En 1967, José Pepe Cantero abrió un taller de marroquinería en el barrio de Boedo. Quince años más tarde, su hijo, que se llama igual, se volcó a la fabricación de calzado y construyó una marca que fue insignia en la década del 80. Los zapatos de Pepe Cantero se vendían en más de 300 locales multimarca y 180 franquiciados exclusivos en todo el país, y la compañía otorgó licencias para la fabricación de accesorios e indumentaria. Con dos fábricas propias, y un showroom exclusivo, donde llegaban buses de turistas a comprar calzado y artículos de cuero, el crecimiento de esta pyme familiar fue casi desmesurado. Tal vez por esto, el cambio hacia un modelo de apertura económica y desindustrialización de los 90 la golpeó fuertemente. La compañía no pudo competir con los productos importados de menor calidad e inferior precio que comenzaron a inundar las góndolas.

Por falta de flexibilidad o por orgullo, Cantero se resistió a reducir su estructura y convertirse en importador de calzado (como hicieron varias compañías, que a la larga sobrevivieron). La caída en las ventas y la acumulación de deudas lo llevó finalmente a la quiebra en 1999, arrastrando a empleados y franquiciados a la calle. La fábrica y las máquinas quedaron en poder de los acreedores. Todos los activos físicos fueron rematados, menos la marca. El nombre fue lo único que heredó Julián Cantero de su abuelo y de su padre, además del oficio y la sangre emprendedora. Por eso, en cuanto pudo recomponer un mínimo de capital, se lanzó a recuperar la compañía. Crecí entre el olor del cuero y los zapatos, y cuando estaba en el secundario, empecé a trabajar en la fábrica. Agarré la última parte de la bonanza y los peores años de crisis, hasta que cerró. Llegaban zapatos importados por el valor de un taco de los nuestros, recuerda el refundador de Pepe Cantero. Fue un golpe muy duro, sobre todo para mi padre, que vio desmoronarse lo que había construido.

Por la vuelta

Durante ocho años, el tiempo en que la marca no estuvo en el mercado, Julián se trasladó a Chile, donde se dedicó a la compraventa de calzado para las tiendas Falabella. Su obsesión era rearmar la compañía. Volvió en 2006, con algunos ahorros y contactos en el mercado trasandino. Los tiempos volvían a ser propicios para la industria nacional. Llamó a los antiguos proveedores y ellos le financiaron los insumos. Buscó a los antiguos trabajadores de la fábrica, los que conocían el oficio mejor que nadie. Los repatrió desde sus provincias y países limítrofes. Recuperó algunas máquinas, volvió a montar su fábrica.

Queremos la revancha, dice Julián Cantero. Pero esta vez, iremos despacio, aclara. La calidad de las materias primas (cuero argentino 100%) y el buen diseño se mantienen como en los 80. Pero hoy, la pretensión no es masificar la marca. Actualmente, la compañía tiene dos locales propios, un outlet y tres franquicias. De sus casi 60 empleados, la mayoría son trabajadores recuperados de la empresa anterior. En la nueva fábrica (recomprar el predio donde funcionaba la antigua es otro de los objetivos de Cantero), se producen unos 25.000 pares de zapatos por temporada, bajo 100 modelos diferentes.

Si bien la marca realiza exportaciones puntales y tiene un acuerdo para producir calzado bajo la marca de Falabella para sus locales en el país y el exterior, el foco actual está puesto en el mercado argentino. Hoy, como en los 80, queremos volver a ser fuertes en las principales ciudades del país. Hemos recuperado muchos clientes que trabajaban entonces con nosotros y estamos creciendo a un 20% anual, destaca Julián Cantero.

Los planes para 2011 incluyen la apertura de franquicias en Mar del Plata y Córdoba, junto a la inauguración de dos locales propios. También acordar licencias con fabricantes de accesorios y ropa de cuero y lanzar una línea de calzado para chicos. La empresa, como una familia, vuelve a crecer a paso firme.

M.G.E.Fichan Fundación: 1967 y 2006

n Empleados: 60 (directos e indirectos)

n Locales: 3 propios, 2 franquiciados y 5 corners en las tiendas Falabella

n Producción: 25.000 pares por temporada

n Exportaciones: 20%

n Facturación: $ 6 millones