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Una casa de siete ambientes construida con 8,000 botellas de vidrio y tejas hechas con tubos de pasta dental parece un idea difícil de imaginar, pero Edna Dantas y su hija María Gabrielly Dantas la hicieron realidad en Brasil. En la isla Itamaracá, en el estado de Pernambuco, ambas impulsaron un proyecto que combina materiales reciclados, creatividad y una forma diferente de construir una vivienda.

La iniciativa, conocida como Casa de Sal, surgió durante la pandemia de COVID-19, cuando madre e hija buscaban una alternativa para tener su propio hogar y encontraron en los residuos que se acumulaban en la zona una oportunidad para desarrollar su proyecto. Con experiencia vinculada al reciclaje y la sostenibilidad, decidieron recuperar botellas, madera y otros materiales descartados para incorporarlos a la construcción.

El resultado fue una vivienda que transforma residuos en materiales de construcción para paredes, techos y otros espacios de la casa.

Cómo nació la idea de construir una casa con 8,000 botellas de vidrio

Edna Dantas y su hija María Gabrielly Dantas impulsaron el proyecto Casa de Sal en la isla Itamaracá, en el estado de Pernambuco, durante la pandemia, cuando buscaban una alternativa para tener una vivienda propia y encontraron una oportunidad en los residuos que se acumulan en las playas y otros espacios de la zona.

La iniciativa surgió de la combinación de una necesidad personal y una preocupación ambiental, ya que ambas querían construir un hogar y, al mismo tiempo, aprovechar materiales que habitualmente terminaban en la basura. Edna tenía experiencia en educación socioambiental y reciclaje, mientras que Maria Gabrielly estaban vinculadas al diseño y la moda sostenible, dos trayectorias que influyeron en la decisión de llevar adelante una propuesta basada en la reutilización.

Madre e hija recolectaron y limpiaron miles de botellas para incorporarlas a las paredes de su hogar, donde el vidrio también permite aprovechar la luz natural.
Madre e hija recolectaron y limpiaron miles de botellas para incorporarlas a las paredes de su hogar, donde el vidrio también permite aprovechar la luz natural.vía Instagram @casadesal.eco

A partir de esa idea, madre e hija comenzaron a reunir materiales descartados para incorporarlos a la construcción y convertirlos en parte de su vivienda, en un proceso que se extendió por etapas y que les permitió desarrollar una iniciativa que combina la búsqueda de una casa propia con el aprovechamiento de residuos.

Construyeron una casa de siete ambientes con botellas y tubos de pasta dental

La Casa de Sal se distingue por la incorporación de 8,000 botellas de vidrio en sus paredes, un método que permite reutilizar envases descartados como parte de la estructura de los ambientes. Para avanzar con la obra, Edna y María Gabrielly también recurrieron a madera recuperada y pallets, mientras que los tubos vacíos de pasta dental se aprovecharon para fabricar tejas destinadas al techo.

El proyecto Casa de Sal comenzó durante la pandemia y convirtió materiales descartados en una vivienda de siete ambientes, construida por Edna Dantas y Maria Gabrielly en Brasil.
El proyecto Casa de Sal comenzó durante la pandemia y convirtió materiales descartados en una vivienda de siete ambientes, construida por Edna Dantas y Maria Gabrielly en Brasil.vía Instagram @casadesal.eco

La construcción se desarrolló por etapas, a medida que conseguían los materiales y resolvían las diversas necesidades de la vivienda, con la reutilización como criterio central para aprovechar recursos disponibles en la isla. De esta manera, objetos que normalmente se desechan encontraron una nueva función dentro de la casa, desde los envases de vidrio incorporados a las paredes hasta los materiales utilizados en otras partes de la estructura.

Cómo colocaron las botellas de vidrio en las paredes para aprovechar la luz natural

A diferencia de otras construcciones que utilizan envases como elementos decorativos, Edna y su hija incorporaron las botellas de vidrio directamente en las paredes de su vivienda. Para hacerlo, eligieron colocarlas en posición vertical, una técnica que permite que la luz natural atraviese el vidrio e ilumine los ambientes interiores, según explicó Edna en una entrevista con el medio brasileño Metrópoles.

Antes de incorporarlas a la obra, madre e hija recolectaron y limpiaron las botellas que encontraron en playas, manglares y terrenos abandonados, para darles una nueva utilidad dentro de la vivienda.

Asimismo, durante la construcción, enfrentaron condiciones poco favorables donde en la primera etapa de la obra, vivieron sin un baño convencional y debieron resolver algunas tareas cotidianas con recursos limitados, mientras avanzaban con la vivienda. En este sentido, enfrentaron prejuicios por construir por su cuenta en un ámbito dominado tradicionalmente por los hombres, pero frente a las dificultades continuaron con el proyecto hasta convertir los materiales reciclados en su hogar.