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Es la tendencia turística que se viene y ya se están subiendo emprendedores y pymes: de qué se trata

Se trata de glampling, domos geodésicos de rápida construcción que se adaptan a cualquier entorno. Ideal para viajeros que quiere mantenerse en burbuja

Tras un largo periodo de actividad nula o reducida, el sector turístico vive una recuperación con algunas tendencias nuevas producidas por lo que muchos operadores ya se animan a definir como un cambio cultural.

Escapadas o mini vacaciones a destinos de cercanía o a otros más alejados que ofrecen una experiencia intensa en pocos días son las opciones que muchas pymes turísticas pueden ofrecer a un público aún busca adaptarse mientras se produce el relajamiento a las restricciones sanitarias.

Los emprendimientos de glamping, término que hace referencia a la combinación de camping con glamour, buscan satisfacer una demanda que busca mantener el aislamiento. Es una modalidad de alojamiento que utiliza domos geodésicos, estructuras esféricas formadas por una trama de triángulos equiláteros -que pueden ser de metal, plástico o madera, y están cubiertos por lona-, al tiempo que cuentan con una o más capas de material intermedio. En otras palabras, es una carpa ya instalada, con más capacidad aislante y que admite ventanas fijas o desmontables, así como otros accesorios, como mosquiteros. Son de diversos tamaños, pueden incluir baños y entrepisos y, en general, cuentan con servicios, como luz y agua, y calefacción tipo salamandra.

TENDENCIA

"Es posible la reconversión a una oferta de mayor aislamiento. La fórmula de los negocios siempre ha sido precio por cantidad o, para ser más precisos, margen por rotación", destaca Hernán Etiennot, profesor del IAE Business School, la escuela de negocios de la Universidad Austral.

"Si vamos a las estrategias de más largo plazo, el resultado obvio para dar mayor aislamiento es absorber los mismos costos fijos con menos clientes. La solución más intuitiva es la suba de precio y, para ello, deberán generar una propuesta de mayor valor", añade Etiennot.

En el caso del glamping, la propuesta de valor está dada no solo por las comodidades del alojamiento en domos -algunos de los cuales tienen un acondicionamiento de lujo-, sino sobre todo el entorno ofrecido. Un paisaje soñado es el principal activo.

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En Argentina operan hoy aproximadamente 35 glampings, de los cuales 10 comenzaron en periodo de pandemia, según informa Gustavo De Figueredo, quien opera en Capilla del Monte (Córdoba) Geo Glamping, uno de los primeros que hubo en el país, pero también es dueño de Glamping South, una página de búsqueda y reservas exclusivamente de glampings. De Figueredo es también uno de los impulsores de la cámara de glampings, iniciativa todavía en formación.

Con casi una década de experiencia en el rubro, el empresario afirma que, proporcionalmente, "es la modalidad de alojamiento que más creció". "El crecimiento no es solo de la oferta, sino también de la demanda. A través de la página vemos un aumento exponencial de turistas que buscan glampings", destaca.

De Figueredo no atribuye el incremento solo a la pandemia, que exige distanciamiento para evitar contagios. Asegura que "ya la rueda venía rodando" y que lo que hoy se ve en Sudamérica en general ya se había registrado en años anteriores en países como el Reino Unido, Francia, España o Estados Unidos.

Las variantes de los domos hacen que la inversión en su construcción sea muy variable, en función de la sofisticación fundamentalmente del interior y de las características del terreno.

Con casi 11 años de existencia, la fabricante Domos Argentina ya ha realizado unos mil domos en el país, entre los destinados para venta y los orientados al alquiler. Ofrece 18 modelos -cuya extensión va desde los 11 m2, hasta los 300 m2-, de los cuales 16 son en acero galvanizado y dos en madera. El más barato cuesta $ 91.464, y el más caro, aproximadamente $1,5 millón, pero estos precios pueden variar en función de la cotización de los insumos.

Su dueño y presidente, Matías Konstandt, cuenta que el 80% de los domos que vendió la empresa el año pasado fueron para proyectos de glamping. "A partir de la pandemia, se aceleró una nueva forma de hacer turismo que se da a nivel mundial y que implica estar más en contacto con la naturaleza", apunta. Y añade: "La ventaja que tienen los domos es que resuelven una necesidad de vivienda en muy poco tiempo".

Por su parte, Gustavo Pérez, quien junto con Gastón Ferreyra es socio fundador de Domos Patagonia, también fabricante de estructuras geodésicas, asevera que, de cada diez ventas, siete son para actividad turística. La firma ofrece, además de la construcción, la opción de kits de autoinstalación, que permite ahorrar entre un 40% y un 50% en el precio del domo. Tanto el piso (puede ser una platea de concreto o un sistema de pilotes), como las terminaciones y los servicios (agua y luz) están a cargo del cliente.

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"El costo es muy relativo, varía de acuerdo con el tamaño, pero un domo para glamping puede estar entre los $550 mil o $ 600 mil, que son recuperables en una buena temporada turística de verano, de tres meses", grafica Pérez. Y también destaca la velocidad de construcción: "Es muy diferente a una construcción tradicional, que requiere pegar ladrillos, depende del clima y de otros múltiples factores y procesos". En dos años, afirma, vendieron 30 domos destinados a emprendimientos turísticos.

ENTORNOS DE LUJO

Darío Durban es gerente del Boutique Hotel Sevilla, en La Cumbre (Córdoba), establecimiento que en sus 100 hectáreas de entorno natural de laderas está adicionando un área de glamping. "Fue una opción a esta etapa de pandemia y el destino de La Cumbre no tiene todavía esta modalidad", explica. Y agrega: "Es una opción muy demandada en este momento, porque permite lo vivencial, la experiencia pura con la naturaleza; y, como la palabra que está de moda ahora, una burbuja".

En una primera etapa, el proyecto incluye dos domos de 32 m2 cubiertos en decks flotantes sobre pilares de hierro de 75 m2, para cuatro personas, con una inversión total aproximada de 30 mil dólares. La decoración incluye muebles antiguos, valijas tipo baúl, sillones de cuero y bandas nórdicas.

"Hemos hecho consulta con nuestra base de clientes y nos ha sorprendido que el 84% de ellos nos ha pedido estar en lista de reserva para cuando estén abiertos. Eso ya da una información importante para la proyección a futuro", concluye Durban.

Juan Cruz Torno Sánchez es dueño de un complejo de turismo sustentable en Bahía Creek (Río Negro) que incluye el Hostel Refugio Perdido, un parador eólico, diez domos de glamping (montados en pandemia) y un domo invernadero. En uno de los domos, de 16 m2, funcionan cuatro baños en espejo, con sanitarios secos.

 "Desarrollamos el glamping en menos de un año", cuenta Torno Sánchez. Y cita como ventaja el bajo costo y la base aerodinámica que permite que no se acumule la arena pese a los fuertes vientos propios de la zona. Además de eólica, también usan energía solar y biogás a partir de desechos orgánicos. La inversión en cada domo de 16 m2 rondó los u$s 600, a lo que sumó un desembolso de u$s 10.000 para abastecerse de energía solar y unos u$s 30.000 para la eólica. "Lo más costoso no son los domos, sino cómo alimentás el servicio: las energías y el tratamiento de aguas negras", ilustra el joven emprendedor. El verano pasado trabajaron con 100% de ocupación y en los primeros 12 días de este mes se vendió el 40% de la próxima temporada. "Por el emplazamiento, sólo hacemos temporada en verano, entonces, podría recuperar en tres años la inversión", señala.

Aguada de Lunas Luxury Camp es otro desarrollo, ubicado en Amboy (Valle de Calamuchita, Córdoba), un pueblo que conserva arquitectura del siglo 19 y exhibe el orgullo de haber sido cuna de Vélez Sársfield.

Con dos ranchos de adobe y paja que van a cumplir 170 años como parte histórica, se erigen en sus 23 hectáreas seis domos de estructura de madera, tapizado por dentro en tela y con una estructura aislante de celulosa proyectada de ocho centímetros en el medio. Cada domo cuenta con antebaño, inodoro, bidet y ducha, camas King size y escaleras caracol que conducen a un entrepiso con camas de una plaza.

"Empezamos la construcción en mayo del año pasado y abrimos en enero de este año", cuenta Alejandro Alciati, quien junto a su hermano Gabriel es dueño del lugar. Nos ha ido muy bien, la propuesta ha gustado. En el verano trabajamos a full; en abril, de lunes a lunes; y desde mayo, todos los fines de semana". Precisa que, a valores de hoy, la inversión rondó los u$s 200.000.

Pristine Salinas Grandes (Jujuy) es el primer complejo de domos de lo que será una cadena internacional, según cuenta su fundador y CEO, Nicolás Languasco, ex titular de la consultora Glamping Argentina. Para el proyecto, Languasco y su socio, Adrián González del Río, hicieron una primera ronda de inversión en la que recogieron u$s 520.000, parte de lo cual fue destinado a este primer desarrollo, que ya cuenta con reservas para su apertura, en noviembre. Sus domos se dividen en "Premium" -con comodidades como tina de madera de agua caliente- y "Exclusive" y, entre los periodos de temporada alta, se cuentan "las noches de luna llena". 

El emprendimiento tiene la política de "kilómetro cero", es decir que busca sus insumos y recursos humanos en el ámbito más cercano. La tarifa en temporada alta ronda los u$s 390 por persona por noche.

"Es un momento conveniente, porque el viajero post Covid busca turismo con la naturaleza", afirma Languasco, quien define a los usuarios de glamping como personas que "valoran y fomentan la sostenibilidad".


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