

- ¿Por qué baja el precio de la gasolina en Colombia desde febrero de 2026?
- ¿Cuáles son las tres ciudades con la gasolina más barata del país?
- ¿Dónde quedará la gasolina más cara tras la reducción de febrero?
- ¿Por qué el precio de la gasolina cambia según la ciudad?
- ¿Qué pasará con el precio del ACPM y el subsidio al diésel?
El Gobierno nacional confirmó que a partir del 1 de febrero de 2026 la gasolina bajará $300 por galón en todo el país, una decisión que marca un giro en la política de precios de los combustibles y que busca frenar la presión inflacionaria.
El ajuste se da luego de que el Estado lograra cerrar la deuda del Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles (FEPC) y alinear el valor interno del combustible con la referencia internacional, lo que abre la puerta a una reducción sostenida en los próximos meses.
La medida fue anunciada por el Ministerio de Hacienda, que aseguró que este movimiento también se apalanca en la nueva dinámica económica del país, marcada por el aumento del salario mínimo y una mayor capacidad de consumo de los hogares.
¿Por qué baja el precio de la gasolina en Colombia desde febrero de 2026?
La reducción de $300 por galón responde a dos factores clave. Por un lado, el Gobierno logró ponerse al día con la deuda del FEPC, el mecanismo que durante años subsidió el precio de los combustibles cuando el valor internacional era más alto que el nacional. Por otro, el Ministerio de Hacienda decidió empezar a alinear el precio interno de la gasolina con el mercado internacional, evitando que el país siga acumulando déficits por mantener precios artificialmente bajos o desfasados.
Según el ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, esta estrategia no solo busca estabilizar las finanzas públicas, sino también generar un efecto contrainflacionario, permitiendo que los costos de transporte y producción no sigan presionando los precios al consumidor.

¿Cuáles son las tres ciudades con la gasolina más barata del país?
Con el nuevo ajuste desde el 1 de febrero, Pasto, Cúcuta y Cartagena se consolidan como las ciudades con el galón de gasolina corriente más barato de Colombia. Así quedarán los precios promedio:
- Pasto: $13.947
- Cúcuta: $14.100
- Cartagena: $15.783
Estas tres ciudades se benefician de condiciones logísticas y aduaneras particulares que permiten que el combustible llegue con menores costos frente a otras regiones del país.
¿Dónde quedará la gasolina más cara tras la reducción de febrero?
Aunque el precio baja para todos, no en todas las ciudades se siente igual. Villavicencio, Cali y Bogotá seguirán liderando el ranking de los precios más altos del país:
- Villavicencio: $16.291
- Cali: $16.202
- Bogotá: $16.191
La diferencia frente a ciudades como Pasto o Cúcuta puede superar los $2.000 por galón, una brecha que se explica por los costos de transporte, almacenamiento y distribución dentro del sistema nacional de abastecimiento.
¿Por qué el precio de la gasolina cambia según la ciudad?
De acuerdo con expertos del sector energético, la variación por ciudades no es un capricho. Los gastos logísticos, las rutas de suministro y el régimen aduanero influyen directamente en cuánto paga cada región por el combustible. Ciudades más cercanas a puertos o a puntos de importación, como Cartagena o Cúcuta, suelen tener precios más bajos que aquellas que dependen de largos trayectos de transporte terrestre.
Esto hace que, incluso con una reducción nacional de $300, el impacto real en el bolsillo varíe según el lugar donde se tanquea.
¿Qué pasará con el precio del ACPM y el subsidio al diésel?
Mientras la gasolina empieza a bajar, el panorama del ACPM (diésel) es muy distinto. Hoy la brecha entre el precio interno y el internacional ronda los $2.300 por galón, lo que obliga al Estado a cubrir un subsidio cercano a $363.000 millones.
Para contener ese hueco fiscal, el Ministerio de Minas y Energía decidió excluir del subsidio a los vehículos particulares, oficiales y diplomáticos, dejando el beneficio únicamente para el transporte público y de carga. La idea es que los grandes consumidores paguen valores más cercanos a los internacionales, sin superar el precio de paridad de importación, y así evitar que el Estado siga asumiendo un costo insostenible.











