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El riesgo sigue, pero las elecciones le ponen un techo a la incertidumbre

El riesgo país se acercó ayer a los 1500 puntos, un valor que traduce un recorrido positivo para los bonos soberanos argentinos. Sin embargo, la mejora no representa un cambio real de la perspectiva económica. Lo que sí revela es la cercanía de un punto de inflexión, una instancia en la que el electorado se pronunciará a favor o en contra del rumbo que ejecuta el Gobierno. Como se ha señalado en reiteradas oportunidades, en tiempos de incertidumbre el voto aportará algún tipo de certeza. Ahora, lo que suceda después de eso, todavía es motivo de especulación.

Hasta el momento, lo que flotaba en el mercado era la sensación de que puede haber un diálogo con el FMI algo más concreto que lo que suele mostrar el declaracionismo del ministro Martín Guzmán. Esa percepción creció después de la llegada de los u$s 4334 millones de DEG, y el virtual compromiso del lado argentino de que serán usados para repagar los vencimientos con el organismo de este año. Lo que se sumó en las últimas horas es el arreglo de la reestructuración de deuda de Buenos Aires y La Rioja, un indicio evidente de que el Frente de Todos no quería llegar a la PASO con el sello del default aplicado sobre los títulos bonaerenses.

Los fondos están extrapolando mensajes que no representan, hasta ahora, un cambio en los fundamentos. La racha positiva que tienen las acciones y los ADR refleja la vocación de ciertos inversores por posicionarse en activos que siguen estando baratos. El Merval gana en el año casi 20% en dólares, pero todavía está lejos de su promedio histórico.

El acuerdo bonaerense es un paso positivo, pero logrado luego de 15 meses de negociaciones extenuantes. Está claro que la pandemia limitaba el margen para llegar a un consenso (especialmente para aceptar los reclamos de los bonistas) pero quedó presente la idea de que la estrategia fue "cansar" a los inversores para bajar las exigencias. Como siempre sucede, este formato puede funcionar para cerrar la reestructuración en curso, pero dificultará a todos los que tengan que conseguir financiamiento nuevo, ya sea Nación, provincias o privados.

¿Qué mira el mercado entonces? Por un lado, el hecho de que EE.UU. no se apure a retirar los estímulos monetarios renueva la liquidez y el escenario de tasas bajas, con lo cual los rendimientos argentinos recuperan atractivo más allá de su nivel de riesgo.

Pero ese riesgo tiene por delante dos límites: primero las PASO y después las elecciones generales. El triunfo radical en Corrientes entusiasma a los que esperan que el mensaje que entreguen las urnas en noviembre favorezca un cambio de rumbo. "Ganen o pierdan, no tienen recursos para ir hacia un modelo más radicalizado", augura un economista. Lo cierto es que falta menos para saber si esas presunciones se transformarán en una certeza.

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