La inestabilidad geopolítica global, marcada por la guerra en Medio Oriente, volvió a poner a la seguridad energética en el centro de la agenda internacional. En ese escenario, la Argentina ganó relevancia: Vaca Muerta dejó de ser una promesa geológica para consolidarse como una plataforma operativa, capaz de responder a la demanda global.
“Claramente es un momento culmine de inestabilidad a nivel geopolítico; eso pone a Vaca Muerta en un lugar diferencial”, destacó José Biondi, gerente de Innovación y Tecnología de Vista Energy, durante el Energy Summit de El Cronista. Para el ejecutivo, la industria ya superó la etapa crítica: el recurso está validado y probado en términos productivos. “Vaca Muerta es un recurso fenomenal y puede entregar energía de forma segura y confiable al mundo”, afirmó.
En el caso de Vista, la agilidad organizacional se traduce en ciclos productivos más cortos y previsibles. Biondi explicó que hoy pueden entregar pads de cuatro pozos en 120 días, con un periodo de repago cercano a los dos años, una métrica clave en un contexto de precios y demanda volátiles.
La clave para sostener esta expansión está en la eficiencia de costos, apalancada en innovación tecnológica. “El partido de Vaca Muerta es ser cada vez más competitivo”, señaló. Los números acompañan: el costo por pozo bajó de u$s 14 millones a u$s 12,2 millones en un año, una rhttps://www.cronista.com/negocios/mega-obra-avance-record-del-oleoducto-mas-grande-del-pais-y-la-region/educción cercana al 20% que mejora la competitividad del barril argentino.
Escala productiva y salto exportador
El horizonte para la Cuenca Neuquina es ambicioso. Biondi remarcó que el trabajo de los últimos 15 años permitió pasar de la exploración a un “estado de escala” productiva. Hoy, la Argentina exporta unos 350.000 barriles diarios de petróleo, tras haber revertido su balanza energética.
El salto proyectado acelera ese proceso: en los próximos cinco años, las exportaciones podrían alcanzar los 750.000 barriles diarios, más del doble del nivel actual. El dato no es menor: implica duplicar el volumen en un tercio del tiempo que llevó lograr el nivel vigente.
Esta dinámica consolida a Vaca Muerta como motor de generación de divisas y como un activo estratégico dentro del mapa energético global, en un contexto donde la seguridad de abastecimiento gana peso frente al precio.
El cuello de botella: ejecución e infraestructura
Con el recurso ya “desriskeado”, el foco se desplaza hacia la capacidad de ejecución. “Hoy todo pasa por la ejecución”, sintetizó Biondi. El desafío es claro: cómo escalar la producción y a qué velocidad hacerlo.
En ese punto, la clave está en alinear la productividad de los pozos con la infraestructura de transporte. Sin capacidad de evacuación, el crecimiento pierde tracción. La expansión de ductos, terminales y logística pasa a ser el factor crítico que define el ritmo de crecimiento.








