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La información de que Rio Tinto comprará Glencore, una operación millonaria que forma parte de los grandes movimientos que el sector está registrando y que tiene a la Argentina como centro de interés, movió fuerte el tablero.

La transacción impacta a todos los principales jugadores de la minería global, incluso a la mayor minera del mundo por valor de mercado -BHP-, que dejó trascender que decidió no avanzar con una contraoferta por Glencore y observar de cerca cómo evolucionan las conversaciones que Rio Tinto reactivó con la compañía suiza y que, de concretarse, daría lugar al mayor grupo minero global.

Tanto Rio Tinto como Glencore y BHP presentaron proyectos millonarios para ingresar al al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Según dijeron a la agencia Reuters dos personas con conocimiento del proceso, BHP no tiene previsto presentar una propuesta por Glencore y aguardará a que se despeje el panorama antes de definir su próximo movimiento estratégico. Esa postura contrasta con las especulaciones del mercado, que señalaban a la minera australiana —con una capitalización bursátil cercana a los u$s 158.000 millones— como el candidato más probable a disputar una eventual oferta de Rio Tinto.

De prosperar el acuerdo entre Rio Tinto y Glencore, la fusión podría crear una empresa valuada en casi u$s 207.000 millones.

Argentina, en el centro del tablero

La reapertura de conversaciones entre Glencore y Rio Tinto volvió a poner a la Argentina en el foco de la minería internacional. Ambas compañías mantienen posiciones estratégicas en el país, tanto en litio como en cobre, y una eventual fusión tendría efectos directos sobre el mapa de inversiones locales.

Rio Tinto consolidó en 2025 una presencia dominante en el litio argentino tras la adquisición de Arcadium Lithium, que integró los activos de Livent y Allkem.

A partir de esa operación, controla proyectos clave como Olaroz (Jujuy) y Fénix (Catamarca), además de desarrollos en carpeta como Rincón y Sal de Vida, todos interesados en ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

Para Glencore, la Argentina es una pieza central de su estrategia en cobre. La compañía es propietaria de proyectos como Pachón y Aguas Ricas, en San Juan, además de La Alumbrera, cuya reactivación se proyecta en el corto plazo. En un escenario de escasez global del metal, estos activos permiten sostener volúmenes futuros y reforzar su posición en la transición energética.

La eventual fusión entre Glencore y Rio Tinto se suma a un año de intensa actividad en el sector, marcado también por el ingreso de BHP al proyecto Vicuña junto a Lundin.

Más allá de si la operación finalmente prospera, el proceso confirma que la competencia por los minerales críticos ya está redefiniendo el equilibrio de poder en la minería global, con la Argentina como uno de los escenarios donde se juegan las apuestas más relevantes del sector.

Por qué BHP no peleará por Glencore

Tras conocerse la noticia del interés por la fusión Rio Tinto-Glencore, en BHP explican que no ven a Glencore como un complemento estratégico de su negocio. De acuerdo con fuentes citadas por Reuters, la compañía no tiene interés en el brazo comercial de Glencore ni en sus activos de carbón, y considera que la unidad de cobre de Anglo American es superior a la del grupo suizo.

La definición no es menor en un contexto en el que el cobre se convirtió en el activo más codiciado del tablero minero global. La carrera por asegurar reservas de ese metal está impulsada por su rol central en la expansión de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial y en la transición hacia sistemas energéticos más limpios.

BHP viene de sufrir un revés en ese frente. Durante un año y medio intentó avanzar sobre Anglo American, sin éxito, antes de que esas negociaciones se frustraran en noviembre. Hoy, Anglo se encuentra inmersa en un acuerdo con la canadiense Teck Resources, mientras BHP evalúa cómo sostener su liderazgo en cobre en un mercado cada vez más competitivo.

Las interrelaciones entre las grandes mineras se reflejan también en otros países de la región. Glencore y Anglo poseen cada una el 44% de la mina chilena Collahuasi, uno de los mayores yacimientos de cobre del mundo, mientras que Glencore y BHP son socias en Antamina, en Perú.