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Reabre el mítico Salón Marabú, "la cuna del tango": tocaron Troilo y Pugliese

El próximo 11 de diciembre, Día Nacional del tango, el tradicional local de la calle Maipú volverá a abrir sus puertas con una gran milonga

Hubo una Buenos Aires de subsuelos fantásticos, de los cuales la música brotaba de abajo de la tierra y la cultura tanguera crecía desde las entrañas de la ciudad.

El Marabú fue uno de esos espacios. Fundado en 1935, funcionó hasta fines de la década del 80, pero ahora acaba de ser salvado del olvido y, gracias a una meticulosa restauración, luce como en sus años de gloria, listo para su reinauguración el próximo sábado 11 de diciembre, a las 22, en la calle Maipú 365 (Reservas 11-21725080).

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La reapertura del legendario cabaret porteño coincide además con el Día Nacional del Tango, para lo cual se organizará una milonga donde habrá música en vivo a cargo de la Orquesta Sans Souci con la voz del Chino Laborde. El lugar continuará con actividades diarias relacionadas con la danza de tango y otros géneros.

El Marabú fue protagonista de una Buenos Aires donde los cabarets eran usinas de música, de poesía, de danza, de cultura popular. Junto a los desaparecidos Chantecler, Armenonville, Tibidabo y tantos otros, su subsuelo brilló en la década del 40 con sus artistas y habitués.

Por ese salón, uno de los principales de la ciudad, pasaron las grandes orquestas y se respiraba la bohemia tanguera. Allí debutó Aníbal Troilo con su orquesta y el cantor Francisco Fiorentino el 1° de julio de 1937, también lo hizo Rodolfo Biagi un año después. 

Su escenario recibió a la agrupación de Carlos Di Sarli y también ahí cantó por primera vez Roberto Rufino, que iba a registrar grabaciones antológicas junto al maestro de Bahía Blanca. 

Las Orquestas de Alfredo de Ángelis y de Osvaldo Pugliese también dejaron su impronta en este salón. Entre las mesas del Marabú José María Contursi escuchó la historia que le inspiraría el tango "Como dos extraños" y allí se conocieron Enrique Santos Discépolo y Mariano Mores, que iban a dejar para la posteridad los inolvidables tangos "Uno", "Cafetín de Buenos Aires" y "Sin palabras".

Desde el año 2017, el lugar comenzó a tener actividades gracias al compromiso de The Argentine Tango Society, que salvó al lugar del remate y lo abrió para el desarrollo de milongas. Hoy, la fundación liderada por Joe Fish, dio un paso más: restauró el lugar al detalle hasta con el imponente vitreaux que se ubica sobre la pista.



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