Entrevista

La industria textil está lista para crecer, pero teme un freno en el consumo interno

La directora ejecutva de la Fundación ProTejer, Priscila Makari, es optimista para el futuro de la actividad, aunque reclama cambios en la estructura impositiva

La industria textil vivió un año 2001 de franca recuperación, después de varios años de crisis y de una pandemia que arrasó casi todo a su paso.

Las pymes miran más la micro que la macro: desafíos y expectativas de cara al 2022

Desde la Fundación ProTejer realizaron una encuesta entre todos los eslabones de su cadena de producción, en la que participaron 80 empresas, y sacaron datos muy positivos, aunque también algunos preocupantes.

En primer lugar, ocho de cada diez empresas del rubro creen que están mejor que en 2019, ultimo año pre pandemia, aunque con el interrogante de si los menores ingresos de la población le pondrán algún límite al mercado interno.

Otro dato central es que siete de cada diez empresas tienen pensado realizar nuevas inversiones y más de la mitad contratar personal. Sin embargo, se ven dificultades en el área de confección por falta de personal calificado, la carga impositiva y dificultades en el abastecimiento de insumos por las restricciones a las importaciones.

Priscila Makari, directora ejecutiva de la Fundación ProTejer, habló con El Cronista Pyme y dio cuentas de estos claroscuros.

¿Cómo está la cadena cadena textil este año?

El dato más importante es que ocho de cada diez de las empresas que conforman nuestra cadena de valor, tantos empresas grandes como pymes, consideran que mejoraron en 2021 comprando contra el 2019. Se decidió comparar contra ese año porque 2020 fue un año excepcional por la pandemia. Es importante marcar que la industria venía con varios años de crisis que había comenzado en la gestión de gobierno anterior y se prolongó por la pandemia.

Otro punto central que se destacó fue la inversión. Seis de cada diez empresas realizaron inversiones tradicionales, pero nueve de cada diez lo hicieron para mejorar su infraestructura tecnológica, como software de gestión, entre otras. Esto es algo muy importante porque deja a la industria en vías de desarrollo a nivel internacional.

Fue un año récord en inversiones de maquinarias. Contabilizamos más de u$s 200 millones en ese ítem.

¿Y a nivel laboral?

Hay que tener en cuenta que nuestra industria tiene mucha presencia federal. En algunas zonas el empleo en distintas ramas y servicios del rubro textil genera mas de 500.000 puestos de trabajo. Y en algunas provincias representa más del 20% del empleo industrial total. La última encuesta señala que en 2001, cinco de cada diez empresas generaron más puestos de trabajo que los que ya tenían en 2019. Y eso se nota en todos los rubros.

Sin embargo, hay un sector que tiene dificultades. La confección tiene muchos problemas de productividad. Es difícil encontrar talleres para confeccionar y trabajadores calificados.

¿Por qué y cómo se podría solucionar?

Es necesario crear nuevos polos de confección y abordar el problema con una estrategia integral. Es un problema estructural que viene desde la crisis de los 90 y que se profundizó durante el gobierno de Macri cuando se puso al rubro a competir con el mercado asiático.

Cuando uno compara a un producto con uno asiático que tiene casi cero impuesto laboral, cero cuidado ambiental y salarios muy bajos y se pone en pie de igualdad a países que no tienen derechos laborales garantizados con lo que sucede en nuestro país pasan estas cosas. Este es un problema que se generó en los años 90 y nunca fue resuelto. Esto aumentó la informalidad y fomentó la escasez de mano de obra calificada.

¿Qué otros problemas reflejó la encuesta?

La estructura impositva. Hay que repensarla. El rubro tiene una cadena muy larga y los impuestos se acumulan aguas abajo, en forma de casacada. Finalmente tiene mucha incidencia sobre el precio final.

Otro tema central es el de la inflación y los insumos. Hubo aumento de los precios internacionales de forma fenomenal en marzo de 2022. La fibra de algodón, el polyester, el nylon aumentaron 100% en dólares contra marzo del 2020 y los fletes también. Todo eso se trasladó a precios y afectó a la empresas.

Aún así hubo un récord de importaciones medidas en volumen en 2021, tanto de hilados como en tejidos, desde 2015. Hay algunas dificultades de abastecimiento en términos generales, básicamente en productos que no se fabrican en la Argentina, como en algunas fibras sintéticas que tienen problemas de abastecimiento global, pero no en todos los segmentos.

¿Cómo visualizan el año 2022?

La gran mayoría de las empresas creen que al sector le va a ir mejor, más allá de los potenciales limitantes de la economía y la incertidumbre macro.

Por ejemplo, el consumo recién a finales del 2021 se comenzó a dinamizar, a pesar de la pérdida del poder adquisitivo. Tememos que si no se recupera esto afecte finalmente a las ventas.


Tags relacionados

Noticias del día

Compartí tus comentarios

Formá parte de El Cronista Member y sumate al debate en nuestros comentarios