Historias de marcas

La historia del rey del pan dulce: llevó su secreto en avión y hoy produce 80 millones por año

Desde 1952 Bauducco elabora sus panettones en Brasil y se transformó en el principal productor a nivel mundial.

Carlos Bauducco se subió al avión que lo llevaría desde Italia rumbo a Brasil. Entre sus manos tenía una valija que no llevaba ropa, sino un paño húmedo. Adentro de la tela se encontraba la masa madre con la que quería introducir el pan dulce italiano en el mercado brasileño. Hoy la marca que creó produce cerca de 80 millones de panettones por año y los exporta a 50 países, desde Japón hasta Estados Unidos y Angola.

En Turín, Bauducco se dedicaba al negocio cafetero y tenía una pequeña tienda en la que vendía diversas mezclas en tazas y bolsas. El hermano de su jefe tenía una plantación de café en Brasil y era el encargado de abastecer a su local. Este proveedor le comentó a Carlo que en el país sudamericano faltaban máquinas para elaborar pan y que podía ser un buen negocio exportarlas desde Italia. Así que invirtió casi todos sus ahorros y envió 40 líneas de producción desde Milán. Espero la respuesta desde Brasil, sin embargo la misma nunca llegó.

Carlo Bauducco abrió un local en 1952 en San Pablo. Ahí vendía sus tradicionales panettones italianos.

"En 1948 decidió ir personalmente a pedirle a este hombre que le devolviera sus herramientas, pero ahí se enteró que este señor habia vendido las máquinas para invertir el dinero en su plantación", recordó Luigi Bauducco, su hijo. Carlo pudo recuperar algunas líneas que habían quedado varadas en el puerto y viajó a San Pablo para venderlas. Ahí notó que había una gran comunidad italiana, pero había llegado en época navideña y no vio a nadie comiendo panettone. Entonces se dio cuenta que habia una oportunidad.

La confitería de Carlo

Volvió a Italia con la idea fija: volver a Brasil para producir pan dulce y venderlo. Regresó a San Pablo en 1950 y, como la legislación brasileña lo obligaba a asociarse con alguien local para crear su compañía, se unió a los hermanos Lanci. Junto a ellos elaboró sus primeros lotes de panettones con aquella masa madre que habia guardado celosamente durante el vuelo. Dos años después la regulación cambió y pudo armar su emprendimiento en solitario.

En 1952, junto a su esposa Margherita y su hijo Luigi, abrió una confitería, Doceira Bauducco, en la que vendía petit fours, bizcochos y, por supuesto, pan dulce. Su receta se volvió tan popular que en 1964 adquirió un predio en el que levantó su primera fábrica. Ahí agregó otros productos a su portfolio, como obleas, grisines y tostadas.

Consumidor top

Bauducco es considerado el introductor del pan dulce industrial en Brasil, que hoy es uno de los grandes consumidores a nivel mundial junto a Italia y Perú. Según la Asociación brasileña de Industrias de Bizcochos, Masas y Panes Industrializados, los brasileños consumen 440 gramos per cápita por año de pan dulce. El negocio mueve 735 millones de reales durante sus meses calientes de venta y se producen 39.000 toneladas anuales.

Luigi Bauducco sucedió a su padre en la dirección de la empresa.

A principios de los 70 Luigi asumió el mando tras la muerte de Carlos. En tanto, su hijo Massimo se sumó al negocio y fue el ideólogo detrás del Chocottone, un pan dulce relleno de chips de chocolate, el cual se convirtió en un boom de ventas. Para fines de esa década la compañía también se lanzó a exportar y eligió a los Estados Unidos como su primer destino.

Nuevos negocios

Desde 1990 la familia Bauducco creó Pandurata Alimentos, un holding que integra todos sus negocios. Abrió nuevas fábricas en Brasil y los Estados Unidos (2018), compró marcas dentro del rubro y en 2012 inauguró su propia cadena de cafeterías, Casa Bauducco. Esta firma ya tiene 80 sucursales en Brasil, hace tres años se expandió a Perú y desde la empresa esperan alcanzar los 400 locales.

La proyección de Pandurata Alimentos es abrir al menos 50 franquicias de Casa Bauducco por año. 

Actualmente Bauducco factura cerca de 3000 millones de reales por año y continúa siendo una empresa familiar. En 2020 Luigi murió a los 88 años y sus hijos Massimo, Silvana y Carlo Andrea quedaron a cargo de la compañía. Y dicen que la masa madre que hoy usan para hacer los pan dulces es la misma que Carlo trajo desde Italia hace más de 70 años.

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