Detrás de Netflix: cómo Nisman pasó de compañero a ser el rehén de Stiuso

La exitosa saga de seis capítulos que Netflix difunde sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman, a pocos días de que se cumplan cinco años del hecho, reabre interrogantes respecto a cómo fue la investigación y quiénes fueron los actores clave del caso.

Durante toda la trama, incluso desde el título de la serie que hace mención a "el espía", prevalece la figura de Antonio Stiuso, agente de la ex SIDE hasta diciembre de 2014, un mes antes de la muerte de Nisman, cuando el Gobierno lo desplazó del cargo que venía manteniendo desde 1972.

"Jaime", tal su alias de inteligencia, trabajó con Nisman durante años en el expediente que investigó el atentado a la AMIA, de 1994. Así como durante años fueron a la par, y en muchos casos se complementaron, fuentes judiciales planteaban la relación de esos últimos meses como "desigual". "No era su compañero ya, era su rehén", describían sobre la relación de ambos. Stiuso ya no oficiaba de colaborador; era quien bajaba las órdenes.

Atrás habían quedado tiempos en los que Nisman definía al hombre de la SIDE como "un tipo brillante" por el que sentía un "aprecio especial". La revelación, de 2008 y en una entrevista con el periodista Félix Guillermo, daba muestras del grado de afinidad que mantenían.

Stiuso pasó bastante tiempo sin declarar en el caso Nisman. Pero más de un año después, un inédito 29 de febrero del bisiesto 2016, brindó una declaración en la Justicia que luego replicó el diario Clarín. "Quisieron simular el suicidio y les salió mal. El baño lo eligieron por el ruido, es el lugar donde debe aplacarse más el ruido del disparo. Es evidente que la rutina de movimientos de Nisman era conocida", fue el crudo testimonio de Stiuso, apuntándole al kirchnerismo por la muerte de su ex ladero.

En septiembre de 2015, en pleno apogeo de la causa que entonces instruía la fiscal Viviana Fein, desde el Ministerio Público Fiscal revelaron que se perseguían charlas "jodidas" que se habían realizado en las horas previas a que se encuentre el cuerpo de Nisman en su departamento de la torre Le Parc, en Puerto Madero.

Esos diálogos, que se reiteraron durante toda la mañana del domingo y hasta la noche, y que fueron confirmados por Fein en el documental de Netflix, involucraban a ex agentes de la SIDE, como Stiuso y Alberto Mazzino, personal del Ejército e, incluso, funcionarios judiciales de estrecha relación con Nisman.

El informe que en ese entonces había llegado al despacho de Fein provenía de la División Fraudes Bancarios de la Policía Federal, que analizaba entrecruzamientos de comunicaciones telefónicas y a través de Nextel. Según pudo saber El Cronista, aquellos diálogos culminaban precisamente cuando se conoció la noticia de la muerte del fiscal, casi en la medianoche del domingo 18 de enero.

A la mañana siguiente, Nisman tenía que dar certezas en el Congreso sobre la denuncia que había realizado contra la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner por encubrimiento a Irán en la firma del memorándum por AMIA. Nunca lo hizo, ya que apareció muerto en su casa, con un disparo en la cabeza.

Fein siempre mantuvo la hipótesis del suicidio inducido; la querella impulsada por su ex mujer, Sandra Arroyo Salgado, promovió la teoría del homicidio, que confirmó luego la justicia federal. El cambio de gobierno, con la ministra de Seguridad Sabina Frederic como estandarte, llegó con un cuestionamiento a la pericia de la Gendarmería Federal. Por ahora, su pedido, no prosperó. Y la conclusión de la Justicia sigue siendo que a Natalio Alberto Nisman lo asesinaron.

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