Alberto aún debe demostrar que sus ideas se ajustan a un plan consistente

Los empresarios que tuvieron la oportunidad de escuchar a Alberto Fernández no terminan de adivinar si el candidato se reserva cartas de política económica porque quiere evitar las críticas anticipadas o directamente porque no las tiene.

Sus declaraciones, así como la de sus economistas, revelan que aún falta un diseño macroeconómico más consistente. El candidato por ahora se limita a repetir objetivos, como lo hizo ayer en la UIA, sin mostrar demasiada profundidad en materia de herramientas. Los empresarios recibieron con beneplácito el interés que Fernández puso en la necesidad de bajar la tasa de interés (tema que los obsesiona), pero ahondó poco en los factores que están encadenados a esa decisión, como ser una estrategia fiscal y monetaria que permita reducir la inflación. El hombre que habló de que sería razonable tener un dólar de $ 60, no se desdijo de ese objetivo. Por el contrario, planteó que el tipo de cambio alto debe habilitar un nuevo impulso a las exportaciones. Hasta llegó a decir que la Cancillería debería transformarse en un virtual Ministerio de Comercio Exterior.

Ahora, mantener el dólar alto es sinónimo de salarios bajos, con lo cual aparece otra inconsistencia con la expectativa política de tener una recuperación del consumo. El postulante del Frente de Todos no habla de reforma laboral (sí de diálogo social) ni de equilibrio fiscal. Mucho menos de qué sucederá con el gasto cuando en 2020 tengan que ajustar las jubilaciones por la inflación pasada. Apenas esbozó su deseo de ir a una renegociación de deuda a la uruguaya (con alargamiento de plazo y sin quitas), sostenida por algún tipo de superávit primario.

Esa afirmación implica que si no hay disminución de partidas, debe haber un incremento de la presión impositiva. Por eso el campo está en alerta ante la posibilidad de que suban las retenciones. No pasó inadvertido que en este contexto Axel Kicillof, el candidato a gobernador bonaerense, señalara ante Carbap que "ningún impuesto sirve si funde a alguien o lo empobrece". Hasta llegó a subrayar que hay que pensar formas tributarias para no "ahogar a la actividad productiva".

Si bien es entendible que el ganador de las PASO y candidato con más chances para octubre quiera tener algunos ases en la manga, en el circuito de los economistas advierten que todavía no hay un equipo trabajando en forma integral. Entre ellos se conocen y las consultas tienen la misma respuesta: "Alberto habla con varios, pero hasta ahí llega". Matías Kulfas es hasta ahora el vocero económico más revalidado por Fernández, pero es un nombre que solo entusiasma a algunos sectores. "Cristina Kirchner aceptaría que sea Lavagna", dice un empresario inquieto, pero no hay reciprocidad a la vista en ese vínculo. Tiene que haber un programa de largo aliento, pero hasta ahora no se ve al arquitecto.

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