportunidad de dejar de reproducir estereotipos de género y de naturalizar la desigualdad de género en nuestra cultura. 

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