COMERCIO EXTERIOR

Hay consejos globales para el transporte marítimo

Desde la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, se expuso un decálogo de prioridades de acción

 El transporte marítimo tuvo que sobrellevar los desafíos y perturbaciones del COVID-19. En 2020, se produjo una transformación de las cadenas de suministro mundiales y con nuevas pautas del comercio marítimo internacional.

En su informe sobre el Transporte Marítimo 2021, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) expuso diez lineamientos a seguir.

1. Vacunar al mundo. Para conseguir una vacunación mundial amplia, los países en desarrollo deberían tener un acceso justo a las vacunas.

2. Revitalizar el sistema multilateral de comercio. Decenios de liberalización comercial y de acción multilateral han traído consigo beneficios económicos y sociales que ahora se hallan amenazados debido al auge de las restricciones al comercio y el proteccionismo.

3. Poner fin a la crisis de los cambios de tripulación. Ello requiere atención inmediata por parte de los Estados de abanderamiento, los rectores de los puertos y los que facilitan la mano de obra, en colaboración con las organizaciones internacionales competentes.

4. Vacunar a la gente de mar. El sector, los gobiernos y las organizaciones internacionales deben coordinar sus esfuerzos para que se designe a la gente de mar como trabajadores esenciales y para que su vacunación tenga lugar con carácter prioritario.

5. Facilitar los cambios de tripulación. Los gobiernos y el sector deberían seguir trabajando juntos, entre otras cosas, a través de la iniciativa de la Declaración de Neptuno, y en colaboración con las organizaciones internacionales competentes, facilitar los cambios de tripulación, de conformidad con las normas internacionales y en consonancia con las consideraciones de salud pública.

6. Garantizar un transporte marítimo fiable y eficiente. Los interesados en la cadena de suministro marítima, incluidas las navieras, los puertos, los proveedores de servicios de transporte terrestre y los expedidores, deberían aunar fuerzas para velar por que el transporte marítimo siga siendo un medio de transporte fiable, previsible y eficiente.

7. Transversalizar la resiliencia de las cadenas de suministro, la evaluación de riesgos y la preparación. Ello puede lograrse a través de medidas como el suministro dual, la redundancia de los proveedores y el respaldo de los lugares de producción, los inventarios y las existencias, así como una mejor gestión de riesgos y más transparencia de principio a fin.

8. Controlar los costos. Es posible contener los costos de los fletes ampliando la capacidad para que coincida con la demanda, aumentando la eficiencia de los puertos, logrando mejoras en términos de planificación, previsión y visibilidad, y adoptando medidas de facilitación del comercio. El mercado del transporte marítimo también debería ser transparente, justo y competitivo. Por ello, las autoridades nacionales de la competencia deben tener la capacidad necesaria para llevar un seguimiento de las tendencias de los fletes, las tasas y los cargos. Las partes interesadas en la cadena de suministro marítima, incluidas las navieras, los puertos, los proveedores de servicios de transporte terrestre, las aduanas y los expedidores, deberían colaborar para compartir la información y hacer que el transporte marítimo gane en eficiencia.

9. Descarbonizar. El sector del transporte marítimo, en cooperación con los gobiernos, tendrá que explorar combustibles alternativos e invertir en infraestructuras en el ámbito terrestre, además de sustituir los buques antiguos por buques de mayor tamaño con un consumo de combustible más eficiente. Para ello hará falta una coyuntura previsible a nivel mundial, y los países en desarrollo estructuralmente vulnerables necesitarán ayuda para compensar los costos de la transición y la pérdida de conectividad que podría darse como resultado de la descarbonización del transporte marítimo.

10. Transporte marítimo resistente al cambio climático. Los países deberían prever el cambio climático, y prepararse y adaptarse a él, entendiendo plenamente los riesgos, la exposición y las vulnerabilidades, y desarrollando una mayor capacidad de adaptación en las distintas partes de la cadena de suministro marítima. En el caso de los países en desarrollo, incluidos los grupos de países más vulnerables, reconstruir para mejorar después de la pandemia supondrá aumentar la inversión y desarrollar las capacidades nacionales para resistir al cambio climático.

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