Petra: guía para conocer el sitio más convocante de todo Oriente Medio

Petra: guía para conocer el sitio más convocante de todo Oriente Medio

El más fascinante de los destinos turísticos de Jordania seduce con imágenes de príncipes e historias de beduinos, llegando a su máxima expresión en uno de los sitios arqueológicos más destacados del mundo: una  villa esculpida en la piedra.

La ciudad de Petra, en Jordania, es seguramente el sitio arqueológico más bello y convocante de todo Oriente Medio. Se trata sin dudas de una maravilla por partida doble: primeramente son inolvidables sus largos cañones, desfiladeros y miradores que exhiben un sinfín de colores: rosas, rojos, amarillos, azules. Y luego, conmueve su arquitectura, con tumbas excavadas y talladas en la roca por los nómadas nabateos, una civilización de la que aún hoy se sabe muy poco. Todo ello sin olvidar algunos vestigios de la ocupación romana.

Y como si fuera poco, Petra es también una ciudad sorprendente, repleta de viviendas troglodíticas, algunas de las cuales, se cuenta, todavía son habitadas por nómadas de manera clandestina. Un misterio sin fin.

A no más de tres horas de Amman, capital de Jordania, este sitio único se ubica en el fondo de una profunda garganta formada en el desierto, y fue testigo de la larga historia de Medio Oriente desde tiempos inmemoriales. Ante los ojos atónitos de los viajeros, aparece como una impecable ciudad, absolutamente tallada en la roca, en la que se lucen en perfecto estado templos, monumentos, teatros y santuarios de la antigüedad árabe. Sus paredes de piedra, algunas de ellas de más de 100 metros de altura, repletas de escrituras y símbolos, junto a los canales de agua que acompañan el camino, son el deleite de miles de visitantes.

Hoy, toda esta antigua urbe deja ver sus épocas de gloria de cuando los comerciantes atravesaban sus caminos trasladando especias y sedas de la India, o bien sus caravanas cargadas de marfil y pieles de África. Hace más 2000 años, todos ellos estaban obligados a pagar un generoso impuesto por atravesar la antigua Arabia, e incluso se sabe que lo hacían con gusto al ver a los nabateos construir un reino tan refinado, ingenioso y culto.

Luego de ser anexada al imperio romano, en el año 106, Petra comenzó a caer en el olvido para olvidarse totalmente en el siglo XVI. Recién en el siglo XIX un explorador suizo, Johann Lewis Burckardt, logró redescubrir el lugar disfrazado de beduino. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, y la misteriosa ciudad se encuentra ahora rodeada de hoteles y restaurantes de lujo. Pero esa intromisión del presente no le resta encanto a la experiencia que permite, entre sus muros, adentrarse en un pasado de gloria y prosperidad.

Descubriendo una ciudad única

Hoy es posible recorrer la ciudad de Petra a pie o a caballo, comenzando desde la mañana muy temprano. Es recomendable contar con al menos tres días para explorar cada sitio ya que existen más de 800 monumentos tallados en la roca. 

Todo comienza en El Siq, la vía de acceso a la ciudad, un desfiladero de poco más de un kilómetro de largo y 100 metros de profundidad. Cuanto más se adentra uno en la oscura garganta, más se estrechan las paredes hasta que, finalmente, se vislumbra el Tesoro, justo en el momento menos esperado.

El Tesoro es la postal más fascinante y conocida de Petra. Su fachada, completamente tallada en la roca, está coronada por una urna, que para los beduinos contenía el tesoro de un faraón. Otro sitio imperdible es el llamado teatro romano, que fue excavado por los nabateos a comienzos de la era cristiana y tenía capacidad para 7000 espectadores. Siguiendo a la derecha aparecen las tumbas reales, que constituyen un verdadero regalo para los ojos, sobre todo desde lejos. 

Por último, El Monasterio está precedido por escaleras que comienzan en una especie de cañón. Hay 788 escalones (son 45 minutos de subida), que una vez superados regalan un paisaje asombroso. Desde allí se llega al Monasterio, un imponente edificio de 45 metros de alto y 50 de ancho que posee un sendero que permite subir hasta su increíble cúpula. Un momento sublime, pero, por supuesto, no apto para quienes sufren de vértigo.

El programa perfecto

#Cómo llegar: Para llegar a Jordania, la primer escala es Europa. Desde allí se aterriza en el aeropuerto Queen Alia, situado a 30 kilómetros de Amman. También se puede cruzar desde Egipto, tomando un ferry desde el puerto de Nuweiba, en el Sinaí. 

#Dónde alojarse: En las afueras de Petra hay hoteles para todos los presupuestos. Por u$s 150 la noche es posible conseguir un 4 estrellas.

#Comidas: Hay muchos restaurantes en los que se puede disfrutar auténtica comida árabe a precios razonables. Entre las carnes sólo se encuentra cordero o pollo. El alimento básico es el pan árabe, hecho sin levadura. Mensaf es el plato nacional, que lleva arroz cubierto con trozos de cordero guisados en su jugo, y todo ello regado con una salsa de yogurt caliente. 

Las bebidas alcohólicas están prohibidas por el Islam, pero en las ciudades turísticas, por supuesto en Petra, se consiguen, obviamente a altos precios.

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