De Brasil a México, 6 playas para redescubrir América latina

De Brasil a México, 6 playas para redescubrir América latina

Desde paraísos con ruinas arqueológicas hasta islas perfectas para los fanáticos de los deportes acuáticos, los destinos imperdibles para unas vacaciones de verano inolvidables 

Islas Galápagos en Ecuador

Sólo en Galápagos uno puede cruzarse con cangrejos, iguanas, tortugas gigantes, lobos marinos, pelícanos y lagartos, todos juntos. Declarado Patrimonio Natural de la Humanidad hace 40 años, este archipiélago del océano Pacífico no tiene comparación a la hora de elegir un destino de vacaciones completamente salvaje y natural. En total son 13 islas que se encuentran a 972 kilómetros de la costa de Ecuador. Para llegar a ellas hay que abordar un vuelo desde Guayaquil o Quito hasta el aeropuerto de Baltra, ubicado en Santa Cruz, la más poblada del archipiélago y el mejor lugar donde hospedarse, ya que concentra la mayor infraestructura hotelera y una gran oferta de excursiones. Es, también, el punto de partida de toda la aventura: allí se pueden realizar caminatas, esnórquel y buceo, y también visitar la Estación Científica Charles Darwin, un centro de investigación encargado de monitorear la conservación de los recursos naturales. Para una tarde de relax, lo mejor es optar por las playas Garrapatero o Bahía Tortuga. Mientras que, para la noche, los mejores restaurantes, cafés  y bares se concentran en la avenida Darwin y en la calle de los Kioskos.

Para explorar otras islas, desde Santa Cruz se puede llegar en lancha a lugares mágicos como Puerto Villamil, en Isabela, y Puerto Baquerizo Moreno, en San Cristóbal, el lugar perfecto para practicar surf, buceo y kayak. Desde allí también parten excursiones al Islote León Dormido, ideal para ver tiburones, peces, rayas, leones marinos; y a La Lobería, espectacular por la gran cantidad de ejemplares que reposan en las rocas. Antes de viajar a las Galápagos hay que saber que el archipiélago es un parque nacional, por lo que hay ciertas normas establecidas para asegurar un turismo responsable, que incluyen un estricto control sobre el ingreso de visitantes a las islas. Además del pago de una tarjeta de control de tránsito, conviene tener en cuenta que existen zonificaciones que deben ser visitadas con un guía naturalista.

Parque Tayrona en Colombia

Es uno de los lugares más alucinantes de Colombia. Enmarcado en la Sierra Nevada de Santa Marta, la montaña costera más alta del mundo, y con las aguas cristalinas del mar Caribe como telón de fondo, combina playas selváticas con el sitio arqueológico Ciudad Perdida, territorio sagrado de los grupos originarios que habitaron la zona hace miles de años. La experiencia Tayrona arranca en una de las cuatro entradas oficiales del parque nacional, de las cuales El Zaino es la más popular. Allí se paga la entrada y luego se comienza una caminata de dos horas por un sendero ecológico hasta llegar a Cabo San Juan, la última de las playas del parque, donde se despliegan un gran camping, una pequeña despensa y un restaurante.

Inmerso en un silencio absoluto, el sendero se va mezclando entre los árboles y la frondosa vegetación. En algunos tramos hay escaleras y en otros, camino llano, por lo que es muy fácil de transitar. A lo largo de él se van atravesando distintas playas: la primera es Arrecifes, donde está prohibido meterse al mar debido al fuerte oleaje; la segunda es La Arenilla, pequeña y solitaria; y la tercera es La Piscina, cuyo nombre explicita su principal encanto. Existe un método infalible para conocer -y enamorarse- del Tayrona: pasar una noche allí y amanecer escuchando nada más que el sonido de las olas del mar que chocan contra las rocas. Para vivir esa experiencia hay lujosas ecohabs, que cuentan con servicio de spa, hamacas y zonas de camping. Si el plan es simplemente pasar el día en Tayrona, conviene tener en cuenta que desde Taganga, un pequeño pueblo de pescadores, salen lanchas que permiten pasar unas horas de relax en Playa Cristal y La Piscina.

Jericoacoara en Brasil

En el nordeste de Brasil, es un pequeño pueblo de pescadores que atrae a los turistas por su increíble paisaje costero y por los múltiples deportes acuáticos que se pueden practicar en su bahía. Llegar implica una verdadera aventura: se debe viajar al aeropuerto de Fortaleza y luego recorrer unos 300 kilómetros  de ruta, playa y dunas hasta Jeri, el apodo que le asignan los locales. Para eso se puede alquilar un auto, contratar un transfer o adquirir un paquete con los traslados in/out incluidos.

El surf es uno de los deportes más populares en Jericoacoara. Los principiantes pueden encontrar olas pequeñas y perfectas en la bahía que se encuentra frente al pueblo, mientras que los más experimentados pueden ir a la playa Malhada en busca de olas más grandes. Otras actividades que se pueden practicar son SUP, para disfrutar de largos paseos por las tranquilas aguas de la bahía, y el sandboard, para descender a toda velocidad por las enormes dunas de arena. Además, al ser una zona generalmente ventosa, el windsurf y el kitesurf son deportes tan populares como demandados. Durante el verano, de hecho, es casi imposible encontrar un día sin condiciones para salir a navegar.

La forma más divertida de conocer el pueblo y sus alrededores es alquilar un buggie. Se puede salir a la ruta y en pocos kilómetros llegar a lugares como la Piedra Furada y las lagunas Azul y Paraíso. Otro plan imperdible es mirar el atardecer desde la duna Por do Sol. A la noche, las luces de los restaurantes en el pueblo se encienden para vivir una experiencia gastronómica muy agradable, donde los platos vedette son la langosta, los mariscos y los pescados del día.

Tulum en México

Unos 100 kilómetros al sur de Cancún se encuentra una de las reservas mayas más importantes de México. Además de sus infinitas playas de arena blanca y aguas turquesas, este mágico enclave de la península de Yucatán cuenta con increíbles cenotes naturales, un importante patrimonio arqueológico, y varios pequeños hoteles boutique. En un marco paradisíaco, Tulum -originalmente conocida como Ciudad del Amanecer- es una puerta de entrada al pasado. Sus ruinas arqueológicas son testigo y reflejo de la civilización maya. Para explorarlas, resultan imperdibles las visitas a El Castillo, una gran edificación que además tiene una impresionante vista al mar Caribe, así como al Templo de los Frescos y El Palacio.

Para sumergirse de lleno en la historia y la arquitectura de la antigua civilización maya, el plan recomendado es visitar Cobá, la pirámide más alta de la península, ubicada en lo profundo de la selva tropical, a unos 40 kilómetros de Tulum. El mejor momento para visitar la zona arqueológica es a primera hora del día, para así evitar a los miles de turistas que llegan desde Playa del Carmen y Cancún. Si bien sus ruinas no son tan imponentes ni majestuosas como las de Chichén Itzá, su atractivo diferencial es el marco natural que las rodea: un mar de profundas tonalidades celestes y azules. Otro must dentro de Tulum es la reserva de la Biósfera Sian Ka’an -significa ‘donde nace el cielo’, en lengua maya-, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987. Se trata de la mayor área protegida del Caribe mexicano y ocupa aproximadamente 650 mil hectáreas a lo largo de 120 kilómetros.

Cayo Largo en Cuba

Las playas cubanas siempre son sinónimo de paraíso. Pero Cayo Largo es la más espectacular por su combinación de arenas vírgenes, arrecifes de coral y hoteles all inclusive. Es una pequeña isla de piedra caliza en medio del mar Caribe. Sus 37 kilómetros cuadrados -y casi 25 ininterrumpidos de playa- son perfectos para pasar unos días desconexión total en pareja o en familia. Sus arenas más famosas son Paraíso y Sirena, al oeste de la isla; y Lindamar, cerca de la zona hotelera, en la parte sur de la ciudad. ¿El mejor plan? Alquilar un kayak y salir a navegar sin rumbo por ese infinito mar turquesa. Para quienes busquen un rincón mucho más íntimo y natural, Cayo Largo muestra el lado más salvaje y virgen del edén en Los Cocos, Luna, Blanca y Punta Mal Tiempo. De hecho, la mayoría de los hoteles cuentan con transportes privados hacia esos spots.

La forma más rápida y directa de llegar a Cayo Largo es vía el aeropuerto internacional Vilo Acuña, a muy pocos kilómetros del casco urbano del pueblo, aprovechando la frecuencia diaria de vuelos hacia y desde La Habana. Por eso, lo ideal es combinar unos días de playa con toda la historia y la nostalgia que ofrece la capital cubana. La otra opción es llegar con una excursión exprés, pero realmente vale la pena quedarse unos días extra en este paraíso.

Fernando De Noronha en Brasil

Bahía del Sancho, en el archipiélago Fernando de Noronha, es considerada según muchos rankings -uno de ellos elaborado por TripAdvisor, el sitio web líder en reseñas viajeras- como la mejor playa del mundo. ¿Por qué? Al ser un santuario ecológico, mantiene un carácter muy exclusivo que, combinado con su impactante belleza natural, la convierten en un destino único. Localizado a 545 kilómetros de Recife y formado por un total de 21 islas de origen volcánico, en Fernando de Noronha se aplican estrictos controles para evitar la sobreexplotación turística y lograr que siga siendo una reserva ecológica que puedan disfrutar las futuras generaciones. Para llegar, se puede tomar un vuelo en Recife o Natal.

La isla principal del archipiélago es Fernando de Noronha, la única que está habitada. La Bahía del Sancho, rodeada de impresionantes morros, aguas cristalinas de tonos azules y hasta una cascada, es la gran estrella del lugar. Acceder a ella no es tan simple, ya que hay que bajar unas escaleras bastante empinadas por un acantilado, pero eso es lo que la vuelve aún más solitaria y tranquila. Una vez pisada la arena, queda demostrado que el esfuerzo valió la pena. Otra de las joyas de Noronha es Bahía dos Golfinhos, uno de los mayores acuarios naturales del mundo y spot perfecto para ver delfines giradores durante todo el año. Por su parte, Praia do Leão es ideal para ver tortugas durante la primavera. Por su riqueza marítima, este archipiélago brasileño está considerado como uno de los mejor.