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El recambio de ejecutivos llegó a la cima de las empresas. En menos de tres meses, compañías como Natura, Unilever, CCU, Cencosud, Zurich, Google y Camuzzi cambiaron a su número uno en la Argentina, en una seguidilla de movimientos que no suele verse con esta concentración.
Detrás de cada caso hay motivos distintos -fin de ciclo, reorganizaciones regionales, cambios accionarios-, pero la acumulación empieza a mostrar otra cosa: las empresas están revisando si el CEO que tenían es el adecuado para una etapa que exige hacer negocios de otra manera.
“Ejecutivos que fueron exitosos en un entorno de alta inflación no necesariamente lo son en este nuevo escenario”, explicó Joaquín Lizaso, socio de Spencer Stuart Argentina.
Del CEO inflacionario al CEO de eficiencia
Durante años, muchas compañías operaron en un esquema en el que los aumentos de precios permitían compensar ineficiencias operativas. Ese modelo se terminó.
“En muchos casos, las ineficiencias se tapaban con inflación. Hoy eso no está más. Los nuevos gerentes generales tienen que ser mucho más disciplinados, más competitivos y mucho más cuidadosos en lo operativo”, señaló Lizaso.
El cambio impacta directo en el perfil. En un contexto de consumo más débil y márgenes más ajustados, la gestión pasa a jugarse en costos, productividad y ejecución.
Ahí aparece el descalce: perfiles que funcionaban en un modelo de crecimiento con inflación alta enfrentan mayores dificultades en un escenario donde la competitividad ya no se puede sostener con precio.
El CEO como palanca de cambio
El ajuste operativo, sin embargo, es solo una parte de la explicación. Lo que empieza a cambiar también es cómo los directorios evalúan el rol.
“Los boards ya no miran solo resultados trimestrales; también evalúan velocidad de adaptación. El recambio se da incluso en compañías que no están en crisis, sino que sienten que necesitan otro perfil para la etapa que viene”, explicó Federico Carrera, co founder y COO de High Flow.
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La lógica detrás de esa decisión es más estructural. En un contexto en el que las reglas del negocio se reconfiguran, el CEO pasa a ser una pieza central para redefinir la estrategia y acelerar cambios.
“El mercado no cambia CEO solo por un trimestre malo: los cambia cuando percibe que ese CEO no es el adecuado para el próximo ciclo de creación de valor”, agregó Carrera.
Ahí es donde aparece una idea que se repite entre los especialistas: más que una sucesión de salidas, lo que hay es un descalce entre el perfil del CEO y las nuevas demandas del negocio.
“No necesariamente se trata de malos resultados, sino de que el negocio evoluciona más rápido que sus liderazgos y necesita perfiles distintos para esa nueva etapa”, explicó Ezequiel Palacios, director asociado de Glue Executive Search.
Más desgaste, menos margen
El recambio tampoco responde solo a una redefinición estratégica. También hay un factor menos visible: el desgaste del rol.
“Hay un mayor desgaste de los número uno. Todos tenían expectativas de un mejor escenario y eso no terminó de concretarse. Hoy los sectores, salvo excepciones, están muy golpeados y enfocados en eficiencia”, explicó Pablo Rodríguez de la Torre, CEO de Korn Ferry Argentina.
Ese contexto genera un doble movimiento. Por un lado, compañías que buscan ejecutivos con otro perfil para encarar la nueva etapa. Por el otro, CEO que, tras años de lidiar con un entorno macro exigente, eligen dar un paso al costado o negociar su salida.
“La plata no llegó. No hay crecimiento en volumen y las empresas tienen que volverse más competitivas”, agregó Rodríguez de la Torre.
El regreso de los CEO con experiencia global
En paralelo, empieza a consolidarse otro fenómeno: la vuelta de ejecutivos con carrera internacional y la búsqueda de perfiles con experiencia fuera del país.
“Algunas compañías buscan ejecutivos que hayan trabajado en entornos más competitivos y estables, donde no se podía ajustar por precio. Ese tipo de experiencia hoy se valora más”, explicó Lizaso.
El movimiento también tiene un componente de oferta. Según coinciden en el mercado, crece el interés de argentinos que desarrollaron su carrera en el exterior por regresar al país.
Ese doble flujo -empresas que buscan perfiles internacionales y ejecutivos dispuestos a volver- empieza a reflejarse en varias designaciones recientes.
Importa más el liderazgo que la industria
El cambio de perfil también flexibiliza otra variable que durante años fue central: la experiencia sectorial.
“Las organizaciones se están animando más a incorporar ejecutivos que no vienen del sector. Lo que buscan son atributos de liderazgo y de gestión, más que conocimiento específico de la industria”, señaló Lizaso.
También cambian las capacidades que se esperan del rol. “Hoy aparece con más fuerza la necesidad de integrar tecnología —y en particular inteligencia artificial— dentro de la estrategia de negocio”, explicó Palacios.
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En ese marco, el CEO deja de ser solo un definidor de rumbo para convertirse en un ejecutor directo de la transformación.
“Antes se pedía estrategia; hoy se necesita ejecución, adaptabilidad y un perfil más hands on, más metido en la operación”, agregó Carrera.
Un recambio que puede continuar
Aunque no todos los especialistas hablan de una tendencia homogénea, sí coinciden en que el escenario actual puede sostener el nivel de recambios.
“Es habitual que a comienzo de año se ejecuten decisiones que se venían trabajando desde antes. Pero también vemos más movimiento en búsquedas y más presión sobre los resultados”, explicó Rodríguez de la Torre.
Con márgenes más ajustados, consumo débil y menor capacidad de trasladar costos a precios, la pregunta empieza a repetirse en directorios y accionistas: quién está en condiciones de liderar esta etapa.
En ese contexto, el recambio en la cima deja de ser una reacción a crisis puntuales y empieza a formar parte de una lógica más amplia: ajustar el liderazgo a un escenario que exige habilidades distintas.