Las 10 razones por las que no encontrás el trabajo de tus sueños: ¿te animás a hacer el test?

por  DANIEL COLOMBO

Facilitador y Máster Coach especializado en CEOs, alta gerencia, profesionales y equipos; comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 29 libros. www.danielcolombo.com

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Las 10 razones por las que no encontrás el trabajo de tus sueños: ¿te animás a hacer el test?

En tiempos de crisis, ¿por qué algunas personas consiguen empleo y otras no? La diferencia está, en esencia, en la motivación personal para adaptarse, reinventarse y superarse.

Desde que nací, prácticamente he vivido en medio de las crisis del país. Sabemos que hay situaciones macro que no ayudan en muchos aspectos, entre ellos, el conseguir un empleo. Sin embargo, hay muchas personas que sí lo logran. Entonces, ¿qué marca la diferencia?

Somos muchas las personas que escribimos frecuentemente sobre lo que hay que tener en cuenta para conseguir un trabajo. Sin embargo, he buceado profundamente y encontré muy pocos artículos sobre las razones por las que, quizás, no estés encontrando empleo.

Por mi trabajo, permanentemente facilito seminarios de motivación, incluidos muchos para personas que buscan trabajo, o bien, quieren complementar sus ingresos con una actividad adicional. Lo que aquí comparto es el resultado de explorar y tabular lo compartido por más de 15.000 personas de 7 países de América latina –una muestra representativa a los fines de este artículo–, incluida la Argentina.

Posiblemente algo de lo que comparta aquí te resulte un poco molesto. Justamente ese es el objetivo: que puedas conectarte profundamente con lo que te inmoviliza, para, desde allí, propulsar el cambio que tanto anhelás en tu vida. 

Aquí vamos con las 10 razones por las que, quizás, no estás encontrando trabajo. También encontrarás decenas de recursos prácticos –la mayoría gratuitos– para que puedas superarte.

 

 

1. Te quejás permanentemente

La queja es una mecedora: parece muy cómoda, pero no te lleva a ningún lado. Podés estar pasando por dificultades realmente graves (y creéme que sé de lo que te hablo, porque todo lo que comparto está basado en experiencias personales), sin embargo, desde el espacio de protestar no lográs nada.

Recursos: dejá la queja. Movete y creá nuevas realidades a tu alrededor. Empezá por lo pequeño, lo inmediato, lo que tenés al alcance de tu mano: tu hogar, tu familia, tu barrio, tu comunidad. Luego, escala a cosas mayores. No proyectes en otros tu frustración ni decepción: esos pensamientos son tuyos, no hay ninguna otra persona u organización responsable sobre cómo te sentís. Cuando ponés afuera lo que es de tu exclusiva incumbencia, perdés el poder personal, por eso estás sin energía para moverte. Hacete responsable al 100% de todo lo que te pasa y tu vida empezará a cambiar paso a paso.

2. No te actualizaste

El 90 % de las personas a las que he asistido piensan que tal y como han vivido su experiencia laboral debería ser suficiente para encontrar algo, incluso si han pasado 20 ó 30 años. Este es un gravísimo error de distorsión de la realidad: el mundo, los proyectos y las empresas no se amoldarán a vos. Si no te actualizaste en temas básicos –como la tecnología–, no vas a conseguir trabajo. En el caso de tareas técnicas, si no tomaste cursos de actualización, tampoco lo obtendrás, puesto que la oferta supera la demanda de posiciones. Conclusión: necesitás moverte y actualizarte.

Recursos: además de las que sean técnicas y específicas de “aquello que hacías tan bien 20 años atrás”, necesitás aprender habilidades complementarias, incluyendo las de comunicación multigeneracional.

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3. No vivís tu pasión

Aquellos sueños de juventud quedaron en el camino. La pasión se apagó a fuerza de las circunstancias desafortunadas de la vida y, enroscado/a en algo que no logra tener fin, empezaste en una caída libre que vos mismo/a te impusiste. Debés ser consciente de que la profundidad de tu caída es de tu exclusiva responsabilidad: no hay un “otro” que te empuja a estar más abajo. Conozco centenares de casos de personas que se reinventaron completamente, y hoy gozan del mejor trabajo de sus vidas a los 45, 55, 60 ó 70 años.

Recursos: reconectá con aquello que siempre te apasionó, eso en lo que sos realmente bueno y te hace diferente. Aquello donde, más allá de la evolución del mundo, siempre habrá un espacio para tu toque personal. Esa será tu bandera distintiva. Hoy no alcanza con tener un oficio: se necesita la vocación que deriva en tu profesión para tener éxito. Esa es la cadena que debés seguir dentro tuyo para posicionarte en este presente de tu vida. No te desvíes del objetivo si querés alcanzarlo. Se trata de que tengas una propuesta de valor y un gran diferencial para ofrecer.

4. Tenés limitaciones que te dejan afuera

¿Sabías que tus pensamientos son la fuerza más poderosa que tenés? ¿Podés reconocer que en aquello en lo que pensás todo el día es en lo que te convertís? Si no lográs dominar tus pensamientos, tus creencias limitantes y los paradigmas que llevás cargando desde hace años, no vas a conseguir un nuevo empleo satisfactorio. Es posible que hagas trabajos (lo que no significa sentirte a gusto) incluso bien remunerados y con tu pasión a flor de piel.

Recursos: necesitás descubrir, trabajar y superar tu personaje limitante, el boicoteador interno que te habla sólo cosas negativas. Y de tan negativas que son, sólo logra que veas el mundo más negro de lo que a veces es. La sugerencia es que te mantengas parado sobre tus fortalezas –y no en tus debilidades– para conquistar eso que querés.

 

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5. Te victimizás todo el tiempo

El echar la culpa a los demás, al Gobierno, a la situación, al mundo, a Bill Gates y la tecnología, al Papa y a cuanta cosa anda dando vueltas no te trae la solución que buscás. Esto significa que tenés una autoestima por el piso, y que está basada en la comparación con los demás. Allí aparece la envidia y la competencia insana e infructuosa.

Recursos: es necesario que salgas de la posición de víctima (“ellos me hacen”) para dar el salto. Según donde te pares, es el resultado que obtenés: si no te gusta dónde estás hoy, movete. Si tenés energía para quejarte y estar protestando todo el día, también la tenés para darle vuelta en positivo. Sólo es cuestión de hacer un clic y no quedarte paralizado, esperando que baje una mano salvadora que te saque de este momento. En el mundo actual no existen más aquellos que te van a mantener sin hacer nada: necesitás exponer y movilizar tus dones y habilidades. Tomá cursos, seminarios y talleres (hay decenas gratuitos); andá a la biblioteca y leé cuanto libro te haga bien: escuchá música animada e inteligente; explorá nuevos conocimientos y descubrí saberes nuevos; reconectá con algún hobbie que tenías olvidado; conversá con personas exitosas.

6. Perdiste la confianza en vos mismo

La base de la estima personal es la confianza. Si estás viendo el mundo como un gran lobo hambriento, eso es lo que conseguirás. En cambio, si observás el mundo con ojos colaborativos, donde vos buscás y persistís en conseguir tu espacio de expresión, eso es lo que obtendrás.

Recursos: si tenés tu autoconfianza devaluada empezá a reconquistarla con pequeñas acciones. Por ejemplo, compartir lo que te pasa con un buen amigo; acudir a un centro de ayuda para analizar cómo podés superarte cada día; nutrite de películas positivas; buscá en Internet historias de superación personal y disfrutala. También, trabajá con afirmaciones hacia tu meta -y no con fantasías negativas. Abrite a nuevas experiencias. Sé flexible ante los cambios. Dejá atrás las creencias que tenías acerca de todo lo que ya no te es útil. Proyectá tu hoy, y luego tu futuro, con ojos innovadores, entusiastas, optimistas. Hacelo repetidas veces, aunque no tengas ganas. Limpiá tu vocabulario de todas las palabras negativas y verás cómo empezás a cambiar sin darte cuenta.

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7. Te anclás a los recuerdos del pasado

Sentir cierta nostalgia por lo que fue es sano, pero estar atado a los recuerdos es patológico. Si vivís aferrado/a a lo que fue tu vida laboral en otras épocas, es posible que estés perdiéndote de vivir el presente, con el maravilloso desafío de crecer, evolucionar, aprender nuevas habilidades y posicionarte de maneras diferentes. El problema es que, si te quedás anclado/a tan sólo unos años atrás, o en tu último empleo, o en la forma en que lo perdiste por el motivo que sea, te desenfocás de lo que querés lograr. Si este es tu caso, necesitás proyectar desde hoy, sanando lo que ya no existe. De nuevo: el mundo cambió, y si vos no evolucionás no vas a conseguir trabajo. Es así de fuerte.

Recursos: trabajá sobre aquellos recuerdos que te rondan obsesivamente, soltalos y procesalos de tal forma que sólo lleguen al presente como agradecimiento por la experiencia que has alcanzado. Volcá esa experiencia y los nuevos entrenamientos para actualizarte en tus herramientas de comunicación (como las redes sociales), currículums en portales de búsquedas, entrar en la mira de reclutadores profesionales, distribuir tu CV entre contactos estratégicos y excompañeros de trabajo. Hacé todo lo que esté a tu alcance, plantado en el hoy, no en el ayer. El futuro es un regalo y empieza hoy, por eso se llama presente, como dice la conocida frase.

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8. Criticás a los más jóvenes y a los más expertos

No es novedad que los jóvenes están dominando el mercado laboral en muchísimas actividades. Sin embargo, hay muchas personas mayores que siguen vigentes en puestos de conducción, liderando equipos y aportando su experiencia. Muchos se han animado a emprender. Si estás mucho tiempo criticando y observando a los que sí están haciendo cosas por sí mismos, sos lo que se define como un ‘desvalido emocional’. Desde este lugar de victimización y conmiseración hacia vos no vas a evolucionar ni salir del pozo. Te consume la vida y no aporta nada positivo. Entonces, no te quejes si no obtenés resultados, puesto que no estás 100 % enfocado en resolver tu situación: estás desperdiciando tu energía vital en cosas que no te llevan a ningún lado.

Recursos: enfocate en tu hacer, en tu búsqueda y tus logros, por pequeños que sean. Dejá de ser el criticón de los demás (los colegas, las empresas, tus exjefes, los que se arriesgan y se animan). 

9. Querés un resultado diferente haciendo lo mismo

Lo que resistes, persiste: la resistencia al cambio es una mala costumbre de la gran mayoría de las personas. Te acostumbrás tanto que ves como natural estar inmovilizado y hasta sufriendo. Esto es sumamente contraproducente, sobre todo para generar justamente lo contrario.

Recursos: probá caminos distintos, inventá alternativas. Como dijo Albert Einstein: “Jamás lograrás resolver un problema aplicando la misma lógica que lo generó”. Establecé planes A, B, C y D para cada caso. Practicá tu próxima entrevista laboral (debes hacerlo al menos 5 veces para sentirte más seguro). Investigá sobre nuevas modalidades de contratación y flexibilidad para trabajar, incluso a distancia o como freelance. Poné de relieve el valor agregado que podés sumar a quien quiera entrevistarte: enfocate en eso.  

 

 

 

10. Te dedicaste a una sola cosa toda tu vida y tenés miedo al cambio

La inmensa mayoría de las personas piensan en pequeño: no pueden imaginarse haciendo una variedad de cosas que hoy sí necesita el mundo. Pensarte de este modo no construye el camino que querés, porque este planeta está cambiando cada vez más rápido y dentro de poco la mayoría de los trabajos podrían ser reemplazados por robots. Entonces, ¿qué vas a hacer? Si siempre hiciste lo mismo y de la misma forma, asumí que el cambio es el único camino de salida.

Recursos: entrenate en otras cosas. Integrá tus conocimientos y creá algo completamente nuevo. Sé disruptivo, original, inteligente. Controlá tus emociones y guialas hacia el mejor resultado hacia lo que se necesita hoy. Ya no existen trabajos estables en ningún lugar del mundo, por lo que no hay nada seguro. Los que más se quejan son los que añoran aquella falsa estabilidad. Elegí tu actitud: es la que determina en qué nivel vas a participar de este mundo nuevo que se abre delante tuyo.

¡Hay una buena noticia!

Si cambiás conscientemente y en profundidad cada uno de los aspectos con los que te identificás, muy rápidamente vas a poder salir adelante. Quedarte en el lugar de siempre no trae un resultado distinto: la clave es movimiento, involucramiento, actualización y acción. El mundo cambió y si reaccionás negativamente, no vas a poder encontrar ese trabajo que necesitás y anhelás. Es así de simple. La respuesta está en tus manos.

Comentarios4
Eduardo Ernesto Garay
Eduardo Ernesto Garay 26/06/2019 07:30:12

Cuando hay ofertas laborales conseguís trabajo sin levantarte de la cama. Todo para que acepten la esclavitud neoliberal (trabajar por el pan de hoy y la indigencia de mañana)

Hugo Freire
Hugo Freire 24/06/2019 05:47:07

Excelente nota!!

Fernando Brizuela
Fernando Brizuela 24/06/2019 10:53:57

Ah, era eso! Pensaba que era porque no hay oferta de empleos!

Antonio Grideco
Antonio Grideco 24/06/2019 03:54:14

Perdon, pero si lees con detenimiento deberias verte reflejada (casi como todos), si no estas con tiempo empeza por el punto 5.