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El Mingo vuelve: quien quiera oír que oiga

El Mingo vuelve: quien quiera oír que oiga

El grabador ya estaba apagado. Domingo Cavallo pidió un favor, antes de despedirse. “Quiero dejar en claro que el gobierno de Macri tiene un capital humano muy valioso. Con alto grado técnico y, además, moral, de integridad. Pero muy inexperto, con poca experiencia”, advierte. Se intuye que, por algunos, incluso, siente afecto personal. Son hijos de colaboradores suyos –casos Peña, Llach– o, en ciertos casos, gente que, de más joven, trabajó directamente con él, como Federico Sturzenegger o Rogelio Frigerio. “Lo único que quiero hacer con mis opiniones es colaborar. Por eso, les pido que miren un poco más la historia y traten de aprender, rápidamente, a gobernar”, decía, a inicios de año. “Éste será un año clave para que terminen de conformar un equipo que se afiance en 2018 y pueda logra resultados concretos en 2019”, aconsejaba.

Cavallo, astuto como pocos, sabe que sus palabras serán aceptadas o –al menos, públicamente– rechazadas. Pero nunca ignoradas. Sin embargo, en los últimos tiempos, se animó a hablar más. A exponerse, pese a que –lo sabe– su carrera política murió hace más de 15 años, junto con la convertibilidad.

Pero, a diferencia de los 12K, siente que su presencia, en ciertos ámbitos, ya no es hostil. Semanas atrás, de hecho, el Mingo volvió a cruzar el umbral del Banco Central para las jornadas monetarias de la entidad que presidió durante un mes y medio, entre el 1º de julio y el 26 de agosto 1982. Tres años atrás, un director del BCRA, Pedro Biscay, arengó a escracharlo a huevazos, lo que ocurrió mientras disertaba en la Universidad Católica Argentina (UCA).

A los 70 años, ya sin vocación de retorno a la vida pública, mira las cosas desde otro lugar. Con su familia –hijos, nietos, fuera del país– y él mismo dando clases gran parte del año en el exterior (Harvard, Yale), siente que el mayor aporte que puede hacer, hoy, es compartir su experiencia, sus visiones, con funcionarios –y no sólo del gabinete económico– que peregrinaron más de una vez a su chalet de calle Tagle en busca de una opinión, un consejo o algún contacto.

Poco amigo de las autocríticas –la palabra, de hecho, no le gusta demasiado–, reconoce que sigue opinando para que, en la historia, no quede una versión, entiende, “falsa de la realidad”. La voz aguda, inconfundible, habla con la verborragia de su mejor época. Sus ojos celestes siguen emanando ardor. Aunque con una intensidad menguada por los años. “Mucha gente, por prejuicio, ni presta atención a lo que digo. Mala suerte: no por eso, voy a inhibirme de seguir dando mi opinión”, desafía.

Esta semana, Cavallo volvió a elogiar al gobierno de Mauricio Macri. No es la primera vez. Reconoce que se mueve en la misma dirección que los que le tocó integrar. Sobre todo, el de Carlos Menem. “Hacia una economía de mercado, con menor intervencionismo, mayores grados de competencia, más estable…”. Critica dos cosas: la lentitud de los movimientos y la única concentración de las decisiones económicas en el Presidente. Habría preferido que hubiera un súper ministro… al estilo Cavallo.

“Apuesto a que a Macri le vaya bien”, insiste, de buena fe. Sólo hay una línea que no se animaría a cruzar: la que traza Jaime Durán Barba. Con el ecuatoriano, acumulan facturas pendientes desde hace más de 20 años, cuando uno era el ministro de gobierno del presidente ecuatoriano Jamil Mahuad y el otro, su asesor económico. “Durán Barba estaba muy pendiente de las encuestas. Y, cuando uno se enfrenta al riesgo de una crisis grande (en el caso de Ecuador, era tremenda), postergar decisiones, pretender medidas en dosis pequeñas y no en las suficientemente fuertes como para resolver los problemas, terminan empujando a un callejón sin salida”, justificaba. Eso, aseguraba, le hizo perder el gobierno a Mahuad. “Espero que no sea el caso de Macri”, agregaba. Por lo pronto, las elecciones parecen demostrar lo contrario. Aunque es poco probable que esa consagración del gradualismo inhiba a Cavallo de seguir opinando.

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Comentarios15
Rudy Gasmansoro
Rudy Gasmansoro 17/10/2017 04:45:57

CAVALO, fue,y SERÍA,,,el mejor MINISTRO DE ECONOMÍA para ARGENTINA, dejarlo pasar,,,AHORA,,,sería un DESPERDICIO IMPERDONABLE.

guillermo goethe
guillermo goethe 15/10/2017 11:11:47

Qué el talon de Aquiles en du gobierno anterior sigue siendo el mismo del actual gobierno. Se trata del déficit fiscal.

Gustavo Karakachoff
Gustavo Karakachoff 13/10/2017 10:17:01

Articulo mediocre. Cavallo termino su carrera cuando acepto ser ministro de De la Rua. Cuando implemento la convertibilidad salvo la democracia, que la inflación estaba destruyendo. Despues habia que salir, pero Menem lo echo.

martinezdaniel560 Martinez
martinezdaniel560 Martinez 13/10/2017 02:41:56

Asi es, tiene usted toda la razón. Vivimos enojados hasta con Messi, imagine si podriamos ser diferente con el mingo

Pablo villalba
Pablo villalba 13/10/2017 08:19:07

Sinceramente lo quiero re lejos y menos como consejero en Economía. Es un peligro; no creo que el equipo del gobierno le dé mucha bolilla.

Roberto Rabello
Roberto Rabello 12/10/2017 08:04:40

Para qué sirven las opiniones de alguien que ya demostró total ineptitud y no se retractó nunca?

Arnaldo Turrio
Arnaldo Turrio 12/10/2017 12:56:27

Este sujeto impresentable no ha sido ni es, otra cosa que un delincuente económico y un deficiente mental.

Pablo J. Diantina
Pablo J. Diantina 12/10/2017 07:58:27

Estatizó la deuda privada del grupo Macri, y de cientos de empresas más. La burguesía y los lamebotas lo adoran.

Alejandro Fridman
Alejandro Fridman 12/10/2017 02:27:56

No se equivoco, fue con De la Rua porque si le salía bien era su espaldarazo político para se presidente. Por suerte le salío mal porque sino la explosíon del 2001 hubiera sido mucho peor.

Claudio Monchietti
Claudio Monchietti 12/10/2017 07:46:04

Y, es el único que nos falta para hundirnos del todo

Juan Altamirano
Juan Altamirano 11/10/2017 11:41:54

Shapó!!

Luis Scampolli
Luis Scampolli 11/10/2017 11:10:58

QUE FALTA NOS HARIA HOY AYUDANDO A ESTE GOBIERNO

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