Análisis

El BCE continúa con su artillería monetaria y confía en la recuperación

En el día de ayer el Banco Central Europeo (BCE) realizó su reunión mensual de política. Los mercados estaban expectantes respecto a cuáles serían los lineamientos para el futuro de su actual estrategia monetaria acomodaticia de tasa de interés de referencia negativa (-0,5%) y fuerte inyección de dinero, así como también de sus proyecciones de niveles de actividad e inflación. En todos los casos, su actitud fue de prudencia y confianza.

Respecto a la tasa de interés, la autoridad monetaria fue muy clara: la entidad mantendrá su actual nivel todo el tiempo que sea necesario hasta que se consolide la recuperación y las expectativas de inflación se encuentren próximas, pero por debajo, del 2% anual.

En relación a su política de aumentar la oferta monetaria, explícitamente afirmó que mantendría su "muy fuerte" (sic) política acomodaticia actual, comprometiéndose a inyectar -mediante compras de activos financieros- un mínimo de 20 billones de euro mensuales por lo menos hasta marzo 2022 y, en cualquier caso, hasta que la entidad considere que la pandemia se encuentre en un estadio de control tal que no impacte significativamente en los niveles de actividad económica. Más aún, continuará reinvirtiendo las rentas y amortizaciones de sus activos financieros como mínimo hasta fines del 2023. Asimismo, informó que recién comenzaría a subir la tasa de referencia a posteriori de finalizar el período de emisión; de lo cual se deduce que se mantendrían los actuales niveles hasta principios del 2024

En lo que hace a su visión del escenario económico, la entidad considera que -luego de la caída del 0,3% en su PBI durante el primer trimestre- a partir del próximo semestre "el crecimiento mejorará fuertemente" (sic). Este escenario base supone las siguientes hipótesis:

  • El proceso de vacunación irá progresando en forma sostenida de ir reduciendo sustancialmente los efectos negativos del confinamiento sanitario.
  • La política monetaria continuará siendo fuertemente acomodaticia, coadyuvando a la recuperación.
  • La política fiscal seguirá siendo expansiva (aumento del gasto público).
  • La demanda global consolidará su recuperación debido, básicamente, a la implementación de fuertes.
  • Los consumidores gradualmente destinarán al consumo el ahorro marginal generado por la incertidumbre pandémica.
  • La inestabilidad generada por la pandemia se irá acotando.
  • A partir de esta visión, la entidad ha mejorado sus proyecciones de crecimiento -respecto a las realizadas en marzo pasado- sus proyecciones de crecimiento (2021: 4,6% vs 4,0%; 2022: 4,7%vs 4,1%). De cumplirse estas estimaciones, la Euro área superaría su PBI prepandemia a lo largo del primer trimestre 2022.
  • Respecto a la inflación, el BCE -contrario sensu de la opinión de los halcones fundamentalistas alemanes y holandeses- si bien admite que durante los primeros meses de este año los niveles de precios presentan una tendencia levemente creciente (1,3% anual en marzo; 1,6% en abril y 2,0% en mayo), la entidad -al igual que la Fed- considera que ello es debido a factores transitorios (especialmente, precios del petróleo, disrupciones en las cadenas de suministros y reconstitución de stocks). En consecuencia, sus equipos técnicos estiman muy leves y decrecientes niveles anuales de precios; esto es: 2021 (1,9%), 2022 (1,5%) y 2023 (1,4%).

En síntesis. La autoridad monetaria, encabezada por Christine Lagarde, está dispuesta a continuar con toda la artillería monetaria a su disposición (básicamente tasa de interés negativa y fuertes inyecciones de dinero) como mínimo hasta fines de 2023; estimando, asimismo, una recuperación de la actividad económica a partir del segundo semestre del corriente año y niveles inflacionarios menores al 2% anual. Los halcones alemanes y holandeses no están muy de acuerdo con esto último. Veremos. 

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