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En Estados Unidos, el Internal Revenue Service (IRS) tiene herramientas legales para cobrar deudas fiscales que pueden impactar directamente en la vida financiera de los contribuyentes. Una de las más contundentes es el embargo bancario, conocido como bank levy, que permite congelar el dinero de una cuenta y dejar sin efecto varios servicios asociados.
Aunque el gobierno no bloquea tarjetas de crédito de forma directa, estas medidas pueden provocar un efecto similar: tarjetas de débito que dejan de funcionar, pagos rechazados y transferencias bloqueadas.
La normativa federal establece un proceso previo de notificación, pero una vez aplicado el embargo, el banco debe actuar inmediatamente.
El mecanismo del IRS que puede congelar cuentas bancarias
Según explica el Internal Revenue Service, un bank levy es una herramienta legal que permite al organismo retirar dinero directamente de las cuentas bancarias de contribuyentes que incumplan este requisito: no tener deudas tributarias pendientes.
Cuando el IRS emite la orden, el banco tiene la obligación de congelar los fondos disponibles. Durante ese período, el dinero no puede utilizarse y la cuenta queda limitada.

Esto genera efectos inmediatos en los servicios asociados:
- la tarjeta de débito deja de funcionar
- se rechazan pagos o compras
- no se pueden hacer transferencias
- se bloquean retiros de dinero
Esto ocurre porque la tarjeta está vinculada a la cuenta bancaria afectada por el embargo.
Entre las entidades financieras que aplican este procedimiento se encuentran grandes bancos del sistema estadounidense como Bank of America, Wells Fargo y JPMorgan Chase, que deben cumplir con la orden federal si reciben una notificación del IRS.
De acuerdo con la oficina independiente Taxpayer Advocate Service, cuando se aplica el embargo el banco congela los fondos durante 21 días antes de transferir el dinero al gobierno, lo que da un margen para intentar resolver la deuda.
Cómo es el proceso previo antes de que el gobierno pueda aplicar un embargo
El embargo bancario no ocurre de forma inmediata. El IRS debe cumplir una serie de pasos establecidos en la ley federal.
Primero, el organismo notifica al contribuyente sobre la deuda fiscal pendiente. Si el problema no se resuelve, el IRS envía un “Final Notice of Intent to Levy”, que advierte sobre la posibilidad de aplicar el embargo.
Según el propio organismo, el contribuyente tiene 30 días para apelar o intentar resolver la deuda antes de que se ejecute la medida.
La autoridad para aplicar este mecanismo surge del Código de Rentas Internas de Estados Unidos, que permite al gobierno embargar propiedades o derechos de propiedad del contribuyente, incluidas las cuentas bancarias.
Otros problemas fiscales que pueden afectar tarjetas y cuentas
Además del embargo bancario, existen otros mecanismos que pueden terminar afectando el uso de tarjetas en el sistema financiero estadounidense.
Si los bancos detectan actividades sospechosas, como fraude fiscal o movimientos irregulares, pueden reportar la información a la red de control de delitos financieros coordinada por Financial Crimes Enforcement Network.
En esos casos, las entidades financieras pueden tomar medidas como:
- cerrar cuentas bancarias
- cancelar tarjetas de crédito
- bloquear tarjetas de débito
También existen situaciones vinculadas a deudas fiscales graves en las que el IRS puede registrar un tax lien, un gravamen que afecta el historial crediticio del contribuyente.
Cuando esto ocurre, emisores de tarjetas como American Express, Capital One o Citibank pueden decidir reducir límites de crédito o cerrar cuentas.
En la práctica, aunque el gobierno no bloquea directamente tarjetas de crédito, los mecanismos fiscales del IRS pueden terminar produciendo el mismo efecto al congelar cuentas o afectar el acceso al sistema financiero.














