En esta noticia
Una nueva ola de frío desatará tormentas, heladas y vientos destructores este fin de semana en gran parte del este de Estados Unidos, con riesgo de nieve acumulada y viajes peligrosos desde el sábado por la noche hasta el lunes. El sistema podría intensificarse rápidamente cerca de la costa atlántica y afectar a millones de personas en plena jornada laboral.
La tormenta se reorganizará sobre la costa del Golfo el sábado antes de fortalecerse el domingo frente al Atlántico. Su trayectoria exacta será clave para determinar cuánta nieve caerá en el corredor de la Interestatal 95 y en ciudades densamente pobladas como Nueva York, Filadelfia y Boston.
¿Qué zonas serán las más afectadas por el nuevo frente frío con tormentas, heladas y vientos destructores?
El área de impacto se extenderá desde Kentucky oriental, Tennessee y Ohio hasta la península de Delmarva, Nueva Jersey, el sureste de Nueva York y el sur de Nueva Inglaterra. En esa franja se esperan entre 1 y 3 pulgadas de nieve, con acumulaciones localizadas de hasta 6 pulgadas.
En las zonas montañosas de Virginia Occidental podrían registrarse entre 6 y 12 pulgadas, con máximos aislados de hasta 18 pulgadas en elevaciones cercanas o superiores a los 2.000 pies. Desde Washington D.C. hasta Boston, la precipitación sería mayormente en forma de nieve, aunque parte podría derretirse al tocar superficies pavimentadas debido a temperaturas cercanas al punto de congelación.
¿Cómo impactará el frente frío en viajes y actividades este fin de semana?
El mayor riesgo se concentrará entre la noche del sábado y el lunes, con posibles carreteras resbaladizas y demoras significativas, especialmente si la tormenta se intensifica más de lo previsto y se desplaza más hacia el oeste. En ese escenario, podría formarse un “nor’easter”, aumentando tanto la nieve como los vientos fuertes en el corredor I-95.
Durante el día domingo y lunes, cuando la nieve no sea intensa, muchas vías podrían permanecer mojadas o con aguanieve. Sin embargo, en los períodos nocturnos, las tasas de precipitación más fuertes podrían superar las temperaturas marginales y generar acumulaciones rápidas, complicando el tránsito en el inicio de la semana laboral.