La "cuarentena martillo" tiene un solo desafío: el golpe debe ser certero

Las nuevas restricciones que aplicarán la ciudad y la provincia de Buenos Aires, a instancias del gobierno nacional, muestran una realidad preocupante: la Argentina es uno de los países que ha sido más duro en el combate al virus, logrando en consecuencia una baja tasa de mortalidad, pero al mismo tiempo es de los que ha generado resultados económicos más negativos.

Especialistas de todo el mundo trabajan hoy en el análisis de las políticas aplicadas, tratando de evaluar qué es lo que ha funcionado mejor como receta frente a la pandemia. Israel, Japón, Corea del Sur, Nueva Zelanda y Australia, son los que están en mejor posición relativa, ya que han tenido menos de 100 decesos por millón de habitantes con una cuarentena flexible que les ayudó a contener el costo económico. La Argentina entra en el mismo rango de letalidad pero con un aislamiento más estricto, similar al de Uruguay, India y China.

Del otro lado del cuadrante resumido por la Fundación Mediterránea (elaborado con los datos del Stringency Index de la Universidad de Oxford), están los países con resultados más negativos. Reino Unido, Suecia, Estados Unidos, Canadá, Brasil, México y Alemania eligieron una cuarentena flexible y tuvieron más de 100 decesos por millón de habitantes, mientras que Italia, Francia, Ecuador, Perú y Chile llegaron al mismo punto con alto nivel de restricciones.

La Argentina es uno de los países con mayor nivel de caída en la actividad económica, como lo demuestra el EMAE de abril difundido por el Indec. El retroceso de 26,4% fue paralelo al cierre casi completo de la economía, con un agravante: el agro, que estaba exceptuado, no ayudó a moderar esta baja, anotando una disminución de 10%.

Al hacer una comparación con otros estados, aparece una luz amarilla: la producción industrial ese mes se desplomó 33%, porcentaje que solo superan España, México, Francia, Italia, Perú y la India. Eso ubica al país con un nivel tan alto de parálisis como el de las naciones que fueron laxas contra el virus. En Corea del Sur la industria cayó 4,7%, en China 15,1% y en Uruguay 19,3%.

La evidencia indica que el costo económico de no tomar medidas de contención social de la pandemia puede ser tan alto como el de tomar medidas duras sin un complemento eficaz para frenar a la curva de contagios.

Apoyado desde el primer día en la decisión de sufrir la menor cantidad posible de víctimas, al Gobierno no le quedaban muchas alternativas. Con el brote en su punto más alto, el regreso a la Fase 1 en el AMBA era ineludible. Pero falta algo: hay que hacer testeos, rastreo de contagios y aislamiento, de manera de hacerlo efectivo a gran escala. El uso del "martillo" (como llaman los investigadores a la cuarentena dura) esta vuelta tiene que salir mejor. El cuerpo de esta sociedad no tiene más margen de seguir recibiendo golpes.

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