Los consejos 'incorrectos' para emprender con éxito según el 'otro' Mr. Netflix

Marc Randolph es el cofundador de la empresa líder en streaming, valuada en u$s 214.000 millones. En su libro de memorias cuenta una versión diferente a la de su exsocio Reed Hastings, quien lo despidió como CEO al primer año y mediante un power point. Hoy es gurú de start ups en Silicon Valley

Marc Randolph es el otro Mr. Netflix. Cofundó la compañía junto al multimillonario Reed Hastings, y fue el CEO de la empresa el primer año, cuando ambos le pusieron un valor de u$s 3 millones al hoy gigante del streaming, valuado en u$s 213.300 millones.

 

 

También fue el responsable de reclutar al equipo inicial: 7 empleados fanatizados con el proyecto que no se quejaban si las oficinas tenían mesas y sillas de plástico, porque todo el presupuesto se destinaba a tecnología. Y desarrolló con obsesiva dedicación cada aspecto del servicio original con el que se lanzó la marca, en abril de 1998: venta y alquiler de DVDs que enviaban a sus clientes en sobres rojos a través del eficiente y confiable correo postal estadounidense.

 

 

También fue el que, desde el primer día, hizo hincapié en crear un catálogo digital que brindara una gran experiencia al usuario (después, se convirtió en la plataforma perfecta para extraer datos y recalcular la estrategia de marketing en base al "minuto a minuto del consumo de contenidos); así, se ganó el título de padre del algoritmo de Netflix.

Y, según su versión de los hechos, Netflix no fue un chispazo de inspiración de su exsocio (Hastings asegura que la idea se le ocurrió cuando devolvió con demora una copia de 'Apollo 13' a Blockbuster y tuvo que pagar u$s 40 de penalidad), sino que fue el resultado de un arduo y largo proceso de pitcheo creativo de él hacia Hastings, quien tenía el capital para invertir.

"La historia que hay detrás de Netflix es un poco más complicada que eso. Pero la historia de Reed es imagen de marca en su máxima expresión y no se la reprocho en absoluto. ¿Es una mentira? No, es una historia. Una historia fantástica , dice sobre este punto de discordia.

 

Marc Randolph, el padre del algoritmo de Netflix

 

Por todo esto y mucho más, Marc Randolph fue, sin dudas, el alma de Netflix durante su etapa como start up, cuando ya se proponía desafiar a la industria del entretenimiento tradicional pero todavía era imposible adivinar que revolucionaría por completo la manera en que los contenidos se producen y consumen con una sola palabrita mágica: streaming.

 

 

Sin embargo, el rol de Randolph en los inicios de la compañía no era demasiado conocido hasta ahora, con el lanzamiento de 'Eso nunca funcionará' (Editorial Planeta), un libro de memorias donde relata la hazaña de gestar una de las empresas más exitosas del mundo, en épocas en las que Blockbuster era el big player del entretenimiento hogareño y Disney todavía ofrecía sus títulos en formato VHS.

El título del libro hace alusión a lo que le dijo su esposa Lorraine cuando le contó la idea de Netflix, una respuesta con la que se volvió a encontrar en muchas oportunidades cuando compartía su proyecto con amigos, colegas e incluso inversores.

 

 

Randolph expone con cruda y analítica honestidad cada paso, decisión, duda, debate y error de esos primeros tiempos, incluso cuando se trata de sus propios fracasos y desilusiones en la compañía. La hasta ahora casi secreta oferta de compra de Jeff Bezos, quien estaba dispuesto a pagar unos u$s 15 millones cuando Netflix tenía sólo 2 meses de vida: la rechazaron sabiendo que, un día, terminarían compitiendo contra Amazon.

La humillante visita, dos años después, a las oficinas de Blockbuster, donde los ejecutivos del por entonces Goliath del alquiler de películas se les rieron en la cara cuando Randolph y Hastings quisieron venderles su empresa por US$ 50 millones.

Pero también el golpe de rabia y shock cuando su propio socio le comunicó que lo removería de su cargo... Y lo hizo usando una presentación de power point para explicar las razones por la cual ya no era el más apto. En esa movida, Hastings no sólo lo reemplazó como CEO, sino que además le exigió que cediera la mitad de sus acciones, y así pasó del 30% al 15%. Randolph admite que, después de pensarlo en frío una noche, no tuvo rencor. De hecho, aplaude a su exsocio por tomar esa difícil decisión. "Usar un PowerPoint quizás no fue el gesto más empático, pero Reed tenía razón , admite.

 

 

Pese a todo, Randolph se desempeñó como presidente de Netflix hasta que se retiró en 2003, luego de su salida a la bolsa, momento en que además vendió casi todas sus acciones. Hoy mantiene menos del 1%, por razones sentimentales, y otro título que lo enorgullece más: ser el primer y más longevo suscriptor.

"Netflix había crecido, pero me di cuenta de que yo también. Aún me encantaba la empresa. La quería con la pasión que solo un padre podría sentir. Arreglaba sus errores, me enfrentaba a sus enemigos y siempre presionaba más para que tuviera éxito. Pero, conforme llegaban y pasaban mecánicamente los números de los trimestres cada año, me fui dando cuenta de que me seguía encantando la empresa, pero ya no me encantaba trabajar allí. Resulta que sabía lo que me gustaba y lo que se me daba bien. Y no era una empresa tan grande como Netflix, eran las empresas pequeñas que peleaban por alcanzar el éxito , escribe sobre su partida.

 

 

Aunque con la venta de acciones ya se aseguró un futuro tranquilo para él y su familia, Randolph se desempeña desde entonces como consultor de start ups de Silicon Valley y alrededores. En su tiempo libre, se dedica a colaborar con la National Outdoor Leadership School (una institución educativa focalizada en actividades de desarrollo de liderazgo en la naturaleza) y el grupo ambiental 1% for the Planet. Es además un excelente escalador y visitó la Patagonia argentina en dos ocasiones por sus expediciones. "Uno de los lugares más espectaculares que conocí: remoto, prístino e impresionantemente hermoso .

 

 

¿Qué te llevó a escribir un libro sobre Netflix después de tanto tiempo?

Quise contar la historia hasta ahora oculta de la compañía para que las personas pudieran ver de primera mano cómo es que una idea loca eventualmente se transforma en una empresa exitosa. Pero, aún más importante, lo que aprendí en estos últimos 15 años como mentor es que todos los consejos, trucos y secretos que usé para hacer que Netflix existiera y prosperara son los mismos pasos que cualquiera puede usar para transformar sus ideas en realidad. Por eso, al escribir, tuve en mente a la nueva generación de emprendedores porque, aunque quizás les hayan dicho "eso no va a funcionar jamás , la cruda verdad es que nadie sabe nada. La única manera de saberlo en serio es empezar y ver qué pasa. Si uno cree en una idea, y está dispuesto a intentarlo, cualquier cosa es posible. Netflix es el ejemplo perfecto de eso.

 

 

Netflix es una empresa exitosa en términos económicos pero también cultural. ¿Cuál creés que es el mayor legado?

Transformó la manera en la que consumimos los medios y otra cosa más, que es igual de importante: también cambió el modo en que los contenidos se hacen. Donde me crié, la TV se distribuía y consumía en entregas de 30 minutos, con una frecuencia semanal, y cada episodio estaba lleno hasta el hartazgo de publicidad. Hoy, el medio no tiene ataduras ni corset y los artistas pueden crear sus obras en cualquier formato, según lo que ellos consideren mejor para contar su historia.

Me entusiasma ver cómo Hulu, Disney+, Apple, Amazon, Peacock y HBO Max se van sumando a la "guerra del streaming porque es la confirmación de que esa loca idea nuestra, en la que estuvimos prácticamente solos por una década, ahora se reconoce como el futuro de la televisión. De todas formas, como consumidor, admito que me preocupan las horas que pasamos viendo maratones de series, si bien creo que, durante esta pandemia, sobre todo al principio, cuando todas las demás formas de entretenimiento frenaron de un día para el otro, Netflix fue un escape seguro para muchas personas. Y no puedo evitar sentirme orgulloso.

 

 

En tu relato, la data dura como fuente de información para la toma de decisiones aparece como clave. Sin embargo, también mencionás varios aciertos off data, fruto del instinto. ¿Ese es el secreto del éxito para un emprendedor?

A la hora de crear una empresa, el instinto juega un rol mucho más grande de lo que pensamos. Podés recolectar toda la data del mundo pero, a menos que sepas la mejor manera de usarla, no te sirve para nada. Parte de la clave para crear una compañía exitosa es confiar en tu instinto. Cuando se me ocurrió la idea de Netflix, hasta mi mujer me dijo: "Eso nunca va a funcionar . ¿Sabés por qué seguí adelante? Fue justamente una mezcla de instinto, de sentir que tenía una buena idea, y de la información que reuní después de incontables testeos que hicimos. Por ejemplo, mandamos por el correo nacional un CD a ver si llegaba sin daños. El resultado nos dio la prueba de que era posible mandar un DVD por correo pero, sin ese instinto previo, ni siquiera habríamos hecho ese pequeño experimento. En definitiva, tenés que prestarle atención a tu intuición, pero siempre validar esas corazonadas con data.

 

 

El algoritmo de Netflix es casi la "fórmula Coca-Cola del nuevo milenio. ¿Qué podés revelar?

Lo más importante que podés hacer para asegurarte el éxito en cualquier emprendimiento es saber qué quieren tus clientes y dárselo. Desde el primer día, ese fue el objetivo fundamental de Netflix. En todas las reuniones, solíamos decir que el cliente ocupaba una de las sillas, y cuando nos encontrábamos bloqueados con algún tema, simplemente nos preguntábamos: "¿Qué querrían nuestros clientes? . El algoritmo fue una forma más de asegurarnos de que esto era así, y creo que, al final de cuentas, es una forma mejor de descubrir grandes historias. Mientras Netflix pueda seguir haciendo eso, el futuro de la compañía está asegurado.

¿Cómo lograron convocar a un dream team de talentos cuando no tenían presupuesto ni para comprar sillas y escritorios que no fueran de plástico?

Netflix no sería lo que es hoy sin cada una de las personas que trabajaron con nosotros en ese primer edificio, un ex banco con alfombras verdes sucias. Hay una expresión típica en Silicon Valley que dice que "la cultura se come a la estrategia en el desayuno , y eso es 100% real en una startup. Haber tenido un equipo comprometido, que tomó los desafíos iniciales como si fueran propios, fue esencial.

Pero nuestro superpoder no fue tener una cultura determinada cuando arrancamos, sino haberla podido mantener a medida que crecíamos. Muchos factores entran en juego a la hora de construir una cultura así, pero probablemente lo más importante fue el hecho de poner la libertad y la responsabilidad a la par. Aprendimos que no necesitábamos mesas de ping pong ni snacks gratis para tener contentos a nuestros empleados. Lo que teníamos que hacer era confiar en que habíamos contratado al talento correcto y permitirles la libertad y la responsabilidad de hacer su trabajo. Si mantenés ese mindset, vas a atraer -y retener- a los mejores.

 

 

Hablás con mucha franqueza y admiración de Reed Hastings. En un momento, decís que vos estás arriba del 98% de los emprendedores, pero él está por encima del 99,9%. ¿Qué aprendiste a su lado y cuál fue el mayor desafío de tener a una mente brillante de socio?

Una de las mejores cosas que te pueden pasar como emprendedor es darte cuenta de que estás frente a un verdadero genio. Y Reed sin duda califica como excepcional. No sólo fue un privilegio tenerlo como amigo y socio, sino que además la segunda manera más efectiva de ser un buen emprendedor es observar a un gran emprendedor trabajar (la primera forma, claro, es creer en vos mismo).

 

 

Dejaste Netflix para ser mentor de start ups. ¿Qué es lo que más necesitan de vos?

Trabajo con un amplio abanico de compañías, desde un ecommerce que vende shorts para hombres hasta otra que está construyendo un lavavajillas robot, y también otra usando inteligencia artificial para análisis de chats. Todas son muy distintas, pero tienen una cosa en común: un gran equipo. Ser una startup significa nunca saber qué problema vas a tener que resolver.

Trabajo en Silicon Valley desde hace décadas ya, así que creo que llevo a estos clientes un nivel de experiencia para resolver problemas que ellos no tienen. Pero, para mi sorpresa,  lo que más necesitan de mí es que sea un buen amigo y un miembro sensato de su directorio. Ser el fundador de una empresa es un camino difícil y solitario, y no es común que los emprendedores tengan a alguien que entienda en profundidad los problemas que enfrentan, y encima que pueda ayudarlos a encontrar las soluciones a esos problemas.

   

¿Cuál es la gran diferencia entre fundar una start up hoy y haberlo hecho hace 20 años?

Cuando arrancamos con Netflix, en 1997, la tecnología para ser una empresa de ecommerce no existía. No había la nube, ni Amazon Web Services, ni Stripe, ni PayPal. Nada. Nosotros tuvimos que desarrollar todas esas funciones y ese proceso nos llevó 6 meses y casi u$s 1 millón: todo sólo para poder lanzar nuestro sitio y ver recién ahí si la idea era buena.

Hoy el rol del emprendedor ya no es coordinar un proyecto largo y costoso sólo para ver si al final del camino puede tener algo de éxito, sino que se trata de tener la habilidad y la disciplina para filtrar las mil y una opciones a la hora de buscar el camino que efectivamente puede resolver un problema puntual.

 

 

Si Reed Hastings te llamara mañana para ofrecerte el puesto o proyecto que quisieras liderar en Netflix, ¿volverías?

Amé ser parte de Netflix al principio pero, en un montón de sentidos, creo que fuimos creciendo para distintos lados. Disfruto demasiado lo que hago hoy como para volver ahí. Soy un chico start up. Me encanta trabajar con las ideas en su estado inicial y con los emprendedores. Netflix ya creció a un punto en el que no podría hacer nada de lo que más me gusta ahí.

Tags relacionados

Compartí tus comentarios

Nombre