OPINIÓN

Compliance cerca, aún a la distancia

La pandemia obligó al mundo entero a adaptarse abruptamente a una forma distinta de vivir y, por ende, de trabajar. El desafío fue enorme para las organizaciones, sin importar el área o función, porque, en definitiva, las personas se vieron obligadas a generar un cambio en su cultura de trabajo, sin posibilidad de ensayos o simulacros previos.

En el caso de compliance, los obstáculos a sortear fueron complejos y de variada índole, ya que, en su esencia, implica estar en contacto directo con las personas que trabajan en o para las organizaciones, generando la confianza necesaria para que el Programa de Integridad se consolide y vaya acompañando el cambio cultural necesario para cuidar de manera permanente la reputación de las organizaciones.

La confianza se construye de forma diaria y para lograr alcanzarla hay que transitar un largo camino. La comunicación abierta y transparente solo puede lograrse en un entorno de confianza y, justamente por esto, resultó fundamental encontrar la forma de mantener lo construido en un escenario marcado por la virtualidad.

Esta necesidad, que sin dudas ha sido común a todas las organizaciones durante la Pandemia, cobra un sentido particular cuando se trata de compañías que operan en una gran territorialidad, como el caso de Camuzzi. Nuestra compañía distribuye gas natural a más de 2 millones de usuarios de 7 provincias del país. Son más de 300 localidades las que a diario abastecemos y, naturalmente, nuestro equipo humano se encuentra disperso a lo largo y ancho de esta gran geografía.

Por ello, entendimos que para mantener unida a nuestra gente y especialmente comprometida con nuestros valores y principios organizacionales, era necesario redefinir el plan de capacitación, pero también de difusión en materia de Compliance.

Donde hay buen clima de trabajo, los resultados son mejores

En primer lugar, desarrollamos un curso online sobre el Programa de Integridad, con casos prácticos y evaluaciones específicas para contar con métricas sobre los resultados obtenidos, del cual participó toda la empresa, empezando por el directorio. La tecnología fue un facilitador en este contexto adverso. Adicionalmente planificamos capacitaciones mensuales y virtuales sobre Compliance durante todo el año, cuyos participantes y contenido fueron definidos en función del riesgo de cada una de las áreas de la Compañía.

Apoyándonos en nuestro equipo de "Referentes en Compliance", un grupo compuesto por personas lideres de la organización seleccionadas por sus propios pares, replicamos las mejores prácticas en sus propias áreas de trabajo para generar un verdadero cascadeo hacia todos los miembros de la organización.

En nuestra red de comunicación interna Workplace, desarrollamos una sección específica denominada "Compliance en Primera Persona" a través de la cual y mediante contenido audiovisual, distintos lideres de la organización abordaron cuestiones relacionadas con las políticas internas, nuestro código de ética, los protocolos vigentes, la importancia de construir relaciones sólidas y transparentes, entre otras.

María Tettamanti, de Camuzi Gas, cuenta cómo es gestionar una empresa de servicios públios

Nuestra cadena de valor también fue parte de este desafío. Una organización trabaja con proveedores de diferentes condiciones, desde grandes empresas hasta organizaciones pequeñas, monotributistas, muchas de las cuales no cuentan siquiera con un programa de integridad. Por ello, resulta estratégico que las empresas que llevan adelante programas de Compliance se transformen en facilitadores de su cadena de valor, capacitándolos y ayudándolos en su implementación.

Los obstáculos que plantea el contexto actual nos demuestran que Compliance debe adaptarse a las nuevas realidades y analizar el mejor camino para seguir construyendo un camino de integridad y transparencia.

Compliance y Reputación van necesariamente de la mano, y esto se evidencia mucho en el ámbito de los Recursos Humanos: los jóvenes que hoy buscan trabajo tienen muy en cuenta la imagen y la reputación de las empresas. No les es indiferente trabajar en una compañía que no goza de una buena imagen o que ha sido denunciada por diferentes causas.

En definitiva, una organización que se esfuerce por resguardar la legalidad, la ética, y el cumplimiento normativo en su actividad cotidiana no solo robustecerá la confianza y el sentido de pertenencia de las personas que trabajan en la misma, sino que fortalecerá su licencia social para operar, destacándose en el entorno y construyendo relaciones más sólidas y duraderas con sus distintos stakeholders

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