

El Sistema Integral de Protección a la Infancia y a la Adolescencia contra la Violencia (Sipiav) dio a conocer su balance 2025, que contabiliza 2.536 situaciones nuevas de violencia contra niñas, niños y adolescentes. Si se suman los casos ya activos, el registro alcanza las 7.381 situaciones en tratamiento.
Según el documento, las formas de violencia más frecuentes fueron la emocional (38%), la negligencia (24%), la violencia sexual (18%) y el maltrato físico (15%). Las principales víctimas son niñas y adolescentes mujeres, que representan el 55% del total; los varones conforman el 45%.
Por edad, el mayor porcentaje de los casos se concentra entre los 6 y 12 años (38%), seguido por el tramo de 13 a 17 años (34%). En violencia sexual, Sipiav destaca que el 76% de las situaciones afectan a niñas y adolescentes mujeres —es decir, 3 de cada 4 casos— y que el 51% de estos episodios se concentra en jóvenes de 13 a 17 años.

El informe alarma por la alta recurrencia y cronicidad de las situaciones: el 70% de los casos son recurrentes y el 57% presentan carácter crónico. Sipiav también advierte sobre la naturalización de la violencia: solo 20 de cada 100 niñas, niños y adolescentes logran identificarla; en niñas y adolescentes mujeres esa visualización asciende a 27 de cada 100.
En cuanto a los agresores, madre y padre aparecen como las figuras principales, con el 34% y 29% de los casos respectivamente. El informe subraya la relevancia de la presencia masculina —ya sea como padre o como pareja de la madre— en el ejercicio de la violencia.

Frente a estos datos, Sipiav plantea la necesidad de profundizar estrategias de prevención, detección temprana y atención integral, así como acciones que promuevan la visualización de la violencia y medidas específicas dirigidas a niñas y adolescentes, especialmente en el tramo de mayor riesgo (13-17 años).
Las cifras, según el organismo, obligan a reforzar la coordinación interinstitucional y las políticas públicas orientadas a la protección y restitución de derechos.











