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La historia del Papa y la pobreza: un rezo de 67 años y 137.552 billones de inflación

Corría el año 1955 cuando un joven Jorge Bergoglio egresaba del industrial Hipólito Yrigoyen, en el porteño barrio de Monte Castro. Para entonces, el segundo gobierno de Juan Domingo Perón había caído tras el golpe de Estado de la llamada "Revolución Libertadora" y la Argentina, que supo tener uno de los mayores PBI per cápita del mundo, se deslizó sin freno por el tobogán económico.

Cómo recordó ayer el ahora Papa Francisco, la pobreza marcaba 5% y hoy ya afecta a uno de cada dos argentinos. ¿Qué pasó en el medio? Para el Sumo Pontífice, "malas políticas" que llevaron al país a la difícil situación actual. Y basta con revisar las estadísticas para comprobarlo.

"De un nivel impresionante": la dura crítica del Papa Francisco a la inflación que hay en Argentina

La inflación que había cerrado 1954 en 3,9%, saltó a 12,3% anual al siguiente, cuando Bergoglio recibió su título de técnico químico. Desde entonces, el índice acumuló hasta hoy un incremento de 137.552.896.865.475.000%. Sí, 137.552 billones, según los cálculos del contador Salvador Vitelli. 

Guarismo que trepa hasta 983.859 billones (983.859.501.224.171.000%) desde febrero de 1943, cuando se localiza el primer registro del IPC, época en la que Jorgito, aquél que siete décadas después se convertiría en el líder de la Iglesia Católica, tenía con seis años sus primeros contactos con la educación religiosa en un colegio salesiano de Ramos Mejía.

Lo cierto es que desde aquel final del 55 rememorado por el Papa hasta la actualidad, pasaron 67 años de gobiernos de facto, desarrollistas, radicales, peronistas de diferentes pensamientos, alianzas de centroizquierda y de centroderecha. Cada uno con su receta y un resultado global que alarma.

Trasladar culpas nunca ha sido la solución. La inflación es un mal endémico que requiere una política de Estado consistente para no profundizar los problemas que padece la sociedad. Se puede insistir en la multicausalidad de la suba de los precios, pero no se puede obviar el impacto que la emisión tiene en la economía cotidiana y en las expectativas.

Hoy, luego de contener el pico de la crisis desatada con la renuncia de Martín Guzmán y reducir la inflación del 7,4% al 5% mensual en el último cuatrimestre, el ministro de Economía, Sergio Massa, proyecta bajar un punto cada 75 días y cerrar el 2023 en 60%, pero las consultoras privadas aún no creen que se pueda alcanzar ese objetivo y prevén un 80% para todo el año

Cumplir con el ordenamiento de las cuentas que pregona será clave para cambiar las expectativas, frenar la inflación y atender a los que más necesitan. De lo contrario, no alcanzará con rezarle a Dios para resolver el drama de la pobreza.

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