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Conejos de la galera de un Guzmán a todo o nada

El conejo blanco que se vio en las imágenes que el Ministerio de Economía difundió tras la refinanciación de la deuda en pesos el martes pasado es del secretario de Finanzas, Ramiro Tosi.

Hasta su despacho fue Martín Guzmán no sólo para hacer las imágenes típicas de prensa donde todos señalan pantallas y dicen frases de ocasión. Su objetivo final fue ponerle la rúbrica a cierto éxito momentáneo en horas de batalla en el mercado financiero. Aún con los dólares paralelos volando y el riesgo país por las nubes, había pasado el "súper martes". Se refinanció la deuda. Se sumaron reservas. Había que ganar y se ganó, digamos.

La paradoja del funcionario sin paz: nunca había tenido tanto poder e influencia en la gestión económica, y nunca la estabilidad estuvo tan en riesgo, su futuro incluido. No está claro si fue ganando espacios de poder o si se los están dejando, porque todos ven un horizonte negro. Es a todo o nada.

Tal vez por eso el economista que dijo que no piensa en renunciar planeó cada paso. Arrancó la semana con una entrevista en Radio con Vos mientras miraba el celular esperando el okey de la reunión especial de directorio del Banco Central que se desarrollaba en esa mañana de lunes cuando siempre es los jueves. "Hacerme un gesto ni bien termine", pidió a una asistente que lo acompañó en los estudios. Quería hablarle al mercado y anunciar el nuevo paquete de medidas para frenar la sangría de divisas por importaciones y tratar se convencer a los que le prestan al Estado y reciben a cambio bonos, que esos papeles son "el instrumento seguro" de la economía.

Ya había discutido durante el fin de semana con el presidente del ente monetario Miguel Pesce, para que hubiera una intervención más agresiva en la compra de títulos en moneda local para defender su valor y frenar el desarme de posiciones que arrancó hace tres semanas. Si después hay que sacar pesos de la calle, se hará. Si hay que pagar un costo con algo más de inflación, qué le hace una mancha más al tigre. Los directores Diego Bastourre y Agustín D'Attelis lo mantenían al tanto de cada paso.

Desde la semana pasada, a su vez, su equipo venía charlando en reuniones con bancos y fondos comunes de inversión para dar condiciones para una refinanciación de los títulos atados a la inflación. Les exponía a todos que no solo crece la deuda atada a la inflación, que también crece al mismo ritmo la recaudación. Al menos si la actividad no se frena. Hubo hasta llamadas a obras sociales y prepagas para conseguir como fuera la renovación del vencimiento de las de $ 243 mil millones que terminaría abrochando con más tasa y menos plazo.

Al término de la jornada, su equipo evaluó que la disparada de los dólares paralelos hasta los $ 250 en el contado con liquidación fue solo especulación. Aspira a torcerles el brazo a los que esperan una vez más una "devaluación brusca", como se sinceró Pesce.

Sin embargo, en una firma de bolsa local que tenía un pronóstico de dólar paralelo de $ 320 para fin de año, ya hablan de revisarlo al alza. Su criterio es que el Gobierno está tratando de resolver un problema de "liquidez" cuando la cuestión de fondo es de "solvencia". Nadie le cree -interpretan- que vaya a dar señales fiscales que garanticen el cumplimiento futuro de los vencimientos. En el Calendar marcan en rojo los desafíos de septiembre, pero "queda lejísimos", reflexionan.

"Eso es lo que reflejan los precios de los bonos en dólares", añadieron, en tanto, en una administradora de inversiones del exterior. Relatan que importantes fondos como Ashmore Group y Autonomy Capital terminaron de liquidar grandes tenencias de deuda argentina en dólares y que nadie de Finanzas buscó hablarle al mercado para que salgan a comprar títulos que rondan los u$s 20, un precio que más de uno se anima a vaticinar como un piso histórico tentador para entrar aunque con el freno del mantra "en este país nunca se sabe".

Terminal

Es un minuto a minuto delicado ahí donde se conectan una terminal con información financiera con la economía real. Con la brecha del tipo de cambio oficial de $ 130 al paralelo se $ 240 o $ 250, pegó el grito Guillermo Hang, el flamante guzmanista que aterrizó hace nada en la secretaría de Comercio Interior y está buscando renovar Precios Cuidados, el programa que en este balurdo cada vez ayuda menos pero intenta fijar algo de referencia.

Hang, otro compa de la Universidad Nacional de la Plata como casi todos en torno al ministro, venía en diálogos con las empresas para lograr el mix exacto entre aumentos permitidos a cambio de un mejor abastecimiento de góndolas cada vez más raleadas, cuando todo se frenó por la incertidumbre del dólar que se trasladó a nuevas listas de incrementos.

El temblor financiero pareció arruinar sobre el final del mes el entusiasmo que arrojaban los microdatos del Central, que ubicaban hasta el martes una inflación para junio del 4,9%, lo que llevaría a más de uno del Gobierno a festejar al Obelisco. De hecho, en público, Guzmán dio a entender que tal vez haya un freno transitorio en la leve desaceleración que se venía dando desde el 6,7% de marzo.

Es un dato clave. Si las remarcaciones no cesan, en Economía se ven venir nuevos pedidos de más refuerzos de ingresos y por ende más gasto social desde el corazón del Frente de Todos. "Ahí habrá que resistir", anticipan los laderos del ministro, porque temen que -por más que despotrique la vicepresidenta en mil actos- si no mandan señales sólidas de control de la situación le podrían abrir la puerta a una crisis mayor.

Lo que descoloca sin embargo es que aunque arde la interna, sobran críticas cruzadas y hay mil diferencias hasta para saber que haría Evita si viviera o cómo recordar la muerte de Perón, últimamente cada observación que hace Cristina Kirchner funciona como una orden que se cumple hasta la sobreactuación.

Las dudas sobre el poder que en definitiva tiene la conducción económica se resumen en la imposibilidad hasta ahora de publicar el fucking formulario para que los usuarios carguen los datos y el Estado defina a quién le aumenta la tarifa de luz y gas y a quién no, y así trate de ahorrar algo de subsidios. Aunque todo es obra de otro Guzman, como Santiago López Osornio, el subsecretario de Planeamiento Energético, de la implementación de la segmentación que lleva dos años y medio de retraso por ahora ni noticias.

El drama es que la parte técnica está resuelta por la secretaria de Innovación hace quince días. Pero en un gobierno que nunca deja de sorprender por lo calesitero, hasta hace poco no había acuerdo ni sobre en qué dirección web estará colgado, ni en qué datos se pedirán para una eventual rectificación ni tampoco en cuáles serán las fechas específicas del trámite que se lanzó el 17 de junio y aspiran que esté activo en las próximas horas. Emoji de dedos cruzados.

Desde 2018 la Argentina hizo un máster de vivir en cornisas y cualquier pronóstico tremendista ahora mismo se recibe haciendo hombritos. Además, por suerte, la democracia argentina funciona como si no pasara nada. Se vota. Se discuten leyes. Hay salud. Vienen de otros países a estudiar en nuestras universidades. La gente se va de vacaciones. Estudia idiomas.

Pero algún día puede haber un límite, una chispa sobre una acumulación de amargas quejas permanentes. El dólar ya pasó de $ 17 cuando arrancó el Mundial pasado a -por ahora- $ 250 a meses de Qatar 2022; la inflación ya saltó de escalón en escalón del cómodo 25% hasta ¿el 80%? ahora. Los salarios ya perdieron cuatro años seguido contra los precios. ¿Qué otra cosa puede pasar?

Los países -se supone- en algún momento solucionan los problemas. Pero en el establishment se preguntan si un camionero asesinado en un piquete de transportistas por falta de gasoil no es ingresar en una fase distinta de nuestras tensiones de siempre.

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