Apuran oferta a bonistas: nombran bancos, llegan fondos

Si uno calcula el porcentaje del discurso de Alberto Fernández dedicado el domingo a la economía y las finanzas observa que se trata de un número menor. Tampoco había mucho para expresar. La renegociación de la deuda es el punto central y no había avances concretos hasta el viernes.

Martín Guzmán tiene un activo intangible: si no es él, es decir si fracasa, a su reemplazante lo designa Cristina Kirchner. Por ello el silencio empresarial, compasivo, ante su figura. Es el temor a "Maléfica", apodo que algunos en el entorno presidencial utilizan para referirse a la ex presidente. Así Guzmán está en una situación similar a la de Mauricio Macri en el pasado: su base de apoyo es el temor a lo que viene si él no está.

Pero detrás del discurso y de los anuncios, hay movimientos importantes a tener en cuenta. Alberto Fernández dio la orden a Martín Guzmán de acelerar todo el proceso de negociación con los bonistas. No hay margen de error. Es consciente de que el resultado de la elección legislativa del 2021 depende de la economía y por ende de esta renegociación de la deuda.

El domingo se designaron al asesor financiero, Lazard, y a los bancos colocadores, el HSBC y el Bank of America. En el primer caso se trata de una "NFI" (siglas correspondientes a "Non Financial Institution") con la que el gobierno aparentemente busca poner una suerte de intermediario y contralor de los bancos. Ese será el rol de Lazard simplemente. No tiene ni quiera una base de clientes en "Asset Management" importante. HSBC y Bank of America serán los que se deberán contactar con los tenedores de papeles locales y canalizar la oferta. En el proceso compitieron además el Citi, JP Morgan, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Credit Suisse. Dado que se trata de entidades de primera línea las que fueron seleccionadas y saldrán a participar del proceso de renegociación, se puede descontar que no habrá posturas bolivarianas.

La propuesta será racional. Hasta ahora el mercado había descontado que la Argentina iba a efectuar una propuesta que iba a ser rechazada, y que luego sobrevendría otra y otra. Prueba y error. Dadas las entidades participantes, se puede hablar de oferta y acuerdo. Si se arrojan a la pileta, es porque antes comprobaron que hay agua. Mañana precisamente llegarán al país ejecutivos de PIMCO, Fidelity, Greylock, Blackrock para ir tanteando las negociaciones. Para ir llenando la pileta de agua. De nuevo, Alberto Fernández aspira a cerrar rápido el acuerdo y que el riesgo país se ubique en 900 puntos tras ese proceso. El discurso en el interín será siempre de combate. El marketing político así lo requiere.

Los tiempos son distintos a los inicialmente previstos. El 31 de marzo fijado para el cierre de las negociaciones ya era utópico al momento del anuncio del cronograma de Guzmán. Quizás se extienda 15 días siempre que predomine un accionar racional. Para los road shows de la oferta a bonistas se contará con la presencia de ejecutivos de los bancos contratados para darle una dosis de credibilidad al proceso. El coronavirus y la depresión de los mercados puede ayudar a que bonistas acepten una oferta que les haga pasar de tener papeles al 35% al 55% de su valor.

¿Y el FMI? Esta semana llega una nueva misión del organismo para trabajar en ese sentido. El óptimo hubiera sido que los técnicos del organismo avalen la propuesta y que existiera un programa antes de la oferta. Y hasta que participen del road show. No quiso, no supo, no pudo ser. En las reuniones con Guzmán, la flamante Directora Gerente, Kristalina Georgieva, avaló el deseo argentino de avanzar con un programa pero diseñado por las autoridades locales. Al fin y al cabo, el Fondo Monetario tiene tiempo de sobra habida cuenta que lo vencimientos importantes son recién en 2022 y 2023.

Uno de los temores es que "Maléfica" bloquee la oferta que el gobierno haga a los bonistas. Como siempre sucede, la propuesta podrá disfrazarse poniendo como eje del marketing "la alta quita aplicada a los bonistas" y que "cedieron ante la oferta argentina". La misma estrategia se viene aplicando con las negociaciones con el FMI, ( el "se dieron cuenta que la deuda es impagable como decíamos nosotros") y la supresión de la ley de movilidad para los jubilados.

De corto plazo hay que instaurar algo de confianza en los tenedores de deuda en pesos. Todo lo contrario sucedió hasta ahora. En cada licitación se renueva el 15% de lo que vence. Y todas las semanas el equipo económico se plantea el dilema, ante cada vencimiento, de imprimir más pesos para pagar o reperfilar compulsivamente. Dentro del gobierno, se califica al estado actual de la renegociación de la deuda, como "en medio del río". Ahora al menos, tras la decisión de Alberto Fernández de apurar proceso, la orilla esté más cerca.

La aceleración, o improvisación, se dio también con anuncios en el discurso presidencial en el Congreso. En lo que respecta a la reforma judicial, los funcionarios a cargo ni los integrantes de la Corte Suprema estaban al tanto de lo que se estaba informando. Esconde un triunfo para Gustavo Béliz como "influencer" del presidente. Igualmente hay que ver la reacción del Poder Judicial.

Hay que tener en cuenta que siempre en las colisiones de poderes, el Ejecutivo juega a las damas y el Judicial al ajedrez. El primero usa movimientos rápidos y básicos. El segundo usa los tiempos y es estratégico. En esa metáfora de damas y ajedrez se inscribe también la modificación del régimen especial de jubilación para judiciales que seguramente terminará con amparos que los protejan. Y en definitiva, las damas y el ajedrez sirven para graficar la relación que se viene entre el gobierno y los bonistas.

Tags relacionados

Más de Columnistas