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Cambian las tarjetas de crédito en Estados Unidos tras una propuesta impulsada por Donald Trump, que busca poner un límite a lo que cobran los bancos por intereses y reducir el costo que enfrentan millones de usuarios. La iniciativa apunta a intervenir directamente sobre las tasas que se aplican al financiamiento con tarjeta.
El planteo propone establecer un tope temporal a los intereses, en un contexto de endeudamiento elevado y tasas promedio que siguen muy por encima de los niveles históricos. Aunque aún no hay definiciones legales ni regulatorias, el anuncio reactivó el debate sobre cuánto pagan los usuarios y cómo podría cambiar el sistema.
¿Qué propone el Gobierno para las tarjetas de crédito?
La propuesta del Trump consiste en limitar al 10% anual la tasa de interés de las tarjetas de crédito por un período de un año. El objetivo es reducir el peso de los intereses sobre los saldos financiados y aliviar el costo mensual de quienes no logran pagar el total de sus consumos.
Puntos clave de la iniciativa
- El tope sería temporal.
- No está definido si alcanzará a saldos nuevos o existentes.
- Requeriría un mecanismo legal para su implementación.
Actualmente, las tasas promedio superan el 20%, por lo que el cambio implicaría una reducción significativa frente a los valores vigentes.

¿Cómo impacta en lo que pagan los usuarios y qué riesgos advierten los bancos?
De aplicarse, la medida permitiría pagar menos intereses y cancelar deudas en menos tiempo, incluso manteniendo las mismas cuotas mensuales. Para los usuarios endeudados, el impacto sería directo sobre el costo total del crédito.
Sin embargo, bancos y analistas advierten posibles efectos colaterales, como mayores restricciones al acceso al crédito, ajustes en comisiones o cambios en los programas de beneficios. Aun así, el eje central de la propuesta es claro: limitar lo que cobran los bancos y bajar lo que pagan los usuarios por usar la tarjeta de crédito.













