

La emblemática cadena de comida rápida Jack in the Box, fundada en 1951 y con más de 2000 restaurantes distribuidos en todo el país, enfrenta una de las reestructuraciones más profundas de su historia tras 75 años de servicio.
La empresa anunció el cierre de casi 200 locales considerados “de bajo rendimiento”, en un intento por reducir costos, mejorar su rentabilidad y adaptarse a la caída del consumo en un mercado cada vez más competitivo.
Los motivos del cierre del popular restaurante
Según la empresa, el cambio se enmarca en un programa estratégico denominado “JACK on Track”, una iniciativa que combina el cierre de restaurantes con la venta de activos inmobiliarios y la venta de la cadena Del Taco, que Jack in the Box completó recientemente por unos US$119 millones.

De este modo, la compañía busca acelerar el flujo de caja, reducir su elevada deuda y simplificar su modelo de negocio para enfocar recursos en las unidades más rentables y en mejoras tecnológicas que impulsen el crecimiento digital.
Un mercado desafiante para la comida rápida tradicional
A su vez, el plan de cierres responde a una crisis mayor que enfrenta el sector gastronómico, marcada por la caída en las ventas comparables y un consumo más conservador por parte de los clientes. Según datos recientes, las ventas de Jack in the Box han mostrado retrocesos de alrededor del 7.4% en el cuarto trimestre de 2025, en parte debido a costos más altos de insumos como la carne y la menor afluencia de clientes.
Por este motivo, la empresa también ha discontinuado el pago de dividendos, decidido vender parte de sus bienes raíces y reducir la inversión en desarrollo de nuevos locales bajo administración directa.
Qué pasara con las sucursales que aun no cerraron
En este marco, además de los cierres programados para concluir antes del 31 de diciembre de 2025, la empresa contempla que otras ubicaciones continuarán cesando operaciones conforme expiren sus acuerdos de franquicia en los próximos años.

Según ejecutivos de la empresa, los recursos obtenidos de la reestructuración se destinarán a pagar deuda, mejorar operaciones y reforzar la posición de la empresa en un panorama de consumo que ha cambiado mucho en los últimos años.









