El presidente Yamandú Orsi propuso consolidar a Uruguay como “un hub regional confiable para desarrollar, probar y escalar soluciones de inteligencia artificial para América Latina y el mundo”.

El mandatario planteó que Uruguay tiene las condiciones para posicionarse como un centro regional de desarrollo de soluciones de inteligencia artificial para América Latina y el mundo, con confianza institucional, talento, infraestructura y cooperación internacional.

El planteo fue realizado durante el Diálogo Presidencial sobre Inteligencia Artificial, celebrado en Nueva York y convocado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en colaboración con Americas Society/Council of the Americas y Bicycle Capital.

La instancia reunió a jefes de Estado y altos funcionarios de América Latina y el Caribe, junto con representantes del sector privado especializados en inteligencia artificial.

El intercambio estuvo centrado en cómo estas tecnologías pueden contribuir a aumentar la productividad y la competitividad, y generar mejores resultados para los ciudadanos de la región.

Durante su intervención, Orsi sostuvo que para Uruguay la inteligencia artificial no es solamente una discusión tecnológica, sino una cuestión vinculada al desarrollo, la productividad, la democracia y la autonomía.

El desafío no consiste en competir por disponer de los modelos de inteligencia artificial más grandes, sino en conseguir que la tecnología sirva para generar prosperidad compartida, inclusión social y oportunidades, señaló.

Orsi identificó a la confianza institucional como una de las principales fortalezas de Uruguay frente a la nueva transformación tecnológica.

Destacó la estabilidad democrática, la seguridad jurídica, el respeto por el Estado de derecho, la protección de los derechos de las personas y la continuidad de las reglas de juego. “La confianza institucional es también infraestructura para la innovación”, aseguró.

El presidente explicó que estas condiciones permiten que Uruguay ofrezca previsibilidad a empresas que desarrollan tecnologías críticas y necesiten ámbitos donde invertir, proteger datos y trabajar conjuntamente con el Estado, las universidades y el sector privado.

Además, recordó que Uruguay cuenta con la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial al 2030, la Estrategia Nacional de Datos y una infraestructura pública digital construida durante años.

Las ventajas de Uruguay

El país dispone además de un marco para entornos controlados de prueba de tecnologías emergentes, que permite experimentar bajo condiciones de supervisión y seguridad jurídica.

“No queremos elegir entre innovación y regulación. Queremos una regulación que proteja derechos y que, precisamente por ello, genere confianza para innovar e invertir”, expresó.

El presidente señaló que el desarrollo tecnológico debe ser complementado por una política de formación capaz de extender las oportunidades de la inteligencia artificial al conjunto de la sociedad.

“No alcanza con formar ingenieros especializados”, sostuvo.

Orsi planteó la necesidad de preparar a docentes, médicos, productores, emprendedores, funcionarios públicos y trabajadores de todos los sectores para convivir y trabajar con estas nuevas herramientas.

El objetivo es que la inteligencia artificial contribuya a mejorar la calidad de vida, reducir tareas rutinarias y generar trabajos de mayor valor agregado.

En ese proceso, Orsi destacó la experiencia acumulada por Uruguay a través del Plan Ceibal y las nuevas iniciativas orientadas a incorporar inteligencia artificial en la educación.

También señaló la creación del Centro Nacional de Inteligencia Artificial, Instituto Vidart, para impulsar investigación e innovación, formar y atraer talento y conectar la ciencia con los principales desafíos productivos y sociales del país.

Inversiones que dejen capacidades

Ante representantes de empresas tecnológicas internacionales, Orsi realizó una convocatoria directa a invertir en Uruguay y en América Latina.

Mencionó específicamente los centros de datos, la capacidad de procesamiento, el respaldo digital y la conectividad, pero señaló que la inversión tecnológica debe generar algo más que infraestructura.

“Si una inversión deja únicamente servidores, habrá dejado un depósito de hardware. Si, además, deja investigadores, emprendedores y trabajadores capacitados, habrá construido capacidad”, afirmó.

Orsi destacó el AI for Good Lab de Microsoft, que combina el desarrollo de soluciones con la transferencia de capacidades hacia equipos uruguayos, y mencionó el trabajo con AWS y otros socios para extender estas herramientas a empresas y gobiernos departamentales.

El objetivo es evitar que la transformación tecnológica quede concentrada en Montevideo o exclusivamente en las grandes organizaciones, explicó.

Para la próxima Reunión Anual del BID, Uruguay se comprometió a avanzar en soluciones de inteligencia artificial usadas para la administración del Estado y en pequeñas y medianas empresas, así como en la capacitación de docentes y funcionarios y el fortalecimiento de empresas capaces de desarrollar e impulsar estas tecnologías.

El presidente propuso, además, trabajar en un primer mecanismo regional concreto de cooperación en cómputo, talento o infraestructura de inteligencia artificial.