PANORAMA BONAERENSE

Kicillof retoma una vieja estrategia en busca de la reelección en la Provincia y llama de nuevo a un viejo conocido

La complejidad y la falta de respeto que se dispensan en la cima del poder hace que hoy por hoy no exista más afectos societatis que los que demandan la resolución de lo urgente. Tardíamente lo entendió el presidente de la Nación, Alberto Fernández, quien comprendió lo que le decían desde que asumió y luego profundizó con la pandemia, que el que ponía el dinero en las arcas de todos ellos y fundamentalmente el gobernador Axel Kicilof era Estado Nacional que él maneja.

Entonces, sucedió lo inesperado. El Presidente se enteró del durísimo altercado que tuvieron hacía una semana los intendentes y el gobernador Axel Kicillof por esos fondos que aportaba el Estado Nacional para la Provincia de Buenos Aires y en particular para los municipios que ellos administran.

Kicilof les propuso que empezaran a analizar desprenderse de algunos ahorros que atesoraron en los plazos fijos distritales. Ahí, dejando en claro que sabía casi al dedillo lo que sucedía en la mayoría de las jurisdicciones, puso en evidencia lo que la mayoría prefiere ocultar. Que los ingresos comunales son de tal magnitud que no hay tiempo ni forma de gastarlos.

Los intendentes se hablaron entre sí y los más experimentados lo entendieron rápidamente. ¿Cómo podían hacerle llegar el mensaje de que las urgencias políticas tienen que traer de la mano los fondos extraordinarios para pasar las fiestas?... Y uno de ellos llamó a Fernández para explicarle lo que pasaba.

"Vengan, yo me voy a ocupar... Pero vengan todos, Martín (Insaurralde) también", le respondió. Que estuviera el jefe de gabinete de la Provincia no era antojadizo ni porque lo extrañaba. Representaba una seguridad para que todo lo que ahí se hablara tuviera una ejecutividad que nadie más podía asegurar, ante las discusiones con Kicillof, y que también sirviera para mandarle un mensaje a Máximo Kirchner, con quien el jefe político de Lomas de Zamora venía trabajando codo a codo pero hace diez días algo no sintonizó entre ellos.

Mientras que se siguen discutiendo estas cuestiones, que para los alcaldes son "esenciales porque la cosa está mal", a diferencia de alguna otra oportunidad en el pasado inmediato, ahora la preocupación es mayor porque saben que son ellos y su fuerza política la responsable de llevar las soluciones.

A la par de esta incipiente reconstrucción de la Liga de los Intendentes, mucho más horizontal y sin jefes claros como lo era hace una década, Máximo Kirchner, Insaurralde y Kicilof suelen diferir en las estrategias y decisiones definitivas más de lo que se conoce.

Por eso no sorprende que el gobernador, que nunca encajó demasiado bien en la autóctona y preexistente fauna política bonaerense, haga su propia vida y haya comenzado un proceso de prueba y error con mateadas "espontáneas" en los pueblos del interior a los que visita por diferentes motivos.

"Axel ganó el derecho a la candidatura cuando viajaba solo en el Clío y se iba pueblo por pueblo. Llegó a ser gobernador así. Cree que también por esta vía tiene una chance más para reelegir y no entrar en la tensión ni con La Cámpora ni con los intendentes", reconocen cerca de él.

El martes, en General Pinto, luego de inaugurar un corralón municipal, cuando empezaba a bajar el sol, activó una mateada con un pequeño grupo que lo acompañaba y luego se fueron sumando vecinos que interactuaban con él.

Lo de cebar no es impostado. Siempre está con el termo debajo del brazo y un mate gigante en la otra. "Parece uruguayo, pero es soviético", se ríen quienes aún no toleran su forma de relacionarse, administrar y la distancia que imponen él y los funcionarios que designa directamente en la mayoría de las áreas, la habitualmente para controlar cómo se mueve el funcionario que fue propuesto por "la política".

Quizás por eso, en la tarde de ayer, cuando estuvo por Lomas de Zamora junto con Insaurralde, antes de organizar la actividad en Lomas el gobernador le pidió a Carlos Bianco, su mano derecha y ex conductor del histórico Clío, que estuviera en las actividades con él.

Bianco fue reemplazado sin su consentimiento pero por presión de Máximo Kirchner y el pedido directo de su madre tras las derrota del año pasado por el referente máximo de Lomas de Zamora tras la salida de Eduardo Duhalde. La relación personal nunca pudo encauzarse y la dupla Kicilof - Bianco hacen la suya y sabiendo que su jefe de gabinete también toma su propio camino.

DE NADA SIRVE...

Los radicales de la Provincia de Buenos Aires, que festejaron la unidad alcanzada hace menos de un mes en el territorio al unificar las tensiones entre el oficialismo representado por Maximiliano Abad, sus nuevos pero conflictivos socios de Evolución y el siempre distante pero aún determinante Gustavo Posse.

Las elecciones de Mar de Plata y La Plata volvieron a exponer las tensiones y las diferencias que no desaparecieron por más que se hayan armado fotos y reuniones. Y obligó que Abad y Posse salieran raudamente a decir que quieren ser candidatos a gobernador, porque supuestamente no desean las candidaturas cruzadas que anunciaron, a su manera y con sus formas, Gerardo Morales, el gobernador de Jujuy y presidente del partido a nivel nacional, y Alfredo Cornejo, el jefe político del radicalismo mendocino y más halcón que todos los demás.

"Las candidaturas cruzadas no sé si sirven demasiado... Porque vos pones al compañero de fórmula, y eso qué cambia en el poder...", se preguntaba un importante dirigente que a la vez las sigue promoviendo. Inclusive se vé participando de una de ellas a nivel territorial.

Tampoco le sirve demasiado, y lo empieza a ver, la espeluznante diferencia que marcan todas las encuestas en favor de Diego Santilli en la Provincia de Buenos Aires. Sus rivales lo saben, pero tampoco manifiestan demasiada preocupación. Porque saben que "todo se empareja en las PASO".

La competencia entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta es tan justa en Buenos Aires que por eso es probable que Cristian Ritondo, Joaquín De la Torre, Néstor Grindetti o Javier Iguacel equiparen las chances de quien figura al mismo nivel de Axel Kicilof en intención de votos.

Bullrich desconfía de tal manera en los actuales intendentes aliados de Rodríguez Larreta que pretende seguir sin acuerdos ni siquiera en los municipios hasta mayo por lo menos. Sino, nadie me cuida un voto", asume, conociendo los bueyes con que ara.

En medio de un mar de dudas acerca de la posible postulación de Mauricio Macri, un importantísimo dirigente que lo sigue de cerca, aceptó que entra y sale de la candidatura. "Pero como Juntos para el Cambio y el Frente de Todos actúan de la misma manera, si Cristina se lanza, él también lo hará", confirma.

La factibilidad de un fin de año difícil económicamente y un verano sin buenas noticias empuja a que "La fuerza de la Esperanza" que encarna para el kirchnerismo camporista la vicepresidenta la haga salir en primera persona a pelear por la Presidencia, con resultado incierto. Esto llevaría a una reevaluación opositora, donde inclusive algunos se animan a pensar en una alianza tan halcón que involucre a Javier Milei y desaloje a los radicales y a los más centristas. "Eso no va a pasar", casi gritan desde la intimidad de la mesa de conducción opositora. 

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