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Muchas personas que tienen un perro o un gato en casa pueden llegar a preguntarse si su mascota realmente las quiere. Ambos animales tienen formas particulares de demostrar afecto, y algunas de sus conductas pueden resultar difíciles de interpretar para los humanos.

El vínculo afectivo no se desarrolla de la misma manera en perros y gatos, así como tampoco expresan su cariño de la misma forma. Sin embargo, jugar con ellos, atender sus necesidades y evitar los castigos físicos son algunas de las prácticas que pueden ayudar a fortalecer la relación con sus dueños.

¿Cómo se comporta tu perro cuando te quiere de verdad?

En el caso particular de los perros, de acuerdo con PetMD by Chewy, también experimentan una liberación de oxitocina, conocida como la hormona del amor. Sus niveles pueden aumentar cuando sus dueños los miran, les hablan, los acarician o interactúan con ellos de manera positiva.

Entre las principales señales de que tu perro te ama se pueden reconocer:

  • Mueven la cola cuando te ven, como señal de entusiasmo o emoción.
  • Mantienen el contacto visual como muestra de confianza y conexión.
  • Te saludan con entusiasmo cuando llegás a casa.
  • Te lamen como parte de sus comportamientos naturales de vinculación social.
  • Te traen sus juguetes como invitación a jugar e interactuar.
  • Levantan las cejas cuando te miran, especialmente al reconocer a una persona familiar.
  • Te siguen a todas partes porque buscan estar cerca de vos.
  • Duermen a tu lado porque se sienten cómodos y seguros con tu presencia.
Muchas personas que tienen un perro o un gato en casa pueden llegar a preguntarse si su mascota realmente las quiere.
Muchas personas que tienen un perro o un gato en casa pueden llegar a preguntarse si su mascota realmente las quiere. Fuente: ShutterstockShutterstock

¿Qué señales de cariño se pueden ver en un gato?

Según PetMD by Chewy, reconocer el lenguaje corporal y las vocalizaciones de los gatos puede ayudar a identificar sus muestras de cariño y confianza:

  • Contacto visual y parpadeo lento: pueden mirar a las personas con las que se sienten seguros y cerrar los ojos lentamente como señal de confianza.
  • Cabezazos y roces con las mejillas: frotan su cabeza o rostro contra sus dueños como parte de sus interacciones sociales y para dejar su olor.
  • Acicalamiento: pueden lamer a sus dueños como una forma de interacción afectiva y permitir que los cepillen cuando se sienten cómodos.
  • Amasado con las patas delanteras: realizan movimientos alternados con sus patas, un comportamiento adquirido durante la lactancia que puede estar asociado con la comodidad y el bienestar.
  • Exposición de la barriga: pueden tumbarse boca arriba y mostrar una de sus zonas más vulnerables como señal de confianza, aunque esto no significa necesariamente que quieran recibir caricias.
  • Maullidos suaves: pueden vocalizar de manera tranquila cuando sus dueños les hablan, como una forma de comunicación.
  • Ronroneos: suelen ronronear cuando están relajados o disfrutan de las caricias, aunque también pueden hacerlo en situaciones de estrés o malestar.
  • Recibimiento en la puerta: pueden acercarse a saludar a sus dueños cuando regresan a casa.
  • Seguimiento: buscan mantenerse cerca de sus dueños o tenerlos a la vista.
  • Cola erguida: pueden levantar la cola con la punta ligeramente curvada, formando un gancho, como señal de un acercamiento amistoso.
  • Regalos: pueden llevar juguetes o presas a sus dueños, aunque este comportamiento no siempre constituye una demostración de afecto.
  • Descanso compartido: eligen dormir cerca o encima de sus dueños cuando se sienten cómodos y seguros con su presencia.