Pop de las Pampas: Edgardo Giménez en el Museo de Arte de Tigre

Pop de las Pampas: Edgardo Giménez en el Museo de Arte de Tigre

"Donde todos los sueños se hacen realidad" es la flamante exhibición del artista con obras de todos los formatos, de los '60 hasta la actualidad. El imaginario de un artista que abrazó Disney desde muy pequeño y aún no lo soltó.

Conformó su imaginario de muy chico, entre funciones de cine matinée con la maquinaria hollywoodense operando al máximo sobre los países periféricos. Edgardo Giménez tenía 13 años y ya consumía con avidez el mundo de Walt Disney que llegaba del norte. Ratones, perros, patos, princesas frágiles rescatadas por príncipes valientes y enanos formaban parte de su compañía mental en Santa Fe, donde nació y creció hasta pegar el salto a Buenos Aires. En territorio porteño se inició como publicista; diseñó objetos, muebles, casas, escenografías. Se lo etiquetó como artista pop y allí se quedó, como uno de los exponentes del género vernáculo asociado al Instituto Di Tella.

En el Museo de Arte Moderno de Tigre abrió al público “Donde todos los sueños se hacen realidad”, la más reciente muestra del artista con curaduría de la directora de la institución, la historiadora de arte argentino María José Herrera. Se exhiben 23 obras entre instalaciones, esculturas y pinturas desde los ’60 hasta la actualidad. El plus, la experiencia de sumergirse en el mundo Giménez en diálogo con la arquitectura neoclásica del museo, que hasta mediados de la década del ’70 sirvió como sede del distinguido Tigre Club.

 

Un arco con un cielo estrellado hecho de pequeñas luces da la bienvenida a la exhibición delimitando el umbral entre el mundo real y la fantasía pop. Adentro aguardan al visitante retratos de monos –un clásico del artista-, muebles con forma de gato, más monos pero en forma de escultura, una instalación protagonizada por Tarzán como dios lo trajo al mundo y la Mona Chita rodeados de un paisaje bucólico plástico, tótems que combinan curvas con forma rectas y óleos con escaleras que llevan a ninguna parte.

La paleta pastel que maneja recuerda a las princesas animadas y sus mundos inspirados en paisajes impresionistas. El pop de Giménez difiere del reaccionario de Marta Minujín y el crítico light de Andy Warhol; su estilo es naif, inocente, como los niños, como se podía permitir la generación que era joven en los ’60 en un país pujante por el desarrollismo.  

El nombre de la exhibición, “Donde todos los sueños se hacen realidad”, era el eslogan de Disney cuando se creó en 1955. Alude al mundo idílico que se abre al ingresar al mundo pop del artista, similar a lo que le sucedía al artista de niño cuando se sumergía en el imaginario de Disney; similar a lo que aún experimentan las nuevas generaciones.

“Donde todos los sueños se hacen realidad” se exhibe en el Museo de Arte de Tigre, Paseo Victorica 972, Tigre.

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