

Enterrar una moneda de cobre en la tierra de las macetas es una práctica que crece entre quienes cultivan plantas en casa. Jardineros y usuarios de redes sociales la recomiendan como método simple para cuidar el sustrato y prevenir hongos. La clave está en las propiedades del cobre, un metal con acción antimicrobiana comprobada.
El cobre es, además, un micronutriente esencial para las plantas: interviene en la fotosíntesis y en distintas reacciones enzimáticas. Por eso, aunque el hábito de enterrar monedas circula como consejo popular, se apoya en una base real documentada en estudios de nutrición vegetal.
¿Por qué se recomienda enterrar una moneda de cobre en la maceta?
El cobre actúa como barrera natural contra hongos y bacterias que proliferan en tierra húmeda. Esta propiedad antimicrobiana se conoce desde la antigüedad y hoy se usa incluso en fungicidas agrícolas a base de cobre.
No cualquier moneda sirve: las antiguas, con mayor porcentaje de cobre puro, liberan el metal de forma más progresiva que las actuales, muchas veces bañadas en otros metales. Por eso conviene elegirlas bien antes de enterrarlas.
Para aplicar el método correctamente, conviene seguir algunos pasos básicos:
- Elegir monedas de tonalidad rojiza, señal de mayor contenido de cobre.
- Limpiarlas antes de usarlas, sin productos abrasivos.
- Enterrarlas a pocos centímetros de profundidad, cerca de la base del tallo.
- Usar una o dos monedas por maceta como máximo.

¿Qué riesgos tiene enterrar monedas de cobre en las macetas?
El cobre en exceso puede volverse tóxico para las plantas y alterar el equilibrio del suelo. Un uso descontrolado bloquea la absorción de otros nutrientes, como el hierro y el zinc, y puede provocar necrosis en las hojas.
Por eso el método no reemplaza el cuidado habitual: buen drenaje, riego moderado y luz adecuada siguen siendo la base para que la planta se mantenga sana. La moneda de cobre funciona solo como un complemento ocasional.












