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El Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) entró en una nueva etapa en Estados Unidos desde comienzos de 2026. Cinco estados —Indiana, Iowa, Nebraska, Utah y West Virginia— comenzaron a aplicar restricciones inéditas que impiden usar los beneficios para adquirir determinados alimentos considerados poco saludables.
La medida forma parte de un plan federal más amplio que alcanzará a 18 estados y afectará, en esta primera fase, a cerca de 1,4 millones de beneficiarios que utilizan los conocidos food stamps para cubrir su alimentación básica.
Qué productos ya no se pueden comprar con SNAP
Las nuevas reglas no son idénticas en todos los estados, pero comparten un mismo objetivo: reducir el consumo de productos con alto contenido de azúcar, grasas y bajo valor nutricional.

Entre las restricciones ya activas se encuentran:
- Utah y West Virginia: prohibición de refrescos azucarados
- Iowa: exclusión de gaseosas, dulces y algunas comidas preparadas
- Nebraska: veto a bebidas energéticas
- Indiana: eliminación de refrescos, snacks y postres industriales
Cada estado definió su propia lista inicial, lo que genera diferencias en la aplicación del programa.
Un cambio histórico en un programa clave
El SNAP fue creado en 1964 y reforzado por la Ley de Alimentación y Nutrición de 2008, que permitía comprar casi cualquier alimento destinado al consumo humano, con excepción de alcohol y tabaco.
Las nuevas exenciones representan uno de los cambios más profundos en la historia del programa, que actualmente implica un gasto federal cercano a los 100.000 millones de dólares anuales y asiste a más de 42 millones de personas.
Cuál es el argumento detrás de la decisión
La política es impulsada desde el área de salud y agricultura del gobierno federal, con el foco puesto en la relación entre alimentación, enfermedades crónicas y gasto público. Datos oficiales muestran que una parte significativa de los beneficios del SNAP se destina a productos ultraprocesados.
Estudios del Departamento de Agricultura (USDA) indican que cerca del 20% del gasto de los beneficiarios se concentra en alimentos de bajo valor nutricional, mientras que estadísticas del Instituto Nacional de la Salud (NIH) señalan que alrededor del 44% de los adultos que reciben SNAP padecen obesidad.
Falta de definición y problemas en los comercios
Uno de los puntos más polémicos es la ausencia de una lista nacional unificada de productos prohibidos. Esto representa un desafío técnico para supermercados y consumidores.
Asociaciones de minoristas anticipan:
- Confusión en las cajas
- Aumento de reclamos
- Retrasos en el proceso de compra
Además, estimaciones del sector comercial proyectan que las restricciones podrían generar pérdidas de hasta 1.600 millones de dólares, unos 759 millones por año, debido a ajustes operativos y cambios en el consumo.
Cuánto tiempo durarán las restricciones
Según el USDA, las exenciones aprobadas tendrán una vigencia inicial de dos años, con la posibilidad de extenderse por tres años adicionales. Cada estado deberá presentar evaluaciones periódicas sobre el impacto de la medida en salud, consumo y costos administrativos.














