Talento local

Quién es el argentino, ex CEO mundial de una cerealera, que invierte en start ups desde Suiza

Gonzalo Ramírez Martearena está radicado en Suiza. Desde allí apuesta a proyectos que trabajan en alimentación sustentable. Cómo elige su portafolio

Es argentino y, en 2015, llegó a ser CEO global del trader agrícola Louis Drayfus luego de haber dirigido la operación de Asia, basado en Syngapur y la de América latina.

Tras su salida de la gigante cerealera, Gonzalo Ramírez Martiarena instalado en Ginebra decidió apostar por un sector que conocía: el de los alimentos y, especialmente, asociados a la tecnología.

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Para ello, a principios de 2020, creó su propia firma inversora, Swiss Pampa, con sede en Suiza y ya invirtió en 18 start ups de varios países un promedio de u$s 100.000 en cada una de las empresas en desarrollo.

"Mi objetivo era buscar empresas chiquitas que ayuden a la transformación sustentable de la alimentación", explica el ahora empresario. Y asegura que se encontró con proyectos "alucinantes" a los que él les puede aportar experiencia y ayudarlos en el desarrollo de un plan de negocio y en la proyección de crecimiento. "Ellos, por lo general, se encuentran con que tienen que prometer grandes cosas para que les inviertan. Yo los ayudo para que no sobre prometan y que lo que dicen se cumple porque te puede ir bien en la primera ronda pero en la segunda fracasar", dice Ramírez, quien explica que no quería arriesgar el dinero de otros, quería probar primero con el suyo.

"Hay gente que les cobra por ayudarlos. Yo le pago", agrega el empresario argentino categórico.

De los proyectos que eligió para acompañar "desde que hay algo más que un Power Point" hay cinco argentinos pero también apostó por firmas de España, Inglaterra, y Suiza.

Y para poder ampliar su portafolio, hace un tiempo se asoció con una incubadora española, Eatable Adventures, con 25.000 start ups en su portafolio especializado en foodtech, con la cual lanzaron un Fondo.

"Mis recursos son finitos y de esta manera puedo seguir ayudando a otros proyectos", señala el ahora inversor.

A QUÉ EMPRESAS APUESTA

"Me interesan las compañías que buscan soluciones como acortar la cadena de abastecimiento, mitigar las emisiones de carbono, traer productos alternativos. Pero, además por supuesto deben ser escalables", define el ex ejecutivo, que ya apostó por 18 proyectos, cinco de ellos en la Argentina. Una de las empresas a las que le puso plata es Frizata, la empresa de alimentos congelados creada por Adolfo Rouillon.

Adolfo Rouillon de Frizata

"Frizata es un ejemplo de atender las necesidades del flexitariana con comida de calidad con control completo de la cadena y con mucha tecnología aplicada a la producción de alimentos con algoritmos que les permiten desarrollar alimentos alternativos y la proyección de ventas", resume Ramírez, quien asegura que le gusta mucho Rouillon como emprendedor. "Es ambicioso pero realista. Ya está en Chile y en Brasil y quiere entrar a los Estados Unidos. Va seguro en sus pasos".

Otra de las firmas de su portafolio es Elementa Foods, que nació con la idea de afianzar la agricultura regenerativa, en principio, en la producción de legumbres en contraestación. "El gran desafío era ver cómo hacer para darle precio a ese producto e incentivar a sembrar legumbre cuando es un producto que no tiene mercado a futuro", cuenta Ramírez.

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Así, con su ayuda Elementa hizo un trabajo de incorporación de arveja amarilla a la ración animal en reemplazo del maíz y la harina de soja. "Desde el momento que sabes que podés reemplazar un porcentaje de algo sabés que tu valuación va a estar ligada a ese producto", explica el inversor.

Además, la empresa busca exportar arvejas y también llegar a tener aislados proteicos e incorporarlos a las comidas.

En el caso de Agree, empresa fundada por Nicolás Mayer-Wolf, hijo de Miguel Mayer-Wolf ex dueño de Nidera. "Me involucré personalmente con este proyecto para ayudarlos a repensar su plan de negocios", asegura Ramírez. Es que Agree nació como un Marketplace. Sin embargo, fue una idea que llegó temprano. "El mercado del agro no está maduro para este modelo. El marketplace debe ser agnóstico a todos los participantes", indica.

Así, Agree se reconvirtió y se transformó la habilidad que tenían de juntar muchos jugadores en una plataforma con blockchain para asistir a las empresas de insumos que viven haciendo canjes.

Hoy, -según números que da Ramírez- Agree está moviendo 3 millones de toneladas al año. "Es un éxito", señala. Y agrega: "Acaba de hacer un ronda en la que entró Sancor Seguros y ahí se pudo súper emocionante".

Con este nuevo socio, la plataforma incorporará dos nuevas patas de negocio: seguro y financiamiento a productores.

"Ahora en los planes está llegar a Brasil y ver cómo ayudar a financiar a las empresas de alimentos de tamaño medio en la Argentina", adelanta.

Las otras dos empresas locales en las que el inversor argentino puso plata son: Fit MarketIntuitivo, una máquina expendedora que se abre con una billetera virtual pero que, además, permite devolver el producto si, por ejemplo, la bebida está caliente. "Ya hizo acuerdos con grandes compañías de bebidas y snacks y está creciendo mucho en valuación", cuenta el dueño de Swiss Pampa.

Fit Market es una plataforma de comercialización de productos saludables de terceros. "Parte de la facturación se usa para replantar árboles", suma Ramírez, quien asegura que lo sorprende lo que está creciendo esta firma que ya tiene su versión en Suiza.

Lo que viene 

Para Ramírez Martearena una gran oportunidad para la Argentina es la milanesa de soja que no existe en otra parte del mundo.

"Lo que hay que entender bien es que oportunidad tenemos porque a la Argentina no se puede quedar en la comodidad de simplemente producir trigo, maíz y soja. Cuando miras el mundo suponer que Asia, liderada por China, va a depender de la producción de trigo, maíz y soja en las Américas para después engordar animales en Asia, para después dar de comer a su gente, es un cuento que no dura 50 años. Tenemos que estar preparados para entender qué tecnología hay que aplicar para volvernos innovadores y exportar alimentos al mundo y no sólo trigo, maíz y soja", analiza el inversor y concluye: "Yo no miro la Argentina del año que viene, ni dentro de dos años. Miro la Argentina de dentro de 20 y ahí es donde digo 'ojo muchachos porque la Argentina la va a tener complicada para crecer y mejorar. Y, a nivel mundial, todo lo que tiene que ver como materia prima se achica y lo que tiene que ver con innovación y tecnología se agranda'".

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